Opinión

Alfredo Serrano Mancilla

Economista y académico español, actual director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
Un golpe de Estado jamás está constituido por un hecho aislado. No existe un momento puntual que pueda ser definido como el generador definitivo de una ruptura democrática. Cualquier golpe es un proceso acumulativo en el que el "marco" es fundamental para crear las condiciones necesarias y suficientes que garanticen su efectividad.
Ecuador es un ejemplo más de la incapacidad que tiene el neoliberalismo para brindar estabilidad política, social y económica. Y también lo es de cómo el FMI puede llegar a ser un "arma de destrucción masiva" en tiempo récord. Y más aun si el país fue previamente transformado con políticas progresistas bajo principios de soberanía.
Bolivia ha entendido que el paradigma de la geopolítica ha cambiado, que no es dicotómico. Por eso, hoy su apuesta es por mantener relaciones efectivas con todo el mundo, con diferentes tonalidades e intensidades, pero sin renunciar a sus principios.
En estos tiempos de dictadura de la coyuntura, afloran los expertos sabelotodo. Sin embargo, la mayoría de ellos no aprobaría el más mínimo test de conocimiento del objeto en cuestión. Con salvadas excepciones, de aquellos que escriben o hablan sobre Venezuela, ninguno tiene la más remota idea si Lara es una ciudad o un Estado, y mucho menos dónde queda geográficamente. O sea, falta un poco de base para aventurarse a dar lecciones.
La productividad está a la baja y el comercio también. La economía real no despega, y todo ello dificulta el escenario a enfrentar por las economías latinoamericanas.
En 2013, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) escribió su primer documento a modo de acta de nacimiento: 'América Latina, de la década ganada a la década en disputa'. En el texto se hacía referencia a un informe del Consejo Atlántico, en el que se manifestaba que había "un deseo de incorporar a este bloque (América Latina) al redil atlántico […] en base a sus comunes raíces occidentales en términos estrictamente liberales: derechos individuales y mercados abiertos".
Viendo a Jair Bolsonaro, a uno se le caen todos los mitos del marketing electoral de los últimos años. Aquí se esbozan algunas ideas para comprender por qué ganó con más de 57 millones de votos y 11 puntos de diferencia con respecto al candidato del PT, Fernando Haddad.
Lo electoral cuenta pero no es el único camino elegido para acabar con el ciclo progresista. Algunos lo supieron desde siempre, y otros ya lo han aprendido después de haberlo sufrido en sus propias carnes.
Si el objetivo era hacer que el correísmo desapareciera lentamente tras los primeros meses de gobierno de Lenín Moreno, claramente esto no se ha conseguido de ninguna de las maneras
Rusia, 145 millones de habitantes; China, 1.380 millones; Turquía, 80 millones; Irán, 80 millones. Las cifras hablan por sí solas. El mundo no es únicamente Estados Unidos y Europa a pesar que no haya que restarle importancia a su influencia global.