Opinión

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Cecilia González

Periodista mexicana en Argentina, escribo libros y crónicas, produzco documentales, doy talleres de periodismo
Aunque las violencias contra la mujeres no nacieron durante su gobierno, lo que sorprende y enfada es la torpeza e insensibilidad de las reacciones del mandatario, espcialmente en medio de la conmoción por dos feminicidios recientes.
El riesgo es que la polémica alimente las especulaciones sobre la esperada disputa de poder que la oposición vaticina y desea entre Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Las permanentes violencias de género no amilanan, sin embargo, a las millones de latinoamericanas que a diario siguen organizándose en la región para pelear por sus derechos.
El discurso maniqueo que a diario sale de Palacio Nacional azuza la dañina polarización que divide y dificulta consensos sociales y radicaliza posiciones, tal y como ocurre en otros países.
La designación de reconocidas militantes feministas en múltiples cargos es apenas un esbozo de las políticas que está aplicando el presidente en un país que está a la vanguardia de las luchas de las mujeres en América Latina.
La región se mueve. Elecciones presidenciales y parlamentarias, un plebiscito, alternancia de gobiernos y crisis económicas y humanitarias marcan un año en el que, una vez más, defender y sostener la democracia será uno de los principales objetivos.
Desde que la justicia sigue de cerca su relación con los Legionarios de Cristo, una de las órdenes religiosas más desprestigiadas del mundo, ningún personaje público de peso ha salido a defenderla.
Les faltan a toda la sociedad mexicana. Nos faltan a todos. Sin ellos no hay reparación ni sanación posible de las heridas producidas por la guerra contra el narcotráfico.
Más allá de las pruebas para sostener una u otra teoría, las declaraciones públicas, las investigaciones, los peritajes y los fallos judiciales han estado manchados todo el tiempo por manipulaciones, filias, fobias e intereses políticos.
México asumirá la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en medio de las divisiones ideológicas y crisis internas que hay en la región y la preocupación mundial generada por la renovada confrontación entre Estados Unidos e Irán.
Cada uno de los nombres de la divisa estadounidense tiene precios y mecanismos diferentes de adquisición. Es un complejo mercado cambiario no apto para despistados.
Es cierto que en Buenos Aires está más cerca de sus hijos Evaliz y Álvaro, refugiados aquí desde fines de noviembre, pero sobre todo está más próximo a una Bolivia que sigue sumida en el desconcierto, sin un panorama claro que permita reanudar un estado democrático.