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Suicidio presidencial (parte 2)

Publicado: 8 nov 2012 10:00 GMT | Última actualización: 8 nov 2012 12:40 GMT
En el post pasado estuvimos hablando sobre el accidente del avión presidencial de Polonia que ocurrió en abril de 2010. Dijimos que a pesar de que las condiciones meteorológicas de aquel día no permitían ejecutar una aproximación por NDB, los pilotos violaron las reglas e intentaron aterrizar, pero el avión a pocos metros de la pista chocó contra la tierra. Ahora analicemos todo despacito porque lo que pasó es realmente terrible.   

Antes que nada quiero que quede claro que la nave no tenia ningún problema técnico. Mas allá de que el Tupolev Tu-154M no sea del todo moderno, es uno de los mejores aviones soviéticos. El avión de Kaczynski fue fabricado en 1990 y en 2009 le hicieron arreglos generales, o sea que estaba como nuevo. También no está de más decir que según los materiales de la investigación, no hubo rastros de atentado. Lo digo porque está versión pudo haber llegado a ser muy real y se sigue discutiendo en los medios. De todos modos también es cierto que si alguien quiere ocultar la verdad nosotros nunca sabremos lo que realmente pasó. En fin, no hubo problemas técnicos, no fue un atentado: nos queda el tiempo, error de piloto y alguna que otra cosita.  

Lo primero que me llama la atención es lo siguiente. En general los escuadrones presidenciales cuentan con profesionales de primera. En este caso el capitán tenia 3531 horas de experiencia, de las cuales 2906 eran en el Tupolev Tu-154M y solo 492 de comandante. El copiloto tenia todavía menos: un total de 1909 horas y solo 193 en dicho tipo de nave. El navegador solo contaba con 58 horas en el Tu-154M. Decir que esto es poco para una tripulación presidencial es decir nada...

Segundo, y esto es muy importante: el análisis de las grabaciones reveló la presencia en la cabina de dos pasajeros, uno de los cuales era Andrzej Blasik, jefe de la Fuerza Aérea Polaca. Teniendo a alguien de tanto poder al lado, el comandante deja de ser la figura central en la cabina, y ese fue el momento cuando se encendió la mecha. ¿Qué pasa? Llegando a Smolensk la tripulación recibe un tiempo de 40 x 400, lo que con un mínimo de 100 x 1500 requiere aterrizar en otro lado. ¡¿Qué jefe quiere perder medio día volando de acá para allá cuando todo un país está esperando?! Ellos creen que los mínimos, la niebla y la seguridad son estupideces que inventaron para asustar a los niños, y que los pilotos pueden aterrizar en cualquier condición: para eso son pilotos presidenciales, ¿no?

Un tiempo antes del accidente el mismo avión presidencial con vuelo a Georgia tuvo que desviarse al aeropuerto de alternativa por razones meteorológicas. A Lech Kaczynski no se le ocurrió nada mejor que despedir al comandante por no haber cumplido con el plan de vuelo. ¿En qué se basaba en capitán a la hora de decidir qué hacer el día del accidente? ¿En la seguridad o en su futura carrera? En la grabación se escucha claramente como el navegante dice: "¡Se va a poner rabioso!". No es eso lo que tiene que tener un piloto en mente cuando toma decisiones en condiciones tan difíciles. Pero no es su culpa, la culpa es de aquellos que estaban adentro de la cabina opinando y presionando, porque por más jefes que sean, es justo el capitán el que toma las decisiones en un avión y no un representante del poder nacional. Andrzej Blasik, al contrario, después de haber consultado con el presidente (¡¿Quién es él para consular ciertos problemas con el presidente?!), le dijo al comandante que "no seria muy preferible" abortar la aproximación. Ese fue el punto final. Esa fue la causa del accidente: fueron ellos mismos los que se mataron.   

Uno: es obvio que cualquier persona teniendo a un jefe tan alto va a hacer lo imposible para satisfacerlo. Encima estamos hablando de una organización militar donde no se cuestiona lo que dicen los superiores. Los pilotos tuvieron la mala suerte de tener a su presidente con toda una comitiva abordo. Dos: un presidente en general no entiende nada de aviación, pero un jefe de fuerza aérea debería saber que con el tiempo no se juega ya que la naturaleza tiene mucho más poder que cualquier político. Sin embargo, pasó lo que pasó… Pero ojo, yo tampoco le quito la culpa al comandante: él debió haber tomado la decisión correcta, teniendo en cuenta las reglas y un peligro evidente, y al final cerrarle la boca a todo el resto. Pero también es perfectamente entendible que con tanta gente importante abordo y con un antecedente negativo uno le tiene más miedo a algo que seguro va a pasar que a algo que puede que no pase… por muy peligroso que sea. Él sabía que en caso de que decidiera desviar a alternativa se iba a quedar sin trabajo y creyó poder aterrizar en condiciones casi imposibles. Si por lo menos hubiera tenido más experiencia y hubiera estado un poco más tranquilo...

Para todo esto los pilotos ya estaban bastante tensos y eso empeoró más la situación. La nave empezó a descender en la recta final con retraso lo que provoco un aumento de la velocidad vertical hasta los 8-9 metros por segundo, cuando lo normal es de 3-4. Según el manual del Tu-154 ya eso era suficiente criterio para abortar el aterrizaje y hacer un segundo intento. Cuando la nave paso los 100 metros de altura, o sea la altitud de decisión, la pista seguía estando cubierta por niebla. Es ahí cuando había que aplicar potencia y ascender. Para todo esto la nave encima estaba por debajo de la trayectoria indicada, lo que de por sí es peligroso hasta en condiciones de buen tiempo. Nadie hizo nada. Segundos después empezó a sonar la alarma del sistema de advertencia de proximidad a tierra, pero los pilotos seguían descendiendo a 7-8 metros por segundo (!). En ese momento el controlador salió al aire: "¡101, mantenga el horizonte!", "¡101, idé al aire!". Pero ya era demasiado tarde: cuanto mayor es el valor de la velocidad vertical, más tarda el avión en pasar de descenso a acenso y ya no les quedaba altura para evitar el choque.   

Repito, la culpa formal la tienen los pilotos. Como en casi cualquier accidente. Las reglas, los mínimos, las decisiones, las horas de experiencia… está todo muy claro. Pero si nosotros nos conformamos con lo superficial nunca vamos a llegar a un nivel de seguridad alto. Y no lo digo para solidarizarme con mis colegas: créanme que no hay accidentes con un solo culpable, por más irresponsable que sea el piloto. Lo importante no es solo entender qué pasó, sino por qué pasé. Me parece que mucho más daño causó la presión de aquellos que en vez de haberse quedados calladitos mirando por la ventanita, se pusieron a opinar en la cabina. No en vano dicen que cuando hay dos capitanes abordo es para mal…   

Es un blog dedicado a los aviones y las últimas novedades de la aviación. El autor soñaba con volar desde los cuatro años de edad.

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