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Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte XIII)

Publicado: 30 ago 2013 16:02 GMT
El rey David también fue responsable de la muerte de descendientes del rey Saúl, muy probablemente para eliminar a potenciales rivales al trono tanto suyo como de su heredero. Así, esto le sucedió al rey David una vez iniciada la revuelta de su hijo Absalón contra él: "Al llegar a Bajurim, salió a su paso, insultándolo, un hombre de la familia de Saúl llamado Semeí. Lanzaba piedras a David y a sus oficiales, sin importarle la gente y los guardias que rodeaban al rey. Maldecía al rey en estos términos: 'Vete, vete, hombre sanguinario y perverso. Yavé hace recaer sobre tu cabeza toda la sangre de la familia de Saúl, que masacraste. Así como tú le quitaste el trono a Saúl, así también Yavé se lo ha dado a tu hijo Absalón. Tú eres un criminal, por eso te persigue la desgracia'. Abisaí [Nota: Hermano de Joab que mandó parte del ejército israelita en contra del ejército amonita en la batalla en que Joab mandó la otra parte del ejército israelita contra el ejército arameo y que se combatió ante la capital amonita de Rabbá], hijo de Sarvia, dijo al rey: '¿Cómo se atreve ese perro hediondo a insultarte? Déjame pasar el torrente, y le corto la cabeza'. Pero el rey respondió: '¡Ustedes nunca me comprenderán, hijos de Sarvia! Si Yavé le ordenó que me maldijera, ¿quién podrá preguntarle por qué lo hace?'. Y David dijo a Abisaí y a sus servidores: 'Si mi propio hijo quiere matarme, con mayor razón este hombre de la tribu de Saúl. Déjenlo que me maldiga si Yavé se lo ha mandado'" (2 Samuel 16, 5-11). Esto último que David dijo se puede considerar como una confesión de culpabilidad ante las acusaciones del pariente del rey Saúl, y David lo tenía en su conciencia.

Sabemos de una ejecución en que David ya rey permitió que hijos y nietos de Saúl fuesen colgados de maderos, crucificados, así convenientemente eliminando a potenciales rivales al trono. Unas traducciones dicen que fueron las víctimas ahorcadas, pero esto parece ser un error por confundir el que fueron colgados, de maderos y por ello crucificados, con la horca. Los hijos y nietos de Saúl padecieron una muerte lenta y sangrienta en la cruz.



 Rispá protege de las aves los cuerpos de sus hijos, crucificados con permiso -y probablemente por orden- del rey David  

Así dice la versión de la Biblia católica en internet www.bibliacatolica.com.ar: "En tiempos de David hubo hambre, hubo hambre durante tres años consecutivos. David consultó al Señor, y el Señor le respondió: 'Esto se debe a Saúl y a esa casa sanguinaria, porque él dio muerte a los gabaonitas'. Entonces David convocó a los gabaonitas y les habló. Ellos no pertenecían a Israel, sino que eran un resto de los amorreos, con quienes los israelitas se habían comprometido bajo juramento. Sin embargo, Saúl había intentado eliminarlos, en su celo por Israel y Judá. David preguntó a los gabaonitas: '¿Qué puedo hacer por ustedes y con qué podré expiar, para que ustedes bendigan la herencia del Señor?'. Los gabaonitas le dijeron: 'No tenemos con Saúl y su familia ninguna queja por cuestiones de plata y oro, ni tenemos cuestiones con ningún otro hombre en Israel, para hacerlo morir'. David respondió: 'Haré por ustedes lo que me pidan'. Ellos dijeron al rey: 'Aquel hombre trató de exterminarnos y proyectaba aniquilarnos, para que no subsistiéramos en todo el territorio de Israel. Que nos entreguen a siete de sus descendientes y nosotros los colgaremos delante del Señor, en Gabaón, en la montaña del Señor'. 'Yo se los entregaré', respondió el rey. El rey le perdonó la vida a Meribaal, hijo de Jonatán, a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se habían hecho en nombre del Señor.
 

"Pero tomó a Armoní y Meribaal, los dos hijos que Rispá, hija de Aiá, había tenido con Saúl, y los cinco hijos que Merab, hija de Saúl, había tenido con Adriel, hijo de Barzilai, el de Mejolá, y se los entregó a los gabaonitas. Ellos los colgaron [crucificaron] en la montaña, delante del Señor, y sucumbieron los siete al mismo tiempo. Fueron ejecutados en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la recolección de la cebada. Rispá, hija de Aiá, tomó una lona y la tendió para poder recostarse sobre la roca. Así estuvo desde el comienzo de la cosecha hasta que las lluvias cayeron del cielo sobre los cadáveres, espantando durante el día a las aves del cielo y durante la noche a las fieras del campo" (2-Samuel 21, 1-10). David usó como excusa los tres años de hambre o malas cosechas, y uso como justificación lo que él dijo fue la opinión de Dios de por qué sucedía esta calamidad en su reino para hacer morir a los descendientes de su rival ya muerto, el rey Saúl. David se inventó la razón dada según él por Yavé, que es Dios de amor y paz y no de venganza y sangre como el inventado por los israelitas, para justificar ante su pueblo este crimen contra los hijos y nietos de Saúl. Pero típicamente de David como rey, hizo que otros le hiciesen el trabajo sucio de matar a sus rivales, para así aparecer ante su pueblo y la posteridad como limpio de toda culpa en los crímenes que él mandó a otros cometer. Así entregó a los descendientes de Saúl a los gabaonitas para que los mataran, al tener este pueblo razones para vengarse de Saúl por haber este querido exterminarlos, como los israelitas habían hecho con otros pueblos cananeos. Los gabaonitas fueron un pueblo cananeo, no israelita, que menciono en mi blog anterior y que pactaron con Josué, librándose de ser exterminados por este y sus israelitas cuando estos invadieron la tierra de Canaán.
 

“La muerte de Saúl” por Gustavo Duré
“La muerte de Saúl” por Gustavo Duré.    

Otro ejemplo de este proceder de David, en no dar la cara por sus crímenes sino más bien haciendo que otros carguen con la culpa, fue el del asesinato de Isbaal, hijo del rey Saúl, que tras la muerte de su padre fue proclamado rey de Israel, donde reinó dos años hasta su asesinato. Con la muerte del rey Saúl, David fue proclamado rey de Judá e Isbaal rey de Israel, iniciándose una guerra civil entre israelitas por el control de Judá e Israel. Finalmente Isbaal fue asesinado, ganando David la contienda. Los dos asesinos de Isbaal, antiguos comandantes militares del asesinado, le presentaron su cabeza a David, que estaba en Hebrón, seguramente porque habrían sido comprados por el rey de Judá para perpetrar su crimen político. Y David, probablemente para que no le acusaran del regicidio, mandó inmediatamente ejecutar a los dos asesinos de Isbaal, lamentándose de paso públicamente por la muerte de su rival para borrar toda sospecha de una complicidad en el crimen (2-Samuel 4, 1-12).

Es sospechosa también la muerte del rey Saúl según el segundo libro de Samuel. Al comienzo de este libro se relata cómo Saúl, ya herido según el primer libro de Samuel en una batalla que perdió contra los filisteos, pidió a un joven amalecita, no israelita, que le matara, presumiblemente para no caer prisionero de los filisteos. Esto hizo el joven, llevándole a David después la corona y la pulsera del rey Saúl. Pero David, expresando pública pena e indignación, rasgándose sus vestiduras, llorando y haciendo el espectáculo, por el hecho que el muchacho amalecita diese muerte a Saúl, lo hizo matar en su presencia (2-Samuel 1, 1-16). Lo cierto es que cuando Saúl es derrotado y muere, David estaba bajo la protección de los filisteos y era su aliado. Y a David le convenía la muerte de Saúl para tratar de apoderarse de su reino, y era muy conveniente que los filisteos le ayudasen a lograr esta ambición derrotando a todo el ejército israelita y logrando como resultado la muerte del rey Saúl, algo que el fugitivo David solo con su banda de hombres armados no habría podido lograr. Y como dicen, los muertos no hablan. Mandando matar al muchacho amalecita se aseguraba que no hablaría, y es interesante que tras darle como dice el relato muerte a Saúl, que el joven amalecita le haya traído a David la corona y pulsera del rey muerto, para que él se las pusiese. ¿Iniciativa personal "empresarial" del muchacho amalecita, regalo de los filisteos para quien en ese momento era su aliado o parte de un plan de David para deshacerse de Saúl y reclamar para sí el trono de Israel al quedar vacante por la muerte de su rey? Recordemos en este contexto los insultos y condenas de Semeí, de la familia de Saúl, contra David.  



 Miniatura medieval con imágenes alusivas a la muerte de Isbaal, hijo de Saúl y rey de Israel, parte de la biblia medieval francesa ilustrada del siglo XIII hoy conocida como la Biblia Morgan.    

Y si no eran suficientes los crímenes de David o de Moisés y Josué, veamos el odio y violencia de la visión contra Babilonia atribuida al profeta Isaías y que este dijo venía del "Yavé de los Ejércitos", de la imagen de Dios sangrienta y violenta creada por los antiguos israelitas a su propia imagen y semejanza. Isaías así deseó el mal y la desgracia a Babilonia y sus habitantes: "A todos los que encuentran los traspasan y a todos los que apresan, los acuchillan. Sus hijos son aplastados ante sus mismos ojos, sus casas saqueadas y sus mujeres violadas. 'Miren cómo Yo empujo contra ellos a los Medos, que no se interesan por la plata y que desprecian el oro. Sus arcos echan a tierra a los jóvenes, ni siquiera se compadecen del fruto de las entrañas y miran sin lástima a los niños'" (Isaías 13, 15-18). Estos malos deseos y pensamientos homicidas de Isaías contra Babilonia expresan los mismos crímenes de guerra y guerras genocidas que de manera eufemística las llaman hoy 'guerras sagradas de exterminio', que los israelitas bajo líderes como Moisés, Josué, Samuel, Saúl y David cometieron contra los cananeos y pueblos vecinos como los filisteos, amalecitas, moabitas, amonitas, arameos y edomitas.
Hay que examinar también los libros de Esdras y Nehemías del Viejo Testamento para poder ver cómo la antigua segregación racial de los israelitas como "raza santa" apartada de otros pueblos no judíos, en cuanto a uniones matrimoniales se refiere, pudo haber influenciado el racismo demostrado por los colonos ingleses puritanos y fundamentalistas religiosos protestantes durante su conquista y colonización de la costa atlántica de Norteamérica. Igualmente, esta influencia bíblica del Viejo Testamento con respecto a la segregación racial habría muy probablemente influenciado también a los descendientes de los colonos ingleses de las Trece Colonias británicas de Norteamérica, a los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos tanto en puestos de autoridad en los gobiernos federal y estatales como también los ciudadanos comunes que como pioneros se iban extendiendo hacia el oeste, llevando consigo su segregación racial a tierras de indios y de México, imponiéndolo como un sistema institucional tanto en los estados del norte y de población étnica yanqui del oeste como en los estados sureños de la derrotada Confederación tras la guerra de 1861-1865 entre los Estados Unidos de América y los Estados Confederados de América.      


Esdras postrado orando, cuando hizo la escena pública de rechazo a las esposas extranjeras.   
 
Veamos el caso de la segregación racial matrimonial impuesta por Esdras, maestro de la Ley de Moisés, sacerdote y escriba al que con la autorización del rey de reyes persa Artajerjes se le permitía, junto con todos los israelitas que quisiesen, regresar del exilio de Babilonia, donde por la fuerza habían estado 70 años, a Israel y Jerusalén para reconstruir el Templo. Al final de la carta dada a Esdras con sus órdenes e instrucciones, el rey Artajerjes le autorizaba a imponer la ley como le pareciera: "Cualquiera que no cumpla puntualmente la ley de tu Dios y la ley del rey será castigado severamente con la muerte, expulsión, multa o cárcel" (Esdras 7, 26). 

Durante los años del exilio en Babilonia, muchos israelitas habían tomado esposas no judías y engendrado hijos con ellas. Esdras impuso la segregación racial matrimonial y de descendencia en base a la pureza de la 'raza santa' israelita, tanto por motivos de religión como por primitivos motivos de pureza de sangre tribal, que incluía a los descendientes de Jacob y así de las tribus israelitas descendientes de sus hijos y excluía a todas las demás naciones del mundo. Dice el Libro de Esdras: "Después de terminar todo esto, se me acercaron los jefes diciendo: 'El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no se han separado de las gentes de este país que sirven a los ídolos: los cananeos, heteos (hititas), fereceos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos. Pues tomaron de entre ellos mujeres para sí y para sus hijos y mezclaron su raza santa con la de los habitantes de esta tierra. Incluso los jefes y magistrados fueron los primeros en cometer este pecado. Al escuchar esto desgarré mis vestiduras y mi manto, me arranqué cabellos de la cabeza y de la barba, y me senté muy apenado" (Esdras 9, 1-3). El Libro de Esdras expresa su desprecio hacia otras naciones en contraste con la 'raza santa' superior judía, al decir refiriéndose a Dios: "Tú habías dicho por medio de tus servidores los profetas: 'La tierra en cuya posesión van a entrar fue manchada por la inmundicia de los pueblos que la ocupan; la han llenado de un extremo a otro con sus idolatrías. Por tanto, no den sus hijas como esposas para los hijos de ellos; ni tomen las hijas de ellos para sus hijos; no cooperen a la prosperidad y bienestar de ellos" (Esdras 9, 11-12). Y sigue más adelante, refiriéndose a Yavé: "¿Cómo podríamos volver a despreciar tus mandamientos, emparentándonos con estos pueblos abominables?" (Esdras 9, 14). Estas mismas palabras podrían haber usado los colonos ingleses fundamentalistas religiosos de Norteamérica como los puritanos y sus sucesores, los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos evangélicos y de otras sectas, para referirse a los indios, idólatras e impuros para ellos por ser paganos, por ser de cultura y raza amerindias y no blancos anglosajones 'bíblicos' como ellos. Como los israelitas masacraron o rechazaron a los habitantes cananeos y no judíos de la Tierra Santa, así mismo hicieron con los indios los anglosajones fundamentalistas religiosos de las Trece Colonias británicas de Norteamérica y de los EE.UU. en imitación del Viejo Testamento y del llamado 'pueblo elegido'.   

Volviendo al relato del Libro de Esdras, no tuvieron los israelitas que regresaron del exilio de Babilonia más remedio que acatar las órdenes de Esdras. Dice el Viejo Testamento: "Se publicó por Judá y Jerusalén que todos los que habían vuelto del destierro debían reunirse en Jerusalén, y si alguno no se presentaba dentro de tres días conforme al acuerdo de los jefes y de los dirigentes locales, le serían confiscados todos sus bienes y él excluido de la asamblea de los que habían regresado del destierro" (Esdras 10, 7-8). Esto dijo Esdras a los hombres israelitas congregados en Jerusalén en la plaza del Templo: "Entonces el sacerdote Esdras se levantó y dijo: 'Al casarse con mujeres extranjeras han sido rebeldes, aumentando así el delito de Israel. Ahora reconozcan su pecado ante Yavé, Dios de sus padres, y cumplan su voluntad separándose de la gente de estas tierras y de las mujeres extranjeras'" (Esdras 10, 10-11). Y así hicieron, siendo contados los que se opusieron. Aquellos sacerdotes que tenían esposas extranjeras "se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres" (Esdras 10, 19).

 
 La expulsión de las esposas extranjeras de los israelitas con sus hijos por orden de Esdras   

También el israelita Nehemías hizo lo mismo que Esdras, en cuanto a imponer la segregación racial matrimonial entre los varones israelitas que regresaron del exilio de Babilonia a Israel. Nehemías era hombre de confianza del rey Artajerjes de Persia, encargado de las bebidas del rey en su palacio, cuidando que no fuese envenenado. Dice el Libro de Nehemías: "Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres asdoditas, amonitas o moabitas; de sus hijos, la mitad hablaban asdodeo, pero no sabían ya hablar judío. Yo los reprendí y los maldije, hice azotar a algunos de ellos y arrancarles los cabellos y les supliqué sin cesar en nombre de Yavé: 'No deben casar a sus hijas con los hijos de ellos, ni tomar ninguna de sus hijas por esposas; ni ustedes ni los hijos de ustedes. ¿No pecó en esto Salomón, rey de Israel? Entre tantas naciones no había un rey semejante a él; era amado de Dios; Dios lo había hecho rey de todo Israel. Y también a él lo hicieron pecar las mujeres extranjeras. ¿Acaso se dirá de ustedes que cometen el mismo gran crimen de rebelarse contra nuestro Dios, casándose con mujeres extranjeras?'" (Nehemías13, 23-27).

Pero, aunque no mataron a las esposas extranjeras y a sus hijos los israelitas, por órdenes de Esdras y Nehemías, el repudiarlas y expulsarlas sin tener varón adulto que las mantuviesen a ellas y a sus niños era casi una condena a morir de hambre, sin tener tampoco techo que las protegiese de los elementos, sin comida alguna, expuestas a ser esclavizadas con sus hijos por hombres malvados que se aprovechasen de su indefensión o incluso a vivir en la indignidad de la prostitución para no morirse de hambre, lo que las marcaría socialmente para siempre y estigmatizarían a ellas y a sus hijos de sangre mixta. A diferencia de estos israelitas duros de corazón, crueles y xenófobos, los españoles en América y las Filipinas se unieron con las nativas y crearon el mestizaje de nuestra Hispanoamérica y del pueblo filipino, dejando sus nombres y apellidos, apellidos que perduran hasta el presente en la América y Asia hispánicas y que son nuestra herencia genética española. Así, por ejemplo, en Puerto Rico, donde ya no queda una población indígena taína pura, en un estudio genético realizado con muestras de 800 puertorriqueños se descubrió que el 61,1% desciende de los indios taínos.   

Vean así por qué el capitán John Underhill, que participó en la masacre del pueblo indio pequote del Río Mystic (Místico), hablaba de la 'guerra de David' para justificar la matanza de hombres, mujeres y niños que estaban cometiendo los colonos puritanos ingleses aquella trágica noche del 26 de mayo de 1637 en Connecticut. Siguiendo el mal ejemplo del Viejo Testamento con sus guerras de exterminio cometidas por los antiguos israelitas –además de su racismo xenófobo anglosajón– los colonos ingleses decidieron no tratar de cristianizar a los indios paganos sino matarlos, como los israelitas hicieron con los paganos cananeos. La masacre del Río Místico sirvió de patrón para nuevas guerras de exterminio contra los indios practicadas por los ingleses en sus Trece Colonias de Norteamérica, ejemplo y genocida herencia seguida por los angloamericanos tras la independencia de los EE.UU. Y como paréntesis recuerdo una vez más que, tras masacrar y casi exterminar a los indios pequotes, los colonos ingleses puritanos establecieron la celebración del día de Acción de Gracias por la victoria sobre los indios, festejando desde entonces cada año con algunas interrupciones temporales el comer pavo por lo que originalmente fue una celebración, ya olvidada, de la guerra de exterminio que los puritanos ingleses hicieron contra los pequotes.   



Los asesinos de Isbaal, rey de Israel, presentan su cabeza ante David, rey de Judá. Probablemente David encargó este 'trabajo', mandando matar inmediatamente a los regicidas una vez que le trajeron la cabeza de Isbaal para que después no hablasen lo que sabían    

Simplemente hay que decir que conquistadores españoles como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, aún con sus fallas y crímenes cometidos durante sus conquistas, eran unos 'santos' comparados a líderes israelitas como Moisés, Josué, Samuel y David y aquellos israelitas que siguiendo a dichos líderes cometieron como práctica común, de acuerdo a sus creencias de guerra religiosa genocida –'guerra sagrada de exterminio'–  el aniquilamiento y destrucción de naciones y ciudades enteras, sin perdonar a hombres, mujeres y niños. Así que no me vengan con la conquista de América o con la Inquisición española y sus autos de fe, porque si bien estos eran injustos y condenables, no se comparan en su magnitud e ilegalidad a las masacres y holocaustos –con la quema de ciudades cananeas conteniendo los cuerpos asesinados de sus habitantes– cometidos de forma ritual religiosa por los antiguos israelitas y que tanto reverencian los angloamericanos estadounidenses que son cristianos fundamentalistas evangélicos, respondiendo con "amén" a la lectura relatando estos hechos o glorificando a los líderes que los perpetraron.

Y ante el argumento hecho en su artículo por el Sr. James P. Pinkerton de que "Los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero", le invito tanto al mencionado autor como a los angloamericanos estadounidenses conservadores que antes de repetir esta afirmación prejuiciada contra los españoles, digan que los israelitas como Moisés, Josué, Samuel y David, de alegar haber sido víctimas de abuso en Egipto, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero: en Canaán, Filistea, Amalec, Edom, Moab, Ammón y Aram en Siria.

Y les vuelvo a invitar a que antes de que critiquen y condenen a los conquistadores españoles de América y a los españoles en general, condenen primero a líderes bíblicos del Viejo Testamento como Moisés, Josué, Samuel y David por sus crímenes de lesa humanidad, y que como cristianos que pretenden ser sigan más bien las enseñanzas de Jesucristo sobre todo. 



'Hannah Duston', obra del pintor decimonónico americano Junius Brutus Steams mostrando a la colona puritana inglesa de Massachusetts matando a los miembros de la familia india que la tenían cautiva, asesinando a dos hombres, dos mujeres y seis niños. Les cortó sus cueros cabelludos recibiendo una recompensa de las autoridades coloniales inglesas de 25 libras.  

Les recuerdo así a los angloamericanos estadounidenses conservadores que son fundamentalistas religiosos evangélicos que no antepongan al Nuevo Testamento el Viejo Testamento, donde se glorifican crímenes y guerras genocidas que sirvieron de justificación por parte de colonos ingleses para el exterminio de los indios de Norteamérica, como en el caso de la masacre del Río Místico antes aludida. Dichos crímenes relatados en la Biblia también se usaron como justificación por angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos al seguir el contenido del Viejo Testamento por encima del Nuevo Testamento, para consentir y llevar a cabo el exterminio de los indios al expandirse los EE.UU. hacia el oeste. Tanto los colonos ingleses fundamentalistas religiosos como los puritanos y los angloamericanos estadounidenses blancos protestantes se veían como otro pueblo elegido, imitando a los israelitas en el exterminio de otros pueblos y razas que no eran desde un punto de vista racial, cultural y religioso como ellos. De la misma forma que pueblos como los cananeos y amalecitas no eran admitidos como parte del 'pueblo elegido' por los israelitas, sino por lo general masacrados, así mismo los indios norteamericanos no podían formar parte de la sociedad angloamericana de EE.UU., del 'pueblo elegido' del Destino Manifiesto, siendo o exterminados o confinados los supervivientes a tierras de concentración, las reservaciones indias.    

Les recuerdo a los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos que los antiguos israelitas de Moisés, Josué, Samuel y David no llevaban su religión a otros pueblos, porque ellos según su visión xenofóbica del mundo se consideraban solo dignos de Dios y nadie más. Por ello mataban y exterminaban a los pueblos que ocupaban la tierra que ellos querían conquistar para sí, sin dar chance a las naciones no israelitas. Los conquistadores españoles estaban obligados por orden del rey de España a llevar la evangelización a los indios y a no exterminarlos sino convertirlos, buscándose su salvación eterna como personas vivas, no muertas. Se puede estar en desacuerdo con la religión, pero la conquista española se hizo no solo para ganarse bienes económicos pero oficialmente también para evangelizar a los paganos y ayudarles a ganar la vida eterna a través del cristianismo, lo cual es al final del día una buena intención aunque algunos estén en desacuerdo con su práctica. Y esto no es lo mismo que exterminar.

Mientras que los españoles y en particular los religiosos misioneros, sacerdotes, doctrineros, frailes y monjas traían el cristianismo según las enseñanzas de la Iglesia católica, basándose sobre todo en el Nuevo Testamento y las enseñanzas de Cristo con su mensaje de paz, amor y salvación para todas las razas de la Tierra, los colonos ingleses de Norteamérica y sus sucesores, los angloamericanos estadounidenses blancos, siguiendo la visión errada de darle énfasis al Viejo Testamento sobre el Nuevo Testamento, seguían la imagen falsa creada por los israelitas de su Yavé israelita, sanguinario, vengativo, belicoso y rencoroso, siguiendo el mal ejemplo de verse exclusivamente como el pueblo elegido que se salvaría, como nuevos israelitas buscando la tierra prometida en América, dejando fuera a los indios que no eran como ellos racialmente ni en su cultura y religión, abriendo el camino para justificar su exterminio, al ver a los indios como hijos del diablo, como a un pueblo no elegido por Dios. En cambio, los angloamericanos blancos estadounidenses fundamentalistas religiosos se creían ser ellos el pueblo elegido divino según su pensamiento político-socioeconómico y religioso del destino manifiesto por ellos inventado.


Les digo a los angloamericanos estadounidenses conservadores que España por orden del rey y según sus leyes estableció que la Iglesia católica evangelizara a los indios paganos, con la finalidad de lograr su salvación y vida eterna según las creencias del cristianismo. En contraste, muchos angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos no solo han usado su creencia errada de seguir el Viejo Testamento en imitación de los antiguos israelitas –ignorando o dejando en segundo término las enseñanzas de Jesús de paz, amor y vida– para justificar su toma de tierras indígenas y su exterminio de los indios o su expulsión a reservaciones, sino también que han exportado sus erradas creencias enfatizando lo viejo bíblico israelita sobre el mensaje nuevo cristiano del Evangelio a los católicos de Hispanoamérica, corrompiendo así sus creencias religiosas cristianas herencia de la evangelización española, alejándolos del mensaje de Jesucristo de paz, amor y vida eterna.       
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

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