Amenaza nuclear contra la paz mundial

Adrian Salbuchi

De esta manera baten tambores de guerra contra Irán en nombre de la “comunidad internacional” donde, como siempre, la “pequeña Israel” es responsable de buena parte del griterío. 

Las armas nucleares son siempre malas, más allá de quiénes sean sus dueños. Más aún, luego de las catástrofes de Chernóbil, Three Mile Island y muy especialmente, Fukushima, la opinión pública mundial es cada vez más consciente de que la energía nuclear en sí no parece ser una buena opción: es demasiado riesgosa para operar, mantener y controlar de una manera suficientemente segura. 

Las armas nucleares en manos de halcones buscapleitos son siempre malas noticias como descubrieron las ciudades mártir de Hiroshima y Nagasaki, aún cuando quién arroja esas bombas atómicas es “la gran democracia indispensable”.

En la actualidad, nueve países poseen armas nucleares: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China, Corea del Norte, Paquistán, India y…la “pequeña” Israel. Los primeros ocho países nombrados suscribieron el Tratado de No-proliferación de Armas Nucleares, Israel sin embargo no lo ha hecho, un olvido que la ONU le acaba de recordar.  

¿Para qué quieren los países tener armas nucleares?

Existen dos razones fundamentales por las que una nación puede desear desarrollar, construir y mantener un arsenal de armas nucleares listo para usar: o por razones defensivas como elemento disuasivo y de protección, o por razones ofensivas, como armas de conquista, ataque y agresión. 

Salvo el caso de EE.UU. que fue el primer país en construir la bomba atómica y el único país en la historia en usarla contra un enemigo, hasta hoy al menos las demás potencias nucleares se han limitado a “tenerlas listas” por si acaso. Hasta ahora… 

Fuera de las amenazas poco creíbles norcoreanas de lanzar ataques atómicos contra países occidentales, es razonable suponer que las demás potencias nucleares seguirán manteniendo sus arsenales con fines disuasivos, y que no las usarán para atacar a ningún otro país; aún EE.UU. y el Reino Unido, que periódicamente amenazan a sus enemigos con su consabida retórica belicosa de que “todas las opciones están sobre la mesa…” 

Sin embargo, puede que todo esto esté por cambiar… 

¿Cuál será el primer país que apretará el botón rojo?

Los planificadores geopolíticos y militares siempre toman en cuenta escenarios de conflicto extremo que pudieran rápidamente empeorar descontroladamente.  Es entonces cuando dedos nerviosos comienzan a juguetear con el botón rojo del lanzamiento del primer ataque.

La India y Paquistán claramente apuntan sus armas nucleares entre sí; el conflicto actual sobre Cachemira podría agravarse y conducir a una confrontación nuclear entre estos dos países, una realidad evidenciada por los simulacros de ataque nuclear que las poblaciones de esa zona caliente realizan con preocupante regularidad.

Rusia y China no muestran indicios de estar pensando en atacar primero con sus armas nucleares. Luego del 11 de septiembre de 2001, EE.UU. y Gran Bretaña se muestran muy agresivos militarmente como han descubierto trágicamente Irak, Afganistán, Libia, Paquistán y Siria, y a través de la OTAN han arrastrado a Francia a sucesivos conflictos. Sin embargo, se centran mayormente en la no convencional “Guerra Global contra el Terrorismo”.  

Bajo este esquema, la OTAN funciona como plataforma de expansionismo militar de Occidente, se trate de la destrucción de Irak y Libia, de arrastrar a Polonia y Europa Central a su lado, de acorralar a Siria, o de plantar una cabecera de puente contra Rusia en Ucrania.

Nos queda, entonces, la “pequeña” Israel. 

Israel es un país “especial” que mantiene una relación especial con EE.UU. y las grandes potencias europeas. Los líderes israelíes parecieran manejar la política exterior de su país en base a un escenario de conflicto extremo: ¿Qué pasaría si el conjunto formidable de enemigos musulmanes de Israel en Medio Oriente decidieran acorralarlo algún día? 

Si ello ocurriera, pareciera que los planificadores militares y políticos de Tel Aviv tienen una última carta “comodín” en la manga a la que apropiadamente han dado en llamar la “Opción Sansón” en alusión al inmensamente fuerte héroe bíblico Sansón que con sus musculosos brazos apartó los pilares de un templo filisteo haciendo que su techo se desplomara matando a miles de sus enemigos y al mismo Sansón (Jueces, 16:30). 

En la moderna jerga israelí de defensa basada en el “ser o no ser”, si algún día Israel se viera confrontado con su segura aniquilación por sus enemigos, pareciera que capitular no es una opción; sí lo es, en cambio, el suicidio.

