Desde hace décadas, Cuba extrae petróleo. Obvio, no es una potencia mundial en la materia, pero como referencia, tal vez les llame la atención saber que extrae más crudo que, por ejemplo, Países Bajos, Bolivia, Yemen, Polonia o esa colonia gringoeuropea que se hace llamar "Israel". Entre las islas del Caribe y Centroamérica como conjunto, solo Trinidad y Tobago supera los números cubanos a este respecto. Para ser concretos, en promedio de años recientes, hablamos de unos 40.000 barriles diarios (según fuentes estadounidenses, por cierto). Claro, nada que ver con las cifras de gigantes energéticos regionales como Brasil, México, Venezuela y demás, pero ahí les fue un primer dato interesante para romper ciertos mitos malintencionados.
Obviamente con esto no quiero decir que Cuba goce de una envidiable situación energética, para nada. Pero las reservas probadas de petróleo cubano (es decir, el crudo potencialmente extraíble) se estiman, según diferentes cálculos, en más de 100 millones de barriles. Lo que ocurre es que el tipo de crudo de la zona, situado sobre todo mar adentro y en tierra firme al norte de la isla, es del tipo pesado o ultra-pesado, muy viscoso y sulfuroso, lo que requiere de técnicas especializadas para su refinado.
La producción nacional de crudo en Cuba no basta para cubrir las necesidades energéticas de la nación, algo que no solo ocurre en la isla, sino en los propios EE.UU
Esta dificultad hace que sea menos atractiva su explotación, tanto a nivel nacional como para compañías extranjeras, por todos los pasos intermedios extra que se requieren entre extracción y 'combustibilización' y encarecen el producto final, en contraste especialmente con países de crudo ultraligero, como los del golfo Pérsico. Pese a estas dificultades (y otras de las que a los 'washingtonliebers' no les gusta hablar), incluso en las condiciones actuales de arremetida en el bloqueo impuestas por la Administración Trump, en meses recientes la producción nacional sostenida ronda los 24.000 barriles diarios.
Ni limosnas ni regalos
Es más, hace pocas semanas, medios cubanos anunciaron que una refinería de Santiago de Cuba había conseguido procesar crudo pesado nacional mediante un sistema desarrollado también nacionalmente, a manos de especialistas cubanos del Centro de Investigaciones del Petróleo, produciendo derivados como diésel, fuelóleo y nafta, lo que podría contribuir a paliar algo las limitaciones del país en el aspecto energético.
Y es que la producción nacional de crudo en Cuba no basta para cubrir las necesidades energéticas de la nación, algo que no solo ocurre en la isla, sino en los propios EE.UU. Ambas naciones, cada una con sus respectivas realidades, no logran extraer tanto petróleo como el que consumen y se ven obligadas a importarlo. Con el nada menor detalle de que a una nadie le impide hacerlo y a la otra sí, pero ya me referiré a eso más adelante.

Porque ahora corresponde romper con otro mito: el de que el crudo que Cuba importa es regalado por otros gobiernos o aliados de la isla. Por poner ejemplo, entre 2022 y 2024, la isla importó petróleo refinado de empresas de Italia, Bélgica, Francia, Países Bajos, entre otros varios países poco o nada sospechosos de aliados del 'rrrégimen' cubano. Y lo hizo pagando según contratos comerciales al uso.
El que fuera uno de sus principales surtidores de crudo durante 2025, México, también lo hizo mediante contratos comerciales al uso, como hace con cualquier otro país. Así lo explicó el CEO de la petrolera estatal mexicana, Pemex, al evaluar el ejercicio fiscal de ese año. Como ven, nada de limosnas lastimeras: petróleo a cambio de dinero. Nada extraordinario.
Ya, ya sé: Venezuela. Pues el caso de Venezuela, por más que algunos se empeñen en decir otra cosa, nunca fue tampoco petróleo regalado. En primer lugar, porque se trataba de precios subsidiados (que no es lo mismo que gratuitos ni regalados) y ojo: no subsidiados a cambio de nada. Durante ya más de dos décadas, las misiones médicas cubanas han venido ofreciendo sus servicios de manera gratuita a la población venezolana en casi cualquier rincón del país que se puedan imaginar.
Cuba no es ninguna menesterosa incapaz de nada que va por ahí mendigando energía: extrae y procesa una parte de ella e importa (pagando con dinero o servicios) la restante
Yo mismo recurrí a ellos en un par de ocasiones cuando viví allá, además de toparme los módulos de la llamada Misión Barrio Adentro en sus diferentes niveles de atención (desde la más básica hasta la clínica-hospitalaria) por donde uno menos podía esperarse. Es decir, el petróleo venezolano surtido a Cuba durante todos estos años no se entregó envuelto en paquete y con un lazo, sino a cambio de una combinación de transacciones monetarias y de servicios médicos del lado cubano.
Los casos de petróleo gratuito entregado a Cuba son excepciones extraordinarias, como la llegada de un buque ruso en meses recientes, con un cargamento de 700.000 barriles a bordo, a modo de donación. Algo tan extraordinario que, de hecho, copó titulares durante varios días en su momento.
El principal problema es obvio
Es decir, con datos en la mano, Cuba no es ninguna menesterosa incapaz de nada que va por ahí mendigando energía: extrae y procesa una parte de ella e importa (pagando con dinero o servicios) la restante. Pero entonces, ¿por qué la isla padece de tantos problemas energéticos, con grandes limitaciones en la distribución de gasolina y enormes cortes eléctricos a causa de la falta de combustible con el que alimentar las centrales termoeléctricas?
Pues la verdad es que la respuesta es tan obvia que hasta da un poquito de pena tener que explicarla. Porque hay que ponerle bastante 'creatividad' a los argumentos para no relacionar directamente el hecho de que esta brutal crisis energética, la más aguda de los últimos 30 años, justamente se disparó cuando la Administración de Trump impuso un bloqueo marítimo que impide totalmente que entre petróleo a la isla o que salga para ser refinado en otros lugares.
Es decir, el principal problema energético de Cuba no es que no quieran ni puedan hacerse cargo del tema y por eso pidan petróleo gratis, en absoluto. Nunca lo ha sido. El principal problema energético de Cuba son las medidas coercitivas ilegales impuestas por la Casa Blanca contra la isla, que siempre han dificultado sus operaciones petrolíferas, cerrando su acceso a determinadas tecnologías o potenciales socios, una lenta asfixia con décadas de existencia, llevada al paroxismo en meses recientes.
Una imposición externa que no solo explica muchos de los problemas energéticos cubanos sino, más allá, muchos de sus problemas en general.
El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.

