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La Mayor Estafa Mundial

Publicado: 17 feb 2010 13:56 GMT | Última actualización: 29 ago 2012 20:03 GMT

Como muchos de ustedes, este mes necesito pagar el alquiler de mi apartamento, adquirir víveres y saldar los inevitables gastos comunes como la cuenta de la luz, el agua, teléfonos, Internet, etc.; por supuesto que también necesito reservar cierta cantidad de dinero para la movilización, la cual sigue en alza y que promete no parar y como no, dejar algo para mi esparcimiento. Es cierto: necesito ¡dinero! No obstante, conforme llega fin de mes y sin ser contador ni mucho menos matemático, me doy cuenta claramente que mis ingresos, si bien es cierto son los mismos del mes anterior, mis gastos por el contrario, son un poco mayores. Esto significa que cada vez tengo menos a mi haber, ya sea por descuento de impuestos, alzas de precios en movilización y/o productos de primera necesidad, y sólo Dios sabe en qué otro tipo de impuestos. Creo que estaremos de acuerdo en declarar que el sistema monetario actual no es perfecto pero al mismo tiempo hemos de reconocer que el dinero nos ayuda mucho… esta bien: muchísimo, pero que no puede comprar la felicidad. Entonces, ¿en qué quedamos?; ¿es bueno o es malo?; ¿acaso no somos capaces de encontrar un sistema más adecuado que el dinero, que se ajuste a nuestra realidad social, material y espiritual de los tiempos en que vivimos…? No por nada hay muchos que hablan, que pregonan que el mal de nuestro mundo justamente se debe al dinero y otros que dicen que la plata es la estafa más grande jamás creada a nivel global. Y sin ir más lejos ahí tenemos que las peores barbaridades se han hecho en su nombre. El mayor porcentaje de la crónica roja de las noticias mundiales le tiene como protagonista principal; mucha gente muere a diario de hambre, de frío y/o de deudas de todo tipo por su causa; Y otros tantos provocan desfalcos financieros y problemas de todo tipo, sin que por ello vayan a la cárcel, al menos no de la forma que todo el vulgo entiende, para salir limpios, impolutos y en definitiva libres, junto a otros tantos que comienzan cultos religiosos y que en apariencia se ven y sienten arrepentidos del daño causado.

Sea como fuere, El hecho es que siempre parece haber un problema con la cuestión de la plata, ya sea a nivel microeconómico como macroeconómico. Siempre quise saber qué ocurre con el fruto de nuestro trabajo; dónde va, a quién realmente beneficia y sobretodo, quién o quiénes lucran o pueden lucrar con mi esfuerzo. ¿Somos realmente plenos o definitivamente nos hemos convertido en esclavos inconcientes de esta sociedad? ¿Han escuchado el dicho que dice: “Uno nunca sabe para quién trabaja”? Creo que es el momento de que entre todos me ayuden a contestar esta pregunta, la que por años me ha perseguido.

Remontémonos Primero a la historia de la invención del dinero. En el principio existía el trueque. Si tenías arcos y flechas y el otro tenía huevos y tomates, pues entonces intercambiabas; así de simple. Sin embargo no estaba muy claro cuántas flechas eran necesarias para adquirir una docena de huevos; será tal vez porque el trueque tiene un valor más simbólico que material. Aun así, el sistema, después de un tiempo claro está, tenía sus días contados. Por supuesto, piensen en que ningún sistema es completamente eficiente y que además siempre termina fallando, como le sucedió al trueque. Podríamos inferir entonces que el dinero sería el nexo entre las flechas y las hortalizas y que inclusive sería correcto implementarlo y aplicarlo… hasta cierto punto. Pero desde su creación, aún no veo que haga la felicidad. La historia, creación, usos y todo lo concerniente al dinero lo pueden buscar en la web y obtendrán en su mayoría las definiciones clásicas. No obstante, ¿qué es realmente el dinero?

