Opinión

Tik Tok 'aterriza' en la campaña electoral de EE.UU.: los jóvenes liberales frente a los adultos republicanos

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El ultimátum con que el presidente Donald Trump amenazó a la red social Tik Tok puede verse como una reacción al avance geopolítico chino pero también como una táctica electoral. 

En una entrega anterior para RT decíamos que Tik Tok entraría en el radar de la campaña, de la mano de cualquier candidato, y ha sido Trump quien se animó a tomar la iniciativa, y de la forma como él sabe hacerlo.

El candidato-presidente sabe que la campaña ha entrado en la recta de enfrente y, como buen populista, debe interpelar a su sujeto histórico, con el que ganó en 2016 y al que durante su gestión ha correspondido con el mensaje claro de aumentar la producción interna y mejorar los índices de empleo.

Aquí es donde la diatriba con China no es solo ideológica.

Trump logró interpelar al sujeto blanco pobre, cuyos empleos en la era dorada del capitalismo norteamericano, desde la segunda postguerra hasta la concreción del mundo unipolar, eran bien remunerados y abundantes.

Hablamos de los productores del modelo fordista aplicado en el territorio norteamericano, sustituido desde los '90 una globalización que dejó muchos créditos a EE.UU como primera potencia mundial, pero terminó empobreciendo a la clase trabajadora y abriendo una brecha entre la imagen triunfante de Washington y el país profundo.

La población objetivo que Trump ha conseguido convocar es la única que puede permitirle sobrevivir al difícil momento político que atraviesa, debido a un cóctel incendiario que ha mezclado mal manejo de la pandemia con incontenibles protestas, entre otros aditivos, y que irrumpió con inusitada fuerza para poner en duda una reelección que en enero pasado parecía un hecho consumado.

Pero si esa audiencia electoral ubica a China como la principal amenaza en crecimiento, Trump tendrá parte del trabajo hecho. Solo le queda esperar por la abstención de los jóvenes y la división en los votantes afroamericanos, que tendrán al artista negro Kenye West como candidato, lo que podría restar votos a Biden. Por todo esto Tik Tok es, ahora más, un catalizador para el voto conservador, pero podría volverse también un motivo de movilización para los más jóvenes.    

En su primera campaña presidencial, Trump tuvo la capacidad de darle sentido a esa crisis interna del capitalismo estadounidense ubicando a China como un país que no solo era enemigo económico, debido a su poder en la sustitución de la producción norteamericana, sino también geopolítico. Y el avance de Tik Tok, una red social que se entromete en la vida de millones de estadounidenses y que extrae valiosa información (como todas las redes) puede ser un buen ejemplo para ese argumento. Neutralizarla, por tanto, es una conquista política. 

Aunque, también a lo interno, Trump campea contra el liberalismo progresista que logró articular minorías étnicas y tiempos postmodernos para crear una nación que por cosmopolita fue adquiriendo un estilo globalizado, entregando su productividad a otros países y concentrándose en el poder cultural, ese que ahora China parece que disputa tanto con Tik Tok como con la tradicional competencia de los precios de la manufactura. 

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Desde que Trump apareció en la escena política, China retomaría el estatus de enemigo geopolítico para EE.UU. y se convertiría en el fuerte adversario que no existía desde el colapso de la Unión Soviética

El planteamiento de Trump durante la campaña de 2016 fue muy clara: "Miren lo que China le está haciendo a nuestro país (…) Están usando nuestro país como alcancía para reconstruir China (…) Tenemos que impedir que nos roben nuestros trabajos", alcanzó a decir en uno de los debates presidenciales.

Desde que Trump apareció en la escena política, China retomaría el estatus de enemigo geopolítico para EE.UU. y se convertiría en el fuerte adversario que no existía desde el colapso de la Unión Soviética. El integrismo musulmán de la primera década del siglo elevó al máximo las paranoias y sirvió a los intereses relacionados con Bush, pero no edificó un enemigo de peso. 