Aquí es donde entra en escena el arsenal nuclear israelí: pues ante la posibilidad de aniquilación, Israel podrá decidir usar su arsenal nuclear para devastar a todo Medio Oriente. Peor aún, algunos rumores hablan de la existencia de elementos paranoicos en la ultra-derecha israelí que, no confiando en nadie, habrían decidido también apuntar algunas de sus ojivas nucleares contra ciertas ciudades europeas. Por las dudas… De ser esto así, significa que la Opción Sansón propinaría un golpe muy, muy fuerte.

¿Harían los líderes israelíes algo tan demencial? 

Quién lo puede saber… pero si el evangélico por sus frutos los conoceréis ha de servirnos de guía, entonces el comportamiento de los partidos ultra-derechistas Likud y Kadima, en el poder en Israel desde hace dos décadas, nos vienen dando claros indicios al respecto.  

Si el primer ministro Ariel Sharon – famoso por los genocidios de Sabra and Shatilla – pudo desatar la segunda intifada en septiembre 2000 cuando visitó la explanada de las mezquitas; y posteriores primeros ministros vienen bombardeando, asesinando y humillando a los palestinos regularmente, mientras levantan enormes muros de 8 metros de altura para mantener prisioneros a los palestinos y lanzan aplanadoras contra sus casas; si Benjamín Netanyahu bombardea regularmente Gaza mientras la parlamentaria Ayelet Shaked convoca a los israelíes a “manchar sus manos con la sangre de las madres palestinas” y el vicepresidente del Knesset Moshe Feiglin exige la inmediata expulsión de un millón y medio de palestinos de Gaza, pues entonces – dos más dos son cuatro – sólo podemos concluir que, efectivamente, si Israel se viera arrinconada no titubeará en desatar un Holocausto Nuclear contra todo el mundo … 

Peor aún, el mediocre liderazgo estadounidense apoyará incondicionalmente una locura semejante haciendo todo lo necesario para justificar y ayudar a Israel. 

Conclusión: entonces Israel es EL gran peligro para la paz mundial, ¿correcto?

¡No!   ¡¡Equivocado!!  El gran peligro para la paz mundial es…IRAN!!  Al menos eso es lo que EE.UU., el Reino Unido, la Unión Europea y su prensa global pretenden hacernos creer... Ni se atrevan a mencionar a la “pequeña” Israel.  ¡Irán es el malo de la película...!  (¿Cómo?)

Observemos los hechos: Irán mantiene un programa nuclear pacifico y legítimo.  Sin embargo, si se considera el enorme griterío anti-iraní proveniente de Occidente que amenaza casi a diario a Irán con un “ataque militar preventivo”, no nos sorprendería si Irán se viera obligado a militarizar su programa nuclear; aunque más no sea como disuasión ante las amenazas de Israel y sus aliados.

Ya evaluamos el real peligro potencial representado por Israel. Veamos ahora qué peligro representa Irán…  ¿Cuán peligroso es Irán realmente?

Aquí la historia nos brinda gran ayuda. El 24 de noviembre, el servicio de noticias BBC Middle East publicó un artículo bastante objetivo sobre las relaciones entre Irán y Estados Unidos que cita algunos – aunque no todos – los hitos clave de esa tortuosa y difícil relación.

La BBC empieza señalando un hecho sumamente importante: en 1953 “las agencias de inteligencia de EE.UU. y Gran Bretaña orquestaron un golpe de Estado para desplazarlo al primer ministro Mohammad Mossadeq, elegido democráticamente por su pueblo. Este líder secular pretendía nacionalizar la industria petrolera iraní”.  

La BBC cita otro artículo de fecha 20 de agosto de 2013 que decía que “la CIA ha divulgado documentos secretos en los que admite haber orquestado ese golpe militar ejecutado por la CIA como un acto de política exterior de los Estados Unidos."

Efectivamente, el primer ministro Mossadeq estaba en proceso de nacionalizar la industria petrolera iraní incluyendo al gigante privado, Anglo-Iranian Oil Company, hoy mejor conocido como British Petroleum – “BP” – cuyos máximos directivos y accionistas, entonces y hoy, son poderosos operadores del entorno Rothschild/Rockefeller/Bilderberg/Trilateral. “Esta es la primera vez que la CIA admite su rol en forma conjunta con la agencia de inteligencia británica MI6”, relata la BBC.

Durante los siguientes 26 años, EE.UU. y el Reino Unido colocaron en el poder a Mohammed Reza Pahlevi como “Sha” de Irán, quien no era exactamente un prístino exponente del orden “democrático”, pero representaba el tipo de aliado musulmán exigido por las potencias occidentales: autoritario, antidemocrático y retrógrado, tal como lo demuestran hoy Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Barain, Omán y Emiratos Árabes Unidos.

En 1979 la Revolución Iraní echó al Sha y, con enorme apoyo popular llevó al poder al Ayatola Khomeini. Al poco tiempo, la Guardia Revolucionaria iraní tomó la embajada de EE.UU. durante 444 días. Un acto injustificado pues las embajadas deben ser siempre sacrosantas; sin embargo, ningún norteamericano salió malherido.

El informe de la BBC señala que “el 3 de Julio de 1988, el buque de guerra norteamericano ‘USS Vincennes’ derribó un avión aerocomercial de Irán Air sobre el Golfo Pérsico matando a la totalidad de los 290 pasajeros a bordo. EE.UU. dijo que sus militares confundieron el avión civil Airbus A300 con un caza iraní. La mayor parte de las víctimas eran iraníes que hacían su peregrinación a la Meca.”  

La respuesta usual norteamericana no se hizo esperar: “¡Uy!! Sorry…! Daño Colateral…”   La misma respuesta que escuchamos cada vez que algún drone norteamericano ataca una fiesta de bodas en Afganistán, o una escuela en Bagdad, o estación de televisión o agencia de noticias china en Belgrado, granja de pollos en Pakistán u hospital en Libia…

Luego, en enero 2002 – poco tiempo después de los ataques del 11 de septiembre –mientras George W Bush preparaba la aniquilación de Irak en cumplimiento del plan neoconservador proisraelí, en su primer discurso ante el Congreso sobre el Estado de la Nación declaró que Irán formaba parte de un “eje del mal” junto a Irak y el molesto vocero oficioso de los chinos, Corea del Norte.

Inmediatamente, “un grupo opositor iraní reveló que Irán desarrolla instalaciones nucleares incluyendo una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz y un reactor de agua pesada en Arak.  Los EEUU acusaron a Irán de llevar a cabo un programa clandestino de armas nucleares, lo que fue negado por Irán.  Se inicia una década de conflictos intermitentes de Irán con la agencia nuclear de la ONU y una compleja actividad diplomática.  La ONU ratifica cuatro ruedas de sanciones contra Irán entre los años 2006 y 2010 por el tema nuclear”

Este informe de la BBC “olvidó”, sin embargo, mencionar estos otros hitos clave:

1908: Se descubre petróleo en la región de Khuzestan lo que genera enorme interés británico en Persia, como se llamaba Irán entonces. Inglaterra y Rusia se disputan el control de Irán y terminan dividiéndose el país en “zonas de influencia” ignorando la soberanía nacional iraní.

1914 - 18: Durante la primera guerra mundial, Persia/Irán es ocupada por ingleses, turcos y rusos.

1919: Gran Bretaña maniobra para establecer un “protectorado” sobre Irán.

1925 – 1941: Reza Shah Pahlevi gobierna el país durante casi 16 años hasta que en septiembre 1941 es obligado a abdicar tras la invasión anglo-soviética de Irán (disculpen muchachos pero necesitamos vuestro petróleo para luchar contra esos horribles y antidemocráticos alemanes, italianos y japoneses…!).

1980 – 1988: En septiembre 1980, armado con armas de destrucción masiva químicas provistas por Estados Unidos, el ejército de Irak bajo Saddam Hussein invade Khuzestan tomando a la revolucionaria Irán completamente desprevenida.

Las fuerzas de Saddam avanzan hasta que en 1982 los iraníes logran empujarlos de vuelta a Irak. La guerra siguió durante otros seis años costándole a Irán un millón de muertos, incluyendo decenas de miles de civiles y militares gaseados cuando Irak lanzó las armas químicas generosamente provistas por EEUU.  Otros países europeos, incluyendo Alemania, también apoyaron al entonces “buen amigo” Don Saddam contra los “malos iraníes”.

En pocas palabras, en el último siglo, Irán se vio reiteradamente atacada, invadida y se le orquestaron golpes de Estado por Gran Bretaña, EE.UU., y la ex-Unión Soviética, y luego fue atacada por Irak (por cuenta y orden de EE.UU., Gran Bretaña y los sheiks pro-occidentales), al tiempo que en la actualidad se ve permanentemente amenazada por Israel

Preguntamos: ¿cuántas veces Irán atacó, invadió u orquesto golpes de Estado contra Gran Bretaña, EE.UU., Israel y otras naciones occidentales, o contra sus vecinos musulmanes? La respuesta: jamás. En los últimos 200 años Irán jamás atacó a ningún otro país…

¿Pueden Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Israel y otros decir lo mismo?

Y sin embargo, los gobiernos occidentales, la prensa occidental y especialmente la “pequeña” Israel, no hacen más que gritar y gritar, rasgándose las vestiduras con su griterío infernal acerca del “peligro iraní”.  

Parafraseándolo a Marco Antonio en el “Julio César” de William Shakespeare – “sin embargo, todos ellos son países muy honorables…”, ¿no es así…?

¿¡ No es así !?

 Adrian Salbuchi para RT

­Adrian Salbuchi es analista político, autor, conductor del programa de televisión “Segunda República” por el Canal TLV1 de Argentina.  Fundador del Proyecto Segunda República (PSR) – www.proyectosegundarepublica.com