Los muros de la vergüenza

Tres lunas en sus zapatos por Pablo García-Inés

La noticia vuelve a repetirse como una trágica rutina veraniega a la que todos estamos acostumbrados e inmunizados. Decenas de inmigrantes llegan a las costas españolas, cruzando el estrecho en barcas de juguete, huyendo desesperados de la violenta represión de la policía marroquí. Aprovechando el gancho de actualidad, un reportaje televisivo muestra los controles de la Guardia Civil en la frontera con Ceuta, y su esmero en localizar a los inmigrantes que tratan de pasar escondidos en los recovecos de los coches y camiones. Uno de los agentes muestra a las cámaras el último juguete al servicio del control fronterizo: una máquina dotada de un sensor capaz de detectar los latidos del corazón de los polizones ocultos. Tecnología punta al servicio dela caza del humano 'ilegal'.

 

Se me ocurre pensar en la historia de esta innovadora máquina. Imagino a un comercial mostrándole el invento a los mandamases españoles y europeos, cabezas pensantes de una ley de extranjería destinada a mantener el orden criminal del mundo, capaz de encarcelar a una persona durante más de un año en centros de internamiento por el simple delito de haber nacido en otro lugar.

Supongo que enseñaría el aparato y haría una demostración del producto a sus clientes, esos trileros de la cartografía que deciden qué fronteras destruyen para la mercancía y el dinero y cuáles crean nuevas para las personas en busca de un futuro mejor. Imagino entonces su cara de sorpresa al descubrir que en aquel despacho, entre todos los presentes, su máquina no era capaz de detectar el latido ni de un solo corazón… 
 
 * Recomiendo ver el RT Reporta 'Clandestinos' de mis compañeros de RT Madrid