Lo que no queda claro, después de hacer una realineación de las políticas globales de su país, es si la estrategia de Trump hacia China, después de casi cuatro años de mandato, ha sido exitosa o si por el contrario el país asiático más bien ha expandido su influencia.

¿China avanza o retrocede?

El discurso de Trump parece indicar que hay una relación entre el coronavirus y Tik Tok. Le preguntan por la prohibición de Tik Tok y responde: "Es algo que estamos valorando (...) Es un negocio. Mire lo que sucedió con China con este virus, lo que le han hecho a este país y al mundo entero es vergonzoso".

Pero Tik Tok no es solo una excusa para empezar la guerra. Es quizá el mejor ejemplo de que China está preparada para dar la pelea en terrenos diferentes a los tradicionales. No hablamos solo de la aplicación que ha conquistado a unos 40 millones de jóvenes estadounidenses y a unos 800 millones en el mundo. También de un fenómeno comunicacional que genera furor y empatía entre los más jóvenes.

Si bien Trump para cumplir su oferta electoral ha aplicado mecanismos y sanciones contra China en términos de guerra comercial, la respuesta ha trasmutado las formas de competencia china, trasladándose del mundo meramente productivo al digital, y esto abre nuevos escenarios de confrontación.

Cuatro años después, EE.UU. no ha sido grande otra vez, como decía su lema, y China no ha parado el avance de su influencia.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Si bien Trump para cumplir su oferta electoral ha aplicado mecanismos y sanciones contra China en términos de guerra comercial, la respuesta ha trasmutado trasladándose del mundo meramente productivo al digital, y esto abre nuevos escenarios de confrontación

Y a decir verdad, la ferocidad con la que Trump se refiere a China contrasta con la libertad con la que se desplaza Tik Tok en Estados Unidos (en comparación con Facebook en China). Su éxito puede inaugurar nuevas paranoias en los más conservadores, pero su uso masivo en la ciudadanía hace muy difícil que pueda ser prohibida propiamente. A lo sumo, en  términos represivos, podría ser suprimida de las tiendas on line o finalmente vendida a una empresa estadounidense.

En esta segunda campaña, Trump ha dado una fecha, 15 de septiembre, justo antes del clímax hacia las presidenciales, para blandir la victoria contra el enemigo chino, expulsándolo de las redes y la industria cultural norteamericana con todo lo que esto significa en los últimos años de digitalización y colonización virtual e informacional por medio de redes, aplicaciones y servidores repletos de jugosa información para el control y el desarrollo de algoritmos.

Esta es la guerra comercial en su nivel privilegiado: información, comunicación y cultura.

Jóvenes, voto duro y Tik Tok

La manera como Trump enuncia la guerra contra Tik Tok manda un mensaje a su votantes fieles, entre quienes no están los jóvenes urbanos de las grandes ciudades, principales usuarios de Tik Tok.

Hasta ahora hay una caracterización general del joven estadounidense como un actor apático, escindido de la política y que, a pesar de estar politizado y ser irreverente contra el poder, termina no participando electoralmente. Así se acostumbra caracterizar a la generación Y. La que tiene más de 24 años y se abstuvo en las pasadas elecciones, así como en las internas demócratas simpatizaba con Sanders aunque no terminó acompañándolo a las urnas.

Pero la generación Z postmillenial es aun más joven, casi adolescente, y aun no se conoce bien como podría reaccionar políticamente. Si la censura llegara al nivel de prohibir su red social favorita, como lo enuncia Trump, podría reaccionar votando en su contra después de haberlo señalado de ser un caudillo autoritario, justo lo que estos sectores liberales detestan.

Pero detrás de Trump viene la mano zurda de Microsoft, dispuesta a comprar la aplicación en EE.UU. Ni la peor dictadura plantearía una razzia digital contra los que usan una red social, menos con la más simpática. Así que la empresa se convierte en el agente que va a tranquilizar a los usuarios para persuadirlos de que podrán seguir usando la start up, y que este no es un problema de censura, como sí lo manifiesta Trump cuando utiliza las palabras "prohibir", "bloquear", "orden ejecutiva".