Cada vez que hablamos de dinero es para todo aquello que tenemos que pagar o en la mayoría de los casos, elucubrar de qué compraríamos y de cuán bien estaríamos “si fuéramos ricos”, o bien para quejarnos. Primero debemos tener en cuenta un fenómeno que al menos podríamos calificar de peculiar: en las escuelas no se enseña qué es el dinero, para qué sirve y cuál es su finalidad. Yo no tengo recuerdos de ello, pero pienso que es algo que al menos, debería ser considerado seriamente por las autoridades… a menos claro está, que las responsables no deseen que las personas se enteren de la naturaleza de la plata. Hasta cierto punto, el dinero es creado por el gobierno respectivo a través de una entidad conocida como La Casa de la Moneda. Sin embargo no es esta institución quien crea el dinero. La plata es creada –y en grandes cantidades- por esas grandes firmas privadas que todos conocemos por bancos a través de empréstitos, diversos tipos de créditos, hipotecas, etc. La pregunta es ¿de dónde obtienen el dinero para realizar las operaciones mencionadas?; la respuesta es tan simple como increíble: “de la nada”. El banco crea el dinero, no de sus ganancias, no de sus depósitos y ciertamente no de sus bolsillos… lo crea directamente de la promesa de sus propios clientes de devolverlo. En el contrato que firmamos por concepto de solicitud de crédito, se especifica que debemos pagar lo prestado más un interés… ¡que sea razonable y atractivo!, por supuesto. Si no cumplimos con nuestra parte del trato, sabe Dios qué más perderemos aparte de nuestro coche, casa o lo que sea. No puedo evitar recordar el caso de los deudores habitacionales de “Inverlink” y todo lo que han perdido gracias a esto. Como sea, el prestatario asume una gran responsabilidad. Ahora bien; el compromiso del banco o acreedor es prestar el dinero “que no posee”; es decir lo inventa, lo escribe en el contrato y lo carga a la cuenta del prestatario y ya: un nuevo deudor ha nacido.

Conocemos como dinero circulante aquellos papeles impresos en su mayoría con figuras históricas de guerras y vinculadas a la política, además de las monedas hechas de níquel, plata y/o cobre entre otras aleaciones. Aun así, siguen siendo papeles y metales que en la práctica no sirven para nada. Es necesario un respaldo, algo que le de valor y algo que sirva en que confiar. Desde antiguo se acepto el oro, la plata y otras piedras preciosas como base del dinero que normalmente llevamos en nuestra cartera. Resistía el paso del tiempo, brilla, es bonito y es el metal más dúctil y maleable que se conoce.  Con el tiempo se estandarizó y clasificó en función de su peso y pureza. Todo hasta aquí muy bien, pero cómo es que llegamos a confiar -en apariencia- tan ciegamente en el actual sistema monetario. La trampa se basa en crear dinero de la nada y prestarlo a personas y/o empresas a cambio de interés. El resultado que se obtiene es una enorme deuda para todos, excepto para la banca. Si tenemos un millón de pesos entonces podemos prestar un millón de pesos a cualquiera. Pero si un banco tiene 10 millones de pesos puede prestar 10 veces esa cantidad y mucho más, más el interés. Si una pequeña fracción de las personas que en teoría tienen dinero depositado en las bóvedas de los bancos fueran a retirarlo ahora ya…, hoy mismo, los bancos cerrarían Ipso facto puesto que no lo tienen. El dinero en el banco es un mito; es sólo otro truco para ganarse nuestra confianza. Si por algún motivo vamos y pedimos un préstamo, la entidad bancaria no acuña nuevas monedas o imprime nuevos billetes. Ellos se limitan a ingresar los datos en la pantalla del computador. De aquí en más estamos pagando interés al banco sobre cifras tecleadas en una base de datos virtual. Sin embargo y muy a nuestro pesar, si dejamos de pagar por el “préstamo inexistente”, el banco puede tomar y de manera absolutamente legal todas nuestras riquezas que mencioné más arriba y que sí son reales, hasta el valor aproximado del préstamo… más los intereses, ja ja ja.

¿Han escuchado hablar alguna vez que ciertos hilos manipulados por los poderes ocultos nos manejan desde la sombra como si fuéramos marionetas en el gran concierto mundial? Pues sepan Uds. que los gobiernos no ponen en circulación el dinero; son los bancos privados a través de préstamos y otros productos bancarios quienes lo hacen. Controlan además cuánto dinero esta en circulación, es decir, cuanto más prestamos realicen más dinero habrá a nuestra disposición. Esto determina la delgada brecha entre el auge económico y la depresión económica. De esta manera pueden crear auges y depresiones cuando les venga en gana. A mayor cantidad de dinero, sea tangible o electrónico, mayor actividad económica, mayor compra-venta de productos y servicios, mayor ganancia para las personas lo que redunda en más puestos de trabajos. En este momento llega lo que conocemos por Boom o auge económico, donde las personas se endeudan aun más al adquirir coches más caros y casas más grandes, entre otros como educación y vida diaria; las empresas piden más préstamos con el fin de adquirir nueva tecnología que les haga producir más y mejor con menos esfuerzo. Pero de pronto viene el quiebre. De un día a otro, los bancos aumentan las tasas de interés suprimiendo así la demanda de préstamos, al mismo tiempo que exigen el pago de los préstamos ya existentes. El paso siguiente es sacar cantidades de dinero de circulación lo que retrasa o simplemente suprime la demanda de productos y servicios que trae como consecuencia menos trabajo y cesantía ya que no hay suficiente dinero circulando en el mercado que impulse y genere la actividad  económica necesaria. Las mismas personas y empresas de este ejemplo, dejan así de pagar sus préstamos ya que no pueden ganar lo suficiente y van a la quiebra. Sin embargo, el banco no quiere eso; la banca es nuestra amiga y quiere nuestro bien; entonces ofrece renegociar la deuda existente a mayor plazo y con más intereses sobre los ya existentes. Claro, pago menos cantidad mensualmente pero con un mayor porcentaje de interés… pero al final termino pagando dos y hasta tres veces el mismo producto. No se ustedes, pero esto me huele a esclavitud, ¿o no? Y si no paga, el banco, después de haber sido comprensivo y condescendiente, casi benévolo con nuestra situación de mora, nos dice, que lamenta tener que embargar todas nuestras posesiones. Algo así ocurrió en Los Estados Unidos y que la historia recuerda como “La gran depresión de 1930”. Los especuladores retiraron grandes cantidades de dinero en forma aleatoria para volver a depositarlas por ejemplo, veinticuatro horas más tarde en los mismos bancos… resultado: pánico generalizado; todos tratando de retirar sus dineros sin poder hacerlo, parecido al “corralito” en Argentina en 2001.

 

 

¡Si!, lo sé. Cómo olvidar nuestra actual depresión económica originada –donde más- en Los Estados Unidos.

Así que después de lo anterior me pregunto, ¿quiero realmente ser rico?; ¿Tener fama y éxitos?; ¿poseer casa y coche elegante? Y me respondo: ¡Sí! …y seguro que todos ustedes desean lo mismo. Sin embargo recuerdo ciertos dichos de Naomi Campbell: -“No me levanto de la cama por menos de US10.000 diarios”. ¡Por Dios…! No es un doctor, o una ingeniera nuclear o una sismóloga (que se necesitan más que nunca), ni tampoco una ingeniera agrónoma, que con su trabajo podría tal vez ayudar a mitigar el hambre en África… ¡no!, es sólo una mujer que caminaba en una pasarela luciendo diferentes vestidos de estilistas internacionales y que conocemos bajo el nombre (nótese el título profesional) Modelo. Sólo tengo que recordar esta frase para el olvido para no desear la riqueza, sino la felicidad que encuentro en todos los momentos en que me propongo hallarla. Casos como este hay en todos los ámbitos laborales y en todas las clases sociales las cuales han sido creadas a propósito del dinero, por su gloria y su casi deificación. Lo único cuerdo que se me ocurre añadir es que la verdadera riqueza ha sido, es y será el fruto de nuestro propio trabajo, aquello que pensamos, bosquejamos, probamos y por último lo creamos. Pero me inquieta pensar que nuestro mejor trabajo, nuestros mejores deseos y elucubraciones pueden ser aprovechadas por estos grupos que se autodenominan “Iluminados”, portadores del mensaje de Dios, Bilderbergers y un sinfín de imbéciles “sabelotodo” y que dicen tener la verdad de las cosas pero que no la pueden revelar… a menos que seas un iniciado…, no así un profano. Si todo el dinero del mundo, por cualquier circunstancia mágica y científica que se les ocurra, dejara de existir en este mismo momento, nada pasaría. No se caerían los aviones, ni sucederían calamidades metereológicas o naturales, ni nada; sólo la gente. En ese contexto, no nos quedaría más remedio que replantear toda la sociedad y hacer una nueva…, y en un periodo de tiempo realmente corto. Sería interesante verlo desde un punto de vista didáctico; o nos unimos con todo lo que eso significa o de una vez por todas sucumbimos por nuestra propia mano. ¿Puede ser que se esté preparando el nuevo orden mundial? Tal vez, no lo sé. Sólo me gustaría decirles: -¡No se preocupen! Si algo pasa, están todos invitados a compartir junto a mí, mis pocas posesiones y un plato de comida. Lamentablemente, no puedo hacerlo por razones obvias. Sin embargo, y espero que en esto me acompañen, no soy… y no seré uno de los que se dé por vencido.



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