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EE.UU. se distancia de Medio Oriente y se acerca a Asia-Pacífico (Parte I)

Publicado: 6 nov 2013 15:53 GMT | Última actualización: 6 nov 2013 15:54 GMT
El repentino alejamiento de Estados Unidos de sus aliados del Golfo -Arabia Saudita y Catar- y sus grandes diferencias con el Gobierno de Israel responden no solo a la dinámica de los intereses contrapuestos en Medio Oriente sino que además el peso político que está generando la trama de enfrentamientos en el océano Pacífico vuelca a la Administración estadounidense a buscar el incremento de su influencia en esta zona y dejar momentáneamente de lado su obsesión por controlar el golfo Pérsico y el norte de África. 
 
¿Por qué EE.UU. se aleja de Medio Oriente?
 
Que Washington se despegue de esta tradicional zona de influencia no significa un abandono total a sus principales aliados -Israel, Arabia Saudita, Egipto o Turquía-, sino que por primera vez desde que estalló el conflicto petrolero en 1972 Estados Unidos prioriza su presencia en el Pacífico antes que en Medio Oriente.
 
La clave está en el aumento de la producción petrolera de Estado Unidos, que no solo podría volver a alcanzar su autoabastecimiento energético completo perdido durante medio siglo, sino que además podría ser el principal exportador de crudo, superando incluso a Arabia Saudita.
 
A comienzos de 2013, la producción estadounidense de crudo superó los 7 millones de barriles por
día con un crecimiento anual del 20%. Se prevé para el período 2017-2020 que Washington podría alcanzar el primer puesto en las exportaciones de petróleo mundiales.
 
Los nuevos yacimientos antes protegidos en suelo norteamericano y en altamar, y la explotación del gas y petróleo de esquisto, constituyen una revolución en la producción de hidrocarburos norteamericana.
 
Los factores Siria e Irán
 
El presidente Obama nunca estuvo muy convencido de atacar a Siria, principalmente por el costo económico y humano que esto pudiera significar, por eso accedió al plan saudita de armar a rebeldes, que en este momento forman un cúmulo heterogéneo imposible de consolidarse en una única fuerza.
 
El crecimiento geopolítico voraz de Catar fue revertido por el apoyo de Washington al golpe en Egipto, que desbarrancó al principal aliado del pequeño emirato y además la negativa de atacar a Siria, cuyos rebeldes también estaban siendo financiados por ese país árabe.
 
De acuerdo con la agencia Reuters, tras la negativa de Obama a atacar a Siria, la monarquía saudita comenzó a entrenar a nuevos combatientes en Damasco. Se trata de la creación del 'Ejército del Islam', con alrededor de 50 brigadas de combate, que se suman a las milicias de Al Nusra, el Estado Islámico de Irak y el Levante y el más moderado Ejército Libre Sirio para continuar con el plan saudita de derrocar a Bashar al Assad.
 
Además, el apoyo que Obama le dio personalmente al presidente de Irak, Nuri al Maliki -aliado de Irán y Siria- para luchar contra el extremismo que sufre Bagdad por el contagio de la guerra en Siria va en contra de los planes de Arabia Saudita de quebrar el eje chiita.
 
Por otro lado, el previsible deshielo con Irán no solo irrita a Israel, sino que Arabia Saudita interpreta esta acción como un desplante por parte del Gobierno demócrata. Esta acción explicaría el rechazo de la monarquía a aceptar una banca en el Consejo de Seguridad de la ONU.
 
En tanto, el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, solicitó al Congreso que no aplique nuevas sanciones contra Irán por su programa nuclear, en medio de los acercamientos entre Teherán y la comunidad internacional.
 
A cambio, Irán reduciría su capacidad nuclear civil y además alejaría la posibilidad de fabricar armas atómicas, dado que ya no se vería amenazado por la principal potencia.
 
La pelea con Pakistán
 
A corto o medio plazo, EE.UU. comenzaría a invertir en proyectos económicos iraníes, intentando recuperar los años perdidos por los bloqueos, y además alejaría a Irán de Pakistán, uno de los mayores aliados de China, y un actual socio por conveniencia de Teherán de los proyectos de tendidos de nuevos gasoductos.
 
El asesinato, la semana pasada, del líder talibán en Pakistán por un 'drone' norteamericano fue un dolor de cabeza para Islamabad, que estaba por concretar un acuerdo de paz con los extremistas.
 
Sin embargo, EE.UU. nunca confió en Pakistán, ya que mientras Washington combatía a los talibanes en Afganistán con el apoyo de Islamabad, este Gobierno les daba vía libre a los líderes de esta agrupación para moverse por el territorio pakistaní sin ninguna restricción.
 
En ese sentido, es difícil aceptar que Osama bin Laden hubiese estado escondido en Pakistán tantos años sin que el Gobierno militar y luego civil se hayan percatado de su presencia.
 
El golpe de EE.UU. a Pakistán puede ser interpretado como una reconfiguración de sus intereses en esa zona y además de dañar indirectamente a China, que es socia de Islamabad por contrapeso al otro gigante asiático: India.
 
En caso de que las diferencias se agudicen, Pakistán se acercaría naturalmente más a China, dado que la injerencia norteamericana alejaría a Irán de Islamabad y la constante desconfianza con India se vería incrementada.
 
La llegada de China a Medio Oriente
 
Algunos analistas sostienen que la creciente sociedad entre Pekín y Arabia Saudita es directamente proporcional al acercamiento entre Washington y Teherán.
 
Cada vez más el petróleo saudita llega a China para abastecer a su creciente industria, mientras que en Libia sucede lo mismo. Este podría haber sido uno de los factores por los cuales Pekín aceptó en el Consejo de Seguridad el ataque de la OTAN al Gobierno de Gaddafi.
 
¿Cambio permanente?
 
¿Este es un alejamiento permanente o con el cambio de Gobierno en Washington se reeditaría la presencia norteamericana en Medio Oriente? Las respuesta es que ambas cosas son ciertas, dado que hay sectores económicos representados, por ejemplo, por el senador John McCain, que pugnan por mantener a toda costa la influencia directa en el Levante, el ataque a Siria y el enfrentamiento permanente con Irán y el apoyo incondicional a Israel.
 
Sin embargo, otros sectores, apuestan a largo plazo y visualizan que la zona de influencia más importante del siglo va a estar situada en el Extremo Oriente.
 
En el próximo artículo analizaré por qué EE.UU. se ve atraído por el Extremo Oriente y qué cambios ha habido en esa zona, que provocan aumentos de tensiones y la injerencia militar y económica de grandes potencias como Rusia, China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos. 

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