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El doble discurso británico en las Islas Malvinas

Publicado: 13 mar 2013 02:53 GMT
Hoy, el Gobierno y la prensa británicos se congratulan mutuamente tras el previsible resultado del referendo llevado a cabo en Islas Malvinas entre sus aproximadamente 1800 'kelpers'. Un ejercicio de 'democracia' a-la-inglesa, claramente inútil pero altamente politizado, que sin embargo sirve para desenmascarar el doble discurso británico.

La 'autodeterminación' de los pueblos

Esta ha sido la excusa que el Gobierno británico ha esgrimido para llevar a cabo este referendo en aquellas lejanas islas ubicadas a más de 8000 kilómetros de las costas inglesas, pero apenas a 600 kilómetros de la Patagonia Argentina.

El diario conservador londinense Daily Telegraph cita al primer ministro inglés David Cameron diciendo sentirse "encantado" con el resultado del referendo y argumentado que ahora  "Argentina deberá respetar los deseos de los pobladores de las Islas Falkland luego de que votaran de manera abrumadora a favor de seguir siendo territorio británico de ultramar".

Luego, agregó que la Argentina deberá "tomar nota cuidadosa" del resultado del referendo y reiteró que Gran Bretaña "siempre estará lista para defender a los habitantes de las Falkland". El Telegraph agrega que "en una clara advertencia a la Argentina, el señor Cameron indicó que los isleños desean seguir siendo británicos y ese deseo debe ser respetado por todos, incluyendo la Argentina", aludiendo a la breve guerra de 1982 que enfrentó militarmente a la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Argentina logró ocuparlas durante 74 días hasta que los ingleses las recuperaron gracias a la determinante ayuda que recibieron de Estados Unidos.

Con una participación del 92% de los votantes, de un total de 1.517 votos emitidos durante el 10 y el 11 de marzo, 1.513 votos fueron a favor de seguir siendo británicos.


Dobles discursos

"Creemos en la autodeterminación de los pueblos", Cameron dixit… "Los habitantes de las Falkland han hablado con claridad acerca de su futuro; ahora espero que los demás países del mundo respeten este muy claro resultado".

La República Argentina, sin embargo, mantiene que esta votación fue ilegal y "sin sentido" considerando que la totalidad de la población de las Malvinas conforma un "pueblo implantado" de británicos que, en verdad, no debe tener voz o voto en una disputa bilateral entre la Argentina y Gran Bretaña.

Este tema abarca muchos factores, entre los que destacan las enormes reservas petrolíferas que se han comprobado en el Mar Argentino en años recientes. Que el Reino Unido hoy pretenda jugar un rol de 'campeón de la autodeterminación de los pueblos' para un pequeñísimo grupo de menos de 3.000 británicos en las lejanas Malvinas es, como mínimo, grotesco e hipócrita.

Pues ello obliga a preguntar: ¿Esto fue siempre así con Gran Bretaña?

La repuesta: no exactamente…

Y no es que hay necesidad de remontarse demasiado en la larga historia imperialista británica para enterarnos de cuán dictatoriales e injustos han sido los británicos con sus colonias, donde sistemáticamente han pisoteado no solo sus derechos de autodeterminación, sino todos los derechos humanos.

Al respecto, podríamos señalar las dos Guerras del Opio de 1839/1842 y 1856/60 en las que la Compañía de las Indias Orientales apoyada por la Corona y la Armada británica abrió a la fuerza las puertas de China a los 'beneficios' del opio, imponiendo así la muerte y destrucción a millones de chinos, todo en nombre de las enormes utilidades de entes como el Hong Kong & Shanghái Banking Corp (hoy más conocido como banco HSBC) y Mathieson Ltd.

También podríamos mencionar cómo en la primera mitad del siglo XX Inglaterra ignoró por completo el derecho a la autodeterminación de cientos de millones de habitantes de la India, usando allí los métodos más crueles y genocidas hasta que Jawaharlal Nehru y el gran Mahatma Gandhi unieron a los hindúes para echar a Gran Bretaña de la India después de la Segunda Guerra Mundial.

Hasta podríamos mencionar los simpáticos campos de concentración para civiles inventados por Inglaterra en Sudáfrica durante la Guerra de los Bóeres, apenas comenzado el siglo XX.

Pero, en verdad no hay ninguna necesidad de ir tan atrás en el tiempo. Solo basta con mirar el más reciente caso de las Islas de Diego García, tan parecido al de Malvinas y sobre el que sin embargo Inglaterra actuó de una manera tan diferente.

"Siempre hemos dejado en claro que creemos en el derecho de los pobladores de las Falklands a decidir su propio futuro…  Es correcto que en el siglo XXI estos derechos sean debidamente respetados", aseveró William Hague, canciller británico.

¡Qué pícaro que es el señor Hague al solo mirar hacia el futuro en este siglo XXI, evitando echar un vistazo al deplorable comportamiento inglés en el pasado, que condena absolutamente a Gran Bretaña política y moralmente!
 

Isla Diego García

Esta es (o mejor dicho fue) la única isla habitada en una remota colonia británica de ultramar conocida como Territorio Británico del Océano Índico.

Resulta que en el año 1966, en un momento álgido de la Guerra Fría, el entonces primer ministro británico Harold Wilson acordó con el presidente norteamericano Lyndon Baines Johnson arrendarle la Isla Diego García a los militares norteamericanos que necesitaban instalar urgentemente una base para poder monitorear las actividades soviéticas en esa parte del mundo. ¡La Isla Diego García era perfecta!

A cambio, EE.UU. hizo grandes contribuciones financieras al programa de submarinos nucleares 'Polaris' del Reino Unido.

Solo que había un 'pequeño problemita': los 2.000 habitantes nativos que vivían en Diego García desde el siglo XVIII, o sea, desde mucho antes de que los británicos siquiera asomaran sus narices por las Malvinas.

Los chagosianos –así se les conoce a estos descendientes de esclavos– fueron originalmente llevados por la fuerza a Diego García por los simpáticos británicos para hacerlos trabajar en sus plantaciones de coco.

Para dar cumplimiento al acuerdo suscripto con EE.UU., en un arranque de 'respecto por la autodeterminación' de los 'chagosianos', comenzando en 1968 el Gobierno británico procedió a echarlos lisa y llanamente de su isla.

Como reportara en febrero de 2012 el diario inglés The Guardian, "a partir de fines de los años 60, los pobladores de Diego García que salían de sus islas en viajes de compras o para recibir tratamiento médico de urgencia a menudo se encontraban con que no se les permitía volver a ingresar a su país. Para el año 1973 todos los habitantes de Diego García, descendientes de esclavos… Habían sido echados por la fuerza y arrojados a las islas de Mauricio y las Seychelles, donde se los abandonó a su propia suerte. Hoy, cuatro décadas después, los chagosianos –a quienes recién en 2002 se les otorgó la ciudadanía británica y hoy conforman una comunidad de 1.000 personas en el condado de Sussex en Inglaterra– siguen luchando por volver a su patria.

¿Por qué hubo un trato tan diferente con los kelpers malvinenses? Quizás sea porque los kelpers tienen pura sangre británica: son 'arios' blancos, anglosajones y protestantes ('Wasp', por sus siglas en inglés), lo que ayudaría a explicar la voluntad de defender sus "derechos de autodeterminación", mientras que los chagosianos de Diego García son, digámoslo discretamente, mucho más oscuritos… Ergo, ¡para ellos no hubo ni hay derechos de autodeterminación o de ningún otro tipo!

¿Que esto es racismo, dirá usted? Digamos que es otro ejemplo del tradicional doble discurso hipócrita británico que sigue plenamente vigente.

Pero hay más todavía. Hoy, las Fuerzas Armadas de EE.UU. mantienen una base de Apoyo Naval en Diego García con alrededor de 4000 militares y civiles que luego del 11 de septiembre de 2001 utiliza para apoyar operaciones militares contra Afganistán e Irak. También funciona ahí un campo de prisioneros –Campo Justicia– del tipo Guantánamo operado por la CIA, a pesar de que sobre este sitio el ex canciller inglés Jack Straw dijera en 2004 que EE.UU. "le había asegurado repetidamente que ningún detenido había pasado por, o desembarcado en Diego García".

En 2007, el comité multipartidario del Parlamento británico de Asuntos Exteriores anunció que lanzaría una investigación sobre las reiteradas acusaciones que señalan la existencia de tal campo de prisioneros clandestino en Diego García, algo que fuera confirmado por el general Barry McCaffrey del Ejército norteamericano. A su vez, el investigador especial de la ONU para la prevención de la tortura indicó que existe evidencia creíble de que algunas embarcaciones militares atracadas en Diego García sirven de 'sitios negros' de detención de la CIA para encarcelar y torturar a prisioneros.

¡Lindos ejemplos de cómo Inglaterra y EE.UU. promueven los 'derechos de autodeterminación' y la 'democracia' por todo el mundo!


La legitimización de la ocupación colonial

Dick Sawle, miembro de la asamblea legislativa del Gobierno de las Islas Malvinas, observando la votación en Puerto Stanley calificó este referendo de "absolutamente fantástico".

Preguntamos: ¿qué puede haber de fantástico preguntarle a un pequeño grupo de británicos que odian a los argentinos si desean seguir siendo británicos o si prefieren transformarse en argentinos?

¡El referendo británico en las Islas Malvinas tiene tanta credibilidad como si mañana Israel hiciera un referendo entre los 400.000 ocupantes ilegales ultrasionistas israelíes en el margen occidental en Palestina preguntándoles si desean seguir siendo israelíes o si prefieren ponerse bajo soberanía palestina!

El señor Sawle agregó que el voto "envía un mensaje poderoso a todo el mundo respecto de nuestro derecho a la autodeterminación, un derecho por el que luchamos en 1982 y que esta noche hemos honrado".

Sin embargo, la verdadera razón detrás de este burdo referendo es otra: el Reino Unido y sus títeres kelpers de segunda clase en Malvinas necesitan justificar ante la opinión pública mundial que las Malvinas son 'británicas', tratando de aplicar con este referendo una delgadísima capa de 'legalidad democrática', puesto que están por lanzar un gigantesco operativo de explotación petrolera con empresas británicas y estadounidenses que se aprestan a engullirse billones de dólares en ganancias.


Petróleo, petróleo y más petróleo

Recientes estimaciones indican que las reservas petrolíferas existentes en la poco profunda plataforma continental bajo el Mar Argentino en el Atlántico Sur son de 60.000 millones de barriles. Esto parece haber captado la atención británica y estadounidense en las Malvinas en los últimos años, especialmente luego de que sus fuentes primarias de petróleo se han transformado en zonas calientes geoestratégicas –notablemente Oriente Medio y Venezuela– como consecuencia de los gravísimos errores geopolíticos cometidos por EE.UU. y el Reino Unido.

De manera que en los últimos tres años vienen operando empresas de exploración petrolífera como Premier Oil plc, Nobel Oil Corp, Rockhopper Exploration plc, Argos Resources, Falklands Oil Co, Desire Petroleum, Borders & Southern Petroleum y Cairn Energy, todas profusamente financiadas por megabancos como Goldman Sachs, Royal Bank of Scotland, HSBC ("ah… ¡vuelven los buenos viejos tiempos imperiales!"), Bank of America y JPMorganChase.

Todo ello le prepara el camino para la llegada de los verdaderos pesos pesados del petróleo: Exxon/Mobil, BP, Royal Dutch Shell, Chevron/Texaco…


Beneficios de la 'autodeterminación'

Efectivamente, una vez más se trata de petróleo. Claramente esta fue una de las razones por las que George W. Bush reactivó la Cuarta Flota Naval del Atlántico Sur de EE.UU. en 2008, después de que la misma había sido desactivada en 1953.

Mirando más lejos, todo esto también apunta a consolidar los reclamos británicos sobre la Antártida, continente que alberga recursos naturales incalculables (petróleo, minería, agua potable, pesca…) y lugar donde la tradicional presencia argentina hoy prácticamente ha desaparecido.

Quizás, mirando aún más lejos, también se trate de un posicionamiento geoestratégico y militar en torno a la vasta e indefensa Patagonia Argentina, con su baja población y enormes recursos naturales, donde los británicos, estadounidenses e israelíes tienen clarísimas apetencias territoriales.

Pero me estoy adelantando: Para eso faltan todavía unos 10 o 15 años. Antes, nos van a traer la 'primavera latinoamericana'…

Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV en Argentina.

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