Si todo sucede como está planificado, el usuario de la aplicación ni se dará cuenta que esta cambió de dueño. Mientras tanto, Trump vocifera en sus mítines que expulsó a un nuevo "virus chino" que "azota la mente de los jóvenes" y que Tik Tok es utilizada por el "Partido Comunista Chino, quien almacena información de la vida de los norteamericanos", como ha comenzado a decir Pompeo.

¿Es Tik Tok un partido?

Que la mayoría de jóvenes no se den cuenta del cambio de dueño, mientras siguen publicando sus videos caseros, no quiere decir que las desiciones de Trump no tengan dolientes.

Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela
El hecho de que jóvenes de Tik Tok dejasen un mitin de Trump vacío quiere decir que hay activistas capaces de militar en esta red social (...) Ahora queda abierta la pregunta si tendrán la capacidad de movilizar jóvenes a realizar el voto

De hecho, quizá ha sido la última movida de los 'tiktokers' la que ha provocado esta reacción. El último impasse ocurrió en el recomienzo de la campaña de Trump, cuando un grupo de jóvenes se organizó para sabotear un mitin en Tulsa, el 21 de junio.

Los seguidores de esta aplicación solicitaron miles de entradas para asistir al evento, por lo que el propio Trump esperaba un acto multitudinario. Sin embargo, ya en el lugar, se dieron cuenta que casi no había nadie, debido a que las entradas habían sido pedidas por activistas de Tik Tok que querían sabotear el evento. Y lo lograron con las imágenes de un evento desolado, después de que el candidato hubiese prometido un lleno total, emocionado por las numerosas solicitudes de entradas.

Claro, de algo como eso no puede culparse al Gobierno chino. Son jóvenes norteamericanos los que han podido hacerlo desde cualquier red social, pero que lo hayan hecho de Tik Tok quiere decir que hay activistas capaces de militar en esta red social, a pesar que sus contenidos parezcan ingenuos o insulsos, según la mirada.

La empatía de esta red no se basa en vehemencias ideológicas o políticas, todo lo contrario. Hablamos de un espacio virtual de entretenimiento, alejado de los insultos en Twitter, de las intensidades en Facebook y de las excentricidades de los 'influencers' de Instagram. Pero el sabotaje de Tulsa revela que no siempre es un espacio ingenuo.

Estos activistas van a seguir operando contra Trump desde Tik Tok, usando su lenguaje y sus códigos y hablándole a un sujeto que ve a Trump desde la acera de enfrente. Ahora queda abierta la pregunta si tendrán la capacidad de movilizar jóvenes a realizar el voto. Todo lo que haga y diga el presidente sobre la red social favorita de ellos puede tener impacto en sus intenciones de voto.

El fantasma chino: entre la paranoia y la guerra

Ya el recelo contra Tik Tok había comenzado los primeros días de 2020, cuando el Ejército de EE.UU. prohibió a sus tropas el uso de esta aplicación por cuestiones de seguridad nacional, asegurando que los datos de sus usuarios podían ser utilizados por el Gobierno chino. Al veto se le sumó el Senado y otras instituciones.

En varias ocasiones, la empresa propietaria de Tik Tok, ByteDance, ha afirmado que los datos de sus usuarios no se encuentran en China, sino en Singapur, y en marzo informó que organizará un centro de moderación de contenidos con objeto de mostrar transparencia y rebajar las tensiones. Recientemente, ha ofrecido 10.000 puestos de trabajo para los próximos años, solo en EE.UU.

También cabría esperar que Tik Tok sea utilizada en las campañas de ambos candidatos para conquistar el voto de los jóvenes.

Sea porque la empresa china se niega a venderla y obliga a Trump a tomar medidas represivas o porque Trump logra doblarle el brazo, la aplicación seguirá estando presente en lo que resta de disputa electoral.

Seguiremos pendientes del radar.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.