Facebook ataca nuevamente

Iluminando Conciencias por Francisco Luna

Hace pocos días atrás nos enteramos de que el parlamento europeo decidió rechazar la iniciativa ACTA o Acuerdo Multilateral Comercial contra la Falsificación. Sin duda un paso importante en la lucha del derecho a la información y su libre intercambio en la red por parte de cualquier persona del planeta. Sin embargo esto sugiere solo un “breve receso” al clamor y presión popular en contra de la libertad en la web. Y por el contrario; es tan solo cuestión de tiempo para que impulsen una nueva iniciativa, con nuevas clausulas pero con distinto nombre.

Hoy en día la navegación ordinaria de una persona en Internet está cada vez más vigilada y promete un pronto y completo control del usuario. Nuevamente es necesario dirigir toda nuestra atención sobre el gigante de las redes sociales Facebook. Si estabas pensando abrir una cuenta de usuario o añadir una segunda cuenta a tu currículum en la popular red social, será mejor que lo pienses 2 veces. Facebook estará de acuerdo en otorgarte un cupo en su espacio virtual siempre y cuando le proporciones un número telefónico. Bien sabíamos que en el pasado Facebook te admitía sin la imperiosa necesidad de registrar tu teléfono particular. Ahora eso cambió y la nueva política se ha convertido en una desagradable realidad. “Todo en nombre de la seguridad”, dicen sus creadores, aunque cabe preguntarse quién realmente se beneficia con esta nueva medida. Sea como fuere el concepto de “seguridad” es en sí mismo un término muy relativo y completamente ambiguo. Otras redes sociales como Google+, Yahoo, Twitter, incluso Youtube entre otras, también te solicitan un número telefónico; de momento sin presiones, pero nada les impedirá que muy pronto te lo exijan. 

Son incontables los blogs y foros en internet donde usuarios intercambian sus experiencias negativas al respecto. El siguiente es un pequeño ejemplo. Cierto usuario quiso abrir una cuenta en Facebook para su hija. Sin embargo y para terminar de validar la acción debía introducir, como etapa final, el número de teléfono móvil de la pequeña [asumiendo que tuviera móvil], de otra forma la solicitud no quedaría validada. Él, al igual que muchos otros usuarios se quejan de que no pueden terminar de ratificar la cuenta ya que el sistema de la famosa red social no termina de enviar el código de autenticación, aun después de que el usuario, harto y cansado con razón, haya cliqueado muchos veces el botón de “enviar”. Esta práctica no es nueva. Muchos sitios de internet en los que ofrecen servicios totalmente legales como por ejemplo ventas, se “duermen” al llegar el momento de apretar el botón de pago; de algún modo el proceso queda inerte. El usuario entonces vuelve a cliquear y envía la información por segunda, tercera y así, muchas veces más. Más tarde se encuentra con la desagradable sorpresa en el recibo de su tarjeta de crédito. Del mismo modo, la confirmación de una cuenta recién creada, aceptada y en funcionamiento jamás se confirma. El frustrado usuario no tiene a quién reclamar. Los proveedores de Internet se lavan las manos y aducen que no es un problema propio sino que del sitio web, en este caso de Facebook. Pero, ¿Sabían que Facebook no tiene ningún servicio de atención ni de resolución de problemas operado por un ser humano? Es peculiar que estas denuncias se hayan registrado en países que no tienen mucha cobertura de Internet, países como Bolivia, Paraguay, Ecuador, entre muchas otras naciones del mundo hispanohablante.

                         

Este es el mensaje que despliega la red social Facebook una vez que necesites comenzar a utilizar sus opciones. Sin número telefónico no hay trato, parece decirnos. Algunos creen que el número de la bestia está por llegar y que el chip implantado bajo la piel será decisivo para diferenciar a las “vejas de los cabritos”. ¿Es posible que un simple número de tarjeta de crédito más una “inocente” cuenta en Facebook, ya estén controlando a todas las ovejas del planeta?  Vale la pena meditarlo, ¿Verdad?   

Es cierto que ha habido filtraciones de cuentas y contraseñas que comprometieron la privacidad de sus dueños, y también es cierto que las medidas de seguridad deben actualizarse periódicamente para “proteger” al usuario, pero ¿A qué costo? Como siempre los actos maliciosos de unos pocos repercuten en la gran e indefensa mayoría. No obstante también se puede tratar de atentados deliberados que tienen como meta individualizar lo más posible a cada uno de los usuarios. De hecho, en muchos sitios web, cualquier comentario que se desee generar solo es posible si el usuario posee una cuenta en las principales redes sociales tales como G+, Hotmail, Twitter y la ya mencionada Facebook, entre otras. Esto obstaculiza y al mismo tiempo obliga al internauta a abrir una cuenta en alguna de estas redes sociales. Aunque suene inverosímil, muchas personas no cuentan con teléfono móvil ni tampoco disponen de un computador. La vieja práctica de realizar comentarios anónimos parece que está siendo suprimida de forma deliberada y sistemática, incluso de aquellas páginas que creíamos eran independientes.

¿Cuáles son los riesgos potenciales que enfrentamos todos aquellos que tenemos una cuenta en las redes sociales? Nada más y nada menos que la intromisión de los gobiernos y sus organismos de seguridad a nuestro espacio virtual sin siquiera sentir el menor pudor mientras hurgan en nuestra privacidad. Las nuevas leyes que se han aprobado en Estados Unidos en contra de la supuesta piratería y “terrorismo virtual” facultan a los organismos de seguridad de ese país a invadir tu privacidad al fisgonear en tus archivos, cualquiera que estos sean. Es más, el pasado 09 de julio, el FBI llevó a cabo una cuarentena digital restringiendo el acceso de millones de usuarios de Facebook en todo el mundo en busca -según ellos- del peligroso virus DNSCharger, que más que amenaza parece ser otro de los tantos caballos de Troya creados y diseminados por las mismas agencias gubernamentales en contra de la población mundial. Facebook es un sistema completamente automatizado y toda su base de datos puede ser descargada con los recursos tecnológicos y medios apropiados, ¿No es así? ¿Quién nos asegura entonces que el FBI respetará el contenido privado de millones de usuarios? Y ahora, con el número de tu teléfono móvil en manos de la popular red social, tu libertad ha sido hipotecada un poquito más. Paralelamente con tu móvil en los servidores de Facebook, muchas compañías ligadas a esta red social podrán llenarte de mensajes spam y saber virtualmente casi todo sobre ti… y esto en el mejor de los casos. La red social está diseñada de tal forma que recaba todos tus datos personales sin obligarte y sin amenazarte con un arma. Por ejemplo la aplicación “Mi calendario” recaba todas las fechas de nacimiento. Todas las semanas llegan a mi cuenta personal solicitudes de mis amistades pidiendo mi fecha de cumpleaños. Es duro negarse a la petición de amigos que son íntimos. Sin embargo y después de conversar con algunos de ellos, niegan rotundamente haberme enviado tal solicitud. Tal vez quieras considerar este par de datos antes de hacer nada en Facebook. Y ya ni hablemos de la sección “Tu biografía”, la cual muy pronto será obligatoria para todos los usuarios. Por supuesto es tu decisión, pero antes de hacerlo piensa en el costo negativo que te podría traer.

Twitter tampoco se queda atrás ya que también abrió sus baúles virtuales al exponer los mensajes de un activista del movimiento Ocupa Wall Street, y Google, el otro gigante de las redes sociales, reconoció la entrega de datos personales de sus clientes a los servicios de inteligencia estadounidense, gracias a la infame “ley patriota” promulgada en el país norteamericano. Es probable que pienses que como ciudadano de México, Chile, España, de Australia o de cualquier nacionalidad, dichas medidas no se apliquen a tus respectivas cuentas. La verdad es que todo lo contrario. Piensen que los servidores de todas estas grandes redes sociales se encuentran en Estados Unidos y la ley de ese país no hará excepciones, y si lo hiciera, ¿Cómo podrías asegurar de que no han violado tu privacidad? ¿Qué sucede si el día de mañana tu nombre aparece sindicado como terrorista internacional en el noticiero central de tu país? Esto ya ocurrió anteriormente.

Nadie puede negar la utilidad que otorgan las redes sociales, ni tampoco la aparente e infinita red de posibilidades como herramienta de negocios, educación y divulgación, pero cabe preguntarse si hemos perdido por completo la capacidad de crear amistades con otras personas sin la ayuda de una máquina y de un espacio virtual. Lo cierto es que la privacidad ya casi no existe, puesto que todos los medios que usamos a diario para trabajar y vivir están conectados entre sí. Puede sonar a broma pero la cantidad de antenas de telefonía móvil en la ciudad es casi mayor al número de árboles. Tu teléfono celular emite constantemente una señal que es leída por dichas antenas, por lo tanto a las autoridades no les costaría ningún trabajo dar con tu ubicación dentro o fuera de la ciudad. Facebook ya tiene tu número y por extensión, los gobiernos también. ¿Cuál será nuestro próximo movimiento en pos de un Internet realmente libre?

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