Opinión

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Javier Buenrostro

Historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y McGill University, Canadá. Candidato a doctor en Ciencia Política por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), Francia.
Las noticias falsas, las opiniones infundadas y las declaraciones para buscar rédito político están a la orden del día. Algunas son producto de la confusión, pero otras son resultado de la irresponsabilidad y falta de solidaridad de unos cuantos con agenda propia.
Falta mucho por recorrer y podría haber ciertos traspiés en el camino, pero es un paso histórico y firme para que se puedan materializar los principios de justicia social plasmados en nuestra Constitución en 1917. No está mal para este gobierno empezar con lo que se había postergado por cien años.
Existe una polarización entre los votantes del Movimiento al Socialismo (MAS) y el resto de las agrupaciones políticas, que se oponen a este partido-movimiento pero que no logran ponerse de acuerdo entre ellos, dando origen a una fragmentación del voto de la derecha.
La salud de los ciudadanos no es vista por la mayoría de los gobiernos como un derecho humano, sino como un lucrativo negocio. El reto del presidente mexicano es revertir esa realidad, y los intereses en contra no son pocos.
Pasan las semanas y las situaciones convulsas están a la orden del día en Bolivia. Permanecen vigentes las órdenes de aprehensión contra Evo Morales y miembros del Movimiento al Socialismo (MAS), mientras que el gobierno golpista sigue dando tumbos en su ejercicio del poder.
Los golpistas bolivianos están mostrando toda su inexperiencia política, así como su desconocimiento de las leyes y tratados internacionales en dos temas claves: el derecho al asilo y el concepto de soberanía.
Durante las décadas del neoliberalismo, los salarios siempre crecieron por debajo de la inflación, perjudicando la única fuente de ingreso de la clase trabajadora y pauperizando sus condiciones vida, todos los días por más de cuarenta años.
Con la aprehensión de García Luna se va a reescribir la historia del México contemporáneo, especialmente la de los gobiernos de la derecha panista, y en particular el sexenio de Calderón, quien debería terminar en una Corte Internacional por crímenes de lesa humanidad.
El exilio de Evo Morales, el riesgo de que el autoritarismo impida que se presente el partido del presidente depuesto, la fractura de la derecha y los nuevos liderazgos dentro del MAS-IPSP, configuran un escenario que debe ser seguido de cerca por la comunidad internacional.
En términos agrícolas, en el 2019 se ha barbechado la tierra, y en 2020 deberá sembrarse lo que se cosechará a partir de 2021. Puede parecer tardado, pero construir nuevos andamiajes toma más tiempo que gobernar con ocurrencias o en el inmediatismo eterno.
México está estable pero necesita crecer para crear los empleos de calidad que la gente demanda.
Las élites económicas están enardecidas porque vieron en los últimos años el empoderamiento de gente a la que solían tratar como cosas, que vieron como sus "sirvientes" se convirtieron en ciudadanos conscientes de sus derechos políticos y civiles.