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Rivera y la URSS

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Rivera y la URSS

El pasado 8 de diciembre el legendario muralista Diego Rivera habría cumplido 125 años. "Personas como Rivera (...) son como las cimas de Andes", decía Pablo Neruda. "Es un santo y un monstruo a la vez, es como una tormenta llena de sorpresas", comentaba la esposa del artista, Frida Kahlo.

"Para mi vivir significa alegrarme, pero yo no puedo alegrarme solo. Necesito que todos a mi alrededor sean felices también. Todo mi pueblo. Toda la gente del mundo", decía el propio pintor.

"El colmo de la infelicidad oscila entre el estreñimiento y asistir sin ganas a una reunión mundana", comentaba. "¿Las mujeres que he amado? Tuve la suerte de amar a la mujer más maravillosa que he conocido. Ella fue la poesía misma y el genio mismo. Desgraciadamente, no supe amarla a ella sola, pues he sido siempre incapaz de amar a una sola mujer. Dicen mis amigos que mi corazón es un multifamiliar. Por mi parte, creo que el mandato “amaos los unos a los otros” no indica limitación numérica de ninguna especie sino que antes bien, abarca a la humanidad entera", aseguraba el muralista.

"En primer lugar yo estoy totalmente seguro de que la mujer no es de la misma especie que el hombre. La humanidad es la mujer. Los hombres somos una subespecie de animales, casi estúpidos, insensitivos, inadecuados completamente para el amor, creados por la mujer para ponerse al servicio del ser inteligente y sensitivo que ellas representan. Un animal semi inteligente que ejecuta las tareas necesarias mediante la dirección de las mujeres, es decir, el hombre es a la mujer lo que el caballo es al hombre y nada más", comentaba el pintor a cuento de sus numerosas historias del amor.

Reconocido comunista y famoso por plasmar obras de alto contenido social en edificios públicos, Rivera jamás tuvo relaciones ‘despejadas’ con la Unión Soviética, la reencarnación viva de los ideales del comunismo internacional. Vino a Moscú en noviembre de 1927 y fue contratado para trabajar. Sin embargo, al cabo de medio año se vio obligado a abandonar la URSS por razones políticas para no volver ya nunca. A continuación les ofrecemos algunas de sus obras, en su mayoría son esbozos en aquarella que fueron fruta de aquella 'odisea' rusa.

Imágenes: moma.org, RIA Novosti