Caso Epstein, ¿también culpa de Rusia?

Mirko Casale

El Daily Mail, uno de los diarios con mayor circulación de la prensa británica, publicó un largo artículo en el que trataba de demostrar, palabras más, palabras menos, que Jeffrey Epstein creó la famosa red de explotación sexual que lo hizo tristemente célebre porque trabajaba para el Kremlin. No se rían, que es en serio. Bueno, es un periódico inglés, así que ríanse todo lo que quieran.

El texto, que lleva por título un largo y rebosante de 'clickbaits' "El imperio sexual de Epstein era una 'trampa de seducción de la KGB': cómo el financista pedófilo tuvo múltiples conversaciones con Putin tras su condena y enviaba chicas rusas por avión para comprometer a figuras mundialmente famosas", cumple todos los estereotipos de los rotativos amarillistas británicos, valga la redundancia. 

Para empezar, siempre según la investigación, Jeffrey Epstein, sería un agente al servicio del KGB, sin importar que ese organismo soviético hubiera dejado de existir más de una década antes de que comenzara su carrera como traficante sexual. Qué quieren que les diga y perdonen que insista, pero es uno de los diarios británicos más leídos, así que no esperen nada serio o mínimamente respaldado.

De acuerdo al artículo, la trama habría funcionado más o menos así: Jeffrey Epstein, aprovechando sus contactos con o bien el Kremlin o bien el crimen organizado ruso (según qué parte del texto se consulte), introducía jóvenes mujeres procedentes del Este de Europa en sus redes de explotación sexual. Como sabemos, no solo Rusia es Europa del Este, pero para el Daily Mail es todo como un poco la misma cosa y si el depravado financista captaba a una rumana, ucraniana o polaca para su trama de trata, esto también sería prueba de sus supuestos vínculos con Moscú.

Pero no todo en la vida son vicios y, además de su tendencia a la depredación sexual, como sabemos, Jeffrey Epstein se dedicaba al chantaje de altos vuelos. Algo de sobra conocido, pero que, de acuerdo al pasquín inglés, el delincuente lo hacía siguiendo instrucciones del Kremlin. ¿Cómo? Pues grabando todos esos encuentros íntimos de su red de amistades y contactos con las chicas, varias de ellas menores, que les proveía, para después amenazarlos con revelar las imágenes grabadas si no hacían lo que Moscú les ordenara.

Según se iban emocionando con su propio texto (y creatividad), los periodistas del Daily Mail (con perdón del oxímoron) llegan a afirmar que Epstein conversó "en múltiples ocasiones con Putin" y lo afirman con tanta seguridad que, si recuerdan cuando lo leímos antes, hasta lo destacan en el propio titular.

Sin fuentes fiables, pero con gran imaginación

Para cerrar su artículo con broche de oro y respaldar sus afirmaciones con contundencia, el diario cita el libro 'American Kompromat', en el cual se afirma que no solo Epstein era un agente ruso, sino que también lo sería Donald Trump y, ya sin freno en su barranco de imaginación desbocada, que ya lo sería desde la década de 1980. Auténtico 'periodismo' británico, como pueden comprobar. 

Lo normal ante una hipótesis tan gratuita y poco respaldada sería que el artículo no hubiera tenido ninguna influencia más allá de las fronteras inglesas, con tímida influencia en Escocia y Gales como mucho. Sin embargo, dado que estamos ante un texto que puede utilizarse para reforzar las narrativas antirrusas del Norte Global, este fue profusamente comentado y citado por los autoproclamados grandes medios 'independientes' y 'objetivos' del 'mundo libre'. Y no solo a nivel puramente mediático, sino también político.

En el texto, aunque medio entre dientes, asumen que no tienen pruebas ni respaldos para todo lo que afirman

Además de la extensa cobertura basada exclusivamente en la estremecedora fuente conocida como "que el Daily Mail dice que", algunas figuras políticas del Occidente Colectivo comentaron la revelación como si fuera algo digno de tomarse en serio. Fue, por ejemplo, el caso del primer ministro polaco, quien declaró que "cada vez más informaciones y comentarios en la prensa mundial" apuntan a la sospecha de que la red de Epstein "fue organizada conjuntamente con los servicios de inteligencia rusos". Claro, Donald Tusk, y cuéntanos: ¿esos servicios de inteligencia rusos están ahora con nosotros en la habitación?

Pero el problema más grave relativo a la credibilidad del artículo no es solo que su autoría recaiga en un medio que está a la cola en credibilidad entre los medios británicos, lo que ya es mucho decir. De hecho, en el texto, aunque medio entre dientes, asumen que no tienen pruebas ni respaldos para todo lo que afirman. Es más, su prueba 'estrella' sería la cantidad de veces que Vladímir Putin aparece mencionado en los documentos desclasificados, obviando que, como líder político de alcance internacional es lógico que a menudo se hable sobre él en emails y que las menciones más 'destacadas' son justamente sobre Epstein queriendo reunirse con él sin nunca estar ni cerca de lograrlo.

Para mayor colmo, entre los documentos recientemente publicados hay comunicaciones en las que el depravado incluso apoya a políticos rusos que buscaban derrocar al presidente de la Federación de Rusia. Comportamiento bastante peculiar para un agente del KGB, ¿no es cierto?

Si todo apunta a Israel, debe de ser Rusia

Pero, con diferencia, lo que resta total credibilidad a la 'noticia', más allá del largo prontuario mediático del Daily Mail y la habitual rusofobia política en el Norte Global, es hacia quién apunta, en los resultados más verificables por cualquier persona con ojos y oídos funcionales, aquella red.

Porque supongamos, por un momento, que Jeffrey Epstein, en efecto, era un tentáculo del Kremlin. Siguiendo esa línea de pensamiento, con los videos comprometedores que habría obtenido de su extensa red de clientes de las altas esferas del poder, hoy el Occidente Colectivo estaría lleno de políticos, empresarios, periodistas y demás dispuestos a defender a Moscú ante cualquier circunstancia, con tal de evitar filtraciones que destruirían sus carreras de la noche a la mañana.

De ser así, Rusia nunca habría llegado a ser el país más sancionado por el Norte Global, Zelenski no habría recibido las inmensas cantidades de armamento que ha recibido (incluyendo provistas por la actual Administración de Trump), los deportistas rusos nunca habrían sido proscritos de ninguna competencia ni sus músicos de Eurovisión.

Parafraseando la famosa cita que dice "cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo", podríamos decir que, "cuando las evidencias más claras apuntan a Tel Aviv, el poder establecido acusa a Moscú"

Es decir, suponiendo que la enorme trama de chantaje 'epsteniano' se hubiera llevado a cabo para favorecer al Kremlin, hoy tendríamos muestras contundentes de ese trato de favor, cuando, en realidad, tenemos precisamente justo todo lo contrario.

Es decir, creer que Epstein trabajaba para Rusia es un delirio, pero todavía peor es hacerlo cuando las evidencias apuntan claramente hacia otro lado. Y es difícil decir que es más absurdo en este caso: si señalar hacia Moscú o si evitar señalar hacia Tel Aviv. Especialmente cuando lo primero es consecuencia directa de lo segundo.

Porque si tras la red de explotación sexual del financista abusador había una intencionalidad de chantaje a altas figuras políticas internacionales, el beneficiado de todo esto no podría ser el país más sancionado y sometido a una guerra proxy por el Occidente Colectivo, sino el proyecto colonial que lleva más de dos años cometiendo un genocidio sin ninguna consecuencia.

Una impunidad a prueba de todo en la que la entidad israelí no ha recibido ninguna sanción comercial, ni financiera, ni deportiva, ni cultural ni de ninguna clase de manos de los mayores adictos mundiales a las sanciones, impunidad que difícilmente pueda explicarse exclusivamente por motivos geopolíticos.

Súmenle a eso la cercanía identitaria de Epstein con el mal llamado "Estado hebreo", su amistad personal con el ex primer ministro israelí Ehud Barak, las sospechas del propio FBI de que el fallecido pederasta era un agente del Mossad y hasta el estrecho vínculo del padre de su compañera y cómplice Ghislaine Maxwell con los servicios secretos israelíes. No es tan difícil de deducir, ¿verdad que no?

Así que, como ven, a la habitual dosis rusófoba de la que hace gala el Norte Global, hay que sumar en este caso un apresurado afán por desviar la atención de los principales sospechosos. O, parafraseando la famosa cita que dice "cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo", podríamos decir que, "cuando las evidencias más claras apuntan a Tel Aviv, el poder establecido acusa a Moscú".

El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale