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Los cosacos, la huella de Irán en América Latina y el don político

Publicado: 19 may 2010 20:14 GMT

¡Hola! ¿Qué tal?

El avance impetuoso del sabio, valiente, experimentado y eficaz presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de Moscú hacia Teherán fue muy parecido, a mi juicio, a una incursión de los cosacos del Norte al Sur, que varias veces hicieron en pasado estos legendarios jinetes rusos. La última tuvo lugar en otoño del 1941, cuando la caballería del Ejército Rojo entró en territorio persa para impedir, junto con las tropas británicas, la entrada de Irán a la Guerra Mundial al lado de la Alemania de Hitler, que llamaba al Sha 'nuestro hombre en el Oriente'. Aquella acción conjunta de dos grandes potencias antifascistas como la actual intervención exitosa, pero diplomática y no militar, de los líderes brasileño y turco ayudó a salvar, creo, la paz en la región.


Los líderes del Brasil, Irán y Turquía después de las negociaciones

Para mí los acontecimientos de 1941 son una parte de la historia familiar –mi entonces futura mamá– la 'camarada alférez' Vera Molodsova servía de traductora en una de las divisiones de la caballería nuestra. Fue ex estudiante del Instituto de Orientalismo de Moscú donde aprendió el idioma persa. Ella me contaba mucho del Irán misterioso, y de los cosacos rusos que siendo viejos creyentes ortodoxos en los tiempos del padre de nuestro famoso Zar Pedro 'el Grande', huyeron a la antigua Persia de las persecuciones de las autoridades religiosas oficiales de aquella época.


Los cosacos en su uniforme del siglo XIX
 

Hay que  recordar que los cosacos, es decir los  libres campesinos — guerreros, siempre jugaban  papel muy importante en la vida y política  de Rusia y de otros países. En el siglo XVI cuando reinaba el Zar Ivan El Terrible el cosaco del Río Don Ermak Timofeevitch conquistó a  Siberia. Lo llaman “Hernán Cortés ruso”. En el siglo siguiente otro cosaco del Don de nombre  Stepán Razin encabezó una guerra campesina contra el Zar y se convirtió en el héroe de las leyendas y canciones populares. En una de estas se  canta que Stepan echó a las olas del Río Volga a su jóven amante, que fue una princesa persiana, porque  los compañeros de su banda le dijeron que  esta “baba” (mujer) durante una sola noche le robó toda su valentía. En 1814 al tomar la ciudad de París  en respuesta a la invasión de Napoleón a Rusia los cosacos no solo “regalaron” a las  bellas parisinas muchos hijos con ojos azules sino la palabrita “bistro”, rapido en ruso. Asi decían los bravos barbudos y bigotudos a los dueños de  las cantinas pidiendo un trago. De la suerte amarga de los cosacos  durante la Revolución de Octubre  de 1917 y la Guerra Civil en Rusia todo el mundo sabe de la novela épica “El Don apacible” del Premio Nobel de literatura cosaco Mikhail Shólojov y de la película del mismo nombre del director Serguéi Guerásimov, que recorrió las pantallas de todos continentes.

El “cosaco español” Hernán Cortés“Hernán Cortes ruso” Ermak

Después los cosacos servían de guardias personales de varios reyes pérsicos, enseñaban a los nativos a tomar vodka correctamente, beber el té de samovar, que ahora toma casi cada familia iraní, y preparar caviar a la rusa. Dicen que gracias a ellos se conservó la receta auténtica, que en la misma Rusia se perdió. Lo último, claro es una gran mentira. En los años ochenta del siglo antepasado en Teherán con la ayuda del gobierno ruso fue formada, entrenada, equipada y armada La Brigada de Cosacos de Irán. Su primer comandante fue el coronel Mikhail Domontovitