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General David Petraeus: ¿"Comandante en Jefe" del Ejército Libre de Siria? (Parte I)

Publicado: 29 jul 2012 16:45 GMT | Última actualización: 19 ene 2013 01:40 GMT
La guerra civil siria ha entrado en una fase de mayor actividad ofensiva por parte del rebelde Ejército Libre de Siria (ELS), con su reciente pero fallida Operación Volcán de Damasco contra la capital siria y sus actuales operaciones dirigidas a ocupar y controlar la ciudad de Alepo, el corazón económico, industrial y comercial de Siria y la segunda ciudad más poblada del país después de Damasco.  

Como se sabe la revuelta siria se inició en marzo de 2011, aparentemente influenciada por las revoluciones de la 'primavera árabe'. Es probable que las protestas iniciales, a primera vista espontáneas, hayan sido realmente incitadas por agentes provocadores al servicio de potencias extranjeras. Esto recuerda a las sublevaciones de 1640 contra el rey de España, Portugal y Cataluña, donde agentes al servicio de Francia, en guerra con España desde 1635, habían estado incitando a la revuelta contra su señor temporal, cosa que lograron y que llevó al final a la escisión exitosa de Portugal. 

No es probablemente coincidencia que el presidente de EE.UU., Barack Obama, haya nominado el 28 de abril de 2011 al general David Petraeus del Ejército de EE.UU. como su nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, a algo más de un mes de iniciarse la revuelta siria alrededor del 16 de marzo previo. Esta decisión de Obama fue algo sorprendente, ya que el General Petraeus sólo llevaba diez meses como comandante de las fuerzas de EE.UU. y de la Fuerza de Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN y sus aliados en Afganistán, país que por las actividades guerrilleras de los talibanes y otros grupos insurgentes pertenecientes a la Red Haqqani o al caudillo muyahidín Gulbudín Hekmatyar hubiera necesitado de un general con el prestigio y la experiencia de Petraeus, general de cuatro estrellas, para dirigir de manera efectiva la guerra de contrainsurgencia. Y es que hay indicios de que el número de ataques –logrados, fallidos o intentados- de la insurgencia afgana en 2011 y comienzos de 2012 eran, si no más, tan altos como en 2010.

 
                                                                  David Petraeus 

 No hay que olvidar que para muchos estadounidenses Petraeus logró reducir de manera considerable el número de ataques por parte de la insurgencia iraquí durante su periodo como comandante de la Fuerza Multinacional en Irak. Hay que recordar también que debido a su experiencia operacional, Petraeus supervisó la publicación del manual oficial de las fuerzas armadas estadounidenses para operaciones de contrainsurgencia. El ahora general retirado es sin duda un experto en la guerra de insurgencia y en operaciones guerrilleras por haber estudiado y puesto en práctica cómo combatirlas. Así, la candidatura de Petraeus como director de la CIA fue aprobada unánimemente por el Senado estadounidense a fines de junio de 2011, asumiendo su cargo a comienzos de septiembre en plena revuelta siria. 

No ha de ser una sorpresa que como director de la CIA el general Petraeus dirija y supervise la guerra secreta que bajo instrucciones del presidente Obama su agencia está llevando a cabo contra el Gobierno de Siria. Ha habido precedentes. Con referencia a la Contra nicaragüense, la guerrilla antisandinista que combatió al Gobierno nicaragüense del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la década de los 80 del siglo pasado, el informe sobre el caso Irán-Contra del Congreso de EE.UU. dijo lo siguiente:   

 “La Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue la agencia del Gobierno de EE.UU. que asistió a los contras [...]. La CIA armó, vistió, alimentó y supervisó a los contras. A pesar de esta asistencia, los contras fracasaron en ganar un extenso apoyo popular a las victorias militares dentro de Nicaragua”.

Los lazos entre el Departamento de Estado y el servicio de inteligencia estadounidenses se podrían reconocer en el hecho de que John Negroponte, quien fue embajador de EE.UU. ante Honduras de 1981 a 1985 -cuando el país centroamericano era un santuario y base de operaciones para la Contra en sus ataques contra las fuerzas gubernamentales nicaragüenses del FSLN- fue posteriormente promovido al puesto de primer director de Inteligencia Nacional de EE.UU. en 2005. De la misma forma que se dice que hay mercenarios combatiendo como miembros del Ejercito Libre de Siria, se sabe por ejemplo que hubo intentos de reclutar a mercenarios para la Contra en los EE.UU., por lo que hubo cargos judiciales presentados en contra de siete personas en 1988 en Florida.

Hubo al parecer casos de fuerzas extranjeras participando en la guerra civil nicaragüense junto a la Contra. Según un relato cuya autenticidad no ha sido verificada, un padre cuyo hijo, puertorriqueño, fue miembro de las Fuerzas Armadas estadounidenses contó que su hijo participó en un ataque contra un hospital en el norte de Nicaragua durante la guerra civil en el que mataron a todos los que dentro había. Esto se vería confirmado por las conclusiones de Americas Watch sobre las actividades de los contras en 1986, en que se les acusó de atacar clínicas y de asesinar a trabajadores de la sanidad. Otros crímenes que Americas Watch atribuía a los contras incluían el secuestro de civiles, la tortura de civiles, la ejecución de civiles incluyendo a niños y la violación de mujeres. Estas son clásicas tácticas para provocar el terror entre la población civil para así intimidarla a que no apoye al Gobierno en el poder y dé su apoyo sólo a los rebeldes. Así no debe de extrañar que los rebeldes sirios lleguen a utilizar estas mismas tácticas, particularmente contra la población civil leal al Gobierno, de religión contraria o meramente indiferente al conflicto, para lograr los mismos objetivos que presumiblemente perseguían los que dirigían a la Contra. 


Otro precedente de una guerra organizada por la CIA fue su preparación del plan de invasión de Afganistán en 2001 por parte de las fuerzas militares de EE.UU. tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de ese año por parte de Al Qaeda. Habiendo insertado en Afganistán una unidad de agentes tan solo 15 días después del 11 de septiembre, ésta y otras unidades pertenecientes a la División de Actividades Especiales de la CIA, compuesta por miembros de fuerzas especiales militares estadounidenses, prepararon en la llamada Operación Jawbreaker (Rompedor de Quijada) el terreno para la posterior invasión del país centroasiático. Con la información de inteligencia que sus agentes de forma furtiva recogieron sobre las posiciones militares y fuerzas talibanes sobre el terreno y con la alianza que compraron por medio de millones de dólares puestos a su disposición para tal propósito con jefes de la Alianza del Norte –la coalición de fuerzas afganas opuestas a los talibanes- la CIA diseñó el plan de invasión de Afganistán. Esta fue la primera vez que una operación militar de gran envergadura fue planeada e inicialmente ejecutada por la CIA en la historia de los EE.UU. Más ambicioso sería tumbar al Gobierno sirio por medio del ELS.  
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

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