Se ha generado una escalada mayúscula en la península Arábiga a sus dos lados del golfo Pérsico (cierre del estrecho de Ormuz) y del mar Rojo, mediante la captura del estrecho de Bab el Mandeb por los asombrosos guerrilleros yemenitas Ansar Alá ('Guardianes de Dios').
En forma sincrónica, también se ha gestado una ominosa escalada retórica nuclear de parte de EE.UU. tanto por el uso de armas nucleares tácticas —según la nueva doctrina de Elbridge Colby, subsecretario de Política de Defensa— como por la reciente militarización confesa en el espacio, de acuerdo al jefe de la Fuerza Aérea Troy Meink.
La hasta ahora retórica de escalada nuclear de EE.UU. en la Tierra y el espacio parece corresponder a la práctica derrota de EE.UU.-OTAN en Ucrania y al fracaso de la doble agresión conjunta de Israel-EE.UU. contra Irán.
Las exitosas cumbres de la Organización de Cooperación de Shanghái en Biskek (Kirguistán) y de los BRICS en Delhi (India) tienden a la 'despolarización' unilateral del planeta y hacia un mundo multipolar, así como a una 'desdolarización soft', mediante la creación de plataformas de pago entre sus países miembros, cuando el G7 en su conjunto hace agua tanto financiera como militarmente.
En este tenor, fue altamente impactante la entrevista al excoronel estadunidense Lawrence Wilkerson porel académico noruego nada 'rusófobo' Glenn Diesen.
Se pudiera catalogar al excoronel Lawrence Wilkerson, de 81 años —jefe del Gabinete del general Colin Powell en el Departamento de Estado—, como hoy 'disidente' dentro del partido Republicano.
Por cierto, el hoy occiso general Powell justificó la guerra contra Irak con la indeleble exhibición ignominiosa de su hilarante y delirante 'frasquito' de inexistentes 'armas de destrucción masiva' en la ONU.
A partir de entonces, Wilkerson no se agota en autoexculparse y de haber roto públicamente con la aventura de la tripleta Cheney-Rumsfeld-Wolfowitz contra Irak que doblegó a los servicios de inteligencia de EE.UU.
Curiosamente sucedió lo mismo ahora con Trump 2.0 quien, contra las advertencias de los dimisionarios Tulsi Gabbard (directora de Inteligencia Nacional) y Joe Kent (jefe de Contrainteligencia), libró su guerra contra Irán, por instigación del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y de David Barnea, exjefe del Mossad.
Más allá de la severa crítica del excoronel Wilkerson —quien conoce como pocos la interoperabilidad del 'deep state'— y de sus feroces críticas al primer ministro Netanyahu —quien ha puesto en peligro de extinción a Israel (la "disolución inminente del Estado judío")—, me centraré en el peligro del lanzamiento de bombas nucleares por Israel contra Irán.
Wilkerson concuerda con el dictamen, a su juicio "correcto", del ministro de Relaciones Exteriores de Omán quien define que el "problema es Israel" en Asia occidental cuando hoy la región se encuentra en una "situación donde Irán podría hacerlo [extinguir a Israel] de un solo trazo de pluma". Lo único que tienen que hacer es firmar el documento que dice "destruir a Israel".
En efecto, Irán, a su juicio, "posee suficientes misiles balísticos con la capacidad y el peso de carga necesarios, además de la capacidad subterránea para fabricar aún más a la misma velocidad con la que los están utilizando para destruir a Israel. ¿Lo harán?".
Wilkerson inquiere: "¿Y Netanyahu, tal como lo ha dicho ya en varias ocasiones, y tal como lo ha reiterado Katz, el ministro de Defensa, utilizará un arma nuclear para evitarlo, en un ataque preventivo o para actuar de inmediato una vez que comience [el contraataque persa] contra él?".
Excoronel dice "saber como hecho (sic) que los objetivos de Irán incluyen todas las instalaciones nucleares de Israel, gracias a información de inteligencia muy confiable", en particular, la "inteligencia móvil porque conoce dónde están esas bombas".
Aduce que Irán "no puede lidiar, por lo que yo sé, con los submarinos (¡mega-sic!) ni con la capacidad de lanzar armas nucleares, en concreto armas nucleares de baja potencia desde los submarinos".
Vale la pena situar el 'ranking' de los submarinos en el mundo:
Más allá del primer y segundo lugar en términos cuantitativos del supuesto empate técnico entre Rusia y EE.UU., con 66 cada uno, y China en tercer lugar con 61, Irán se situaría en un cuarto lugar con 25: muy distante aparece Israel con 6 submarinos.
A mi juicio, la gran diferencia, más cualitativa que cuantitativa, radica en que Irán NO posee oficialmente armas nucleares, según el mismo Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que hoy preside el argentino Rafael Grossi a quien el país persa califica de "agente de Israel" y quien, por cierto, se hace de la vista gorda sobre la dotación nuclear clandestina de Tel Aviv que no firma el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y está exenta de cualquier tipo de inspección del OIEA: ¡todo lo contrario que se practica discriminatoriamente contra Irán!
El excoronel Wilkerson asienta que "Netanyahu ha dado todas las señales posibles de su opción apocalíptica, la opción Sansón" y agrega que cree "que Netanyahu usaría un arma nuclear contra Irán, o incluso dos o tres".
En contrapunto, Wilkerson devela en forma estrujante: "Y estoy convencido de que Israel sabe que Irán tiene su propia arma nuclear, o tal vez dos o tres. Entonces, ¿qué pasará si Irán decide lanzar preventivamente dos o tres armas nucleares con uno de sus misiles de gran alcance?".
Así las cosas: "Israel desaparecerá. Tel Aviv y Haifa desaparecerían de un solo golpe" y concluye alusivamente: "por lo tanto, en lo que respecta a Israel, es mucho más vulnerable a un ataque nuclear que Irán”.
A mi juicio, tal ecosistema critico tanto en la Tierra como en el espacio dependerá mucho del resultado de las elecciones en la Duma como de la visita del presidente Xi a Washington el próximo 24 de septiembre y, más que nada, de la cumbre de la APEC en Shenzhen el próximo 18 de noviembre, donde concurrirán los mandatarios de China, Rusia y EE.UU. que pudieran tener una reunión tripolar, según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, con el fin de restaurar la "estabilidad estratégica global" para salvaguardar la vida de todos los seres vivientes de la creación en la biosfera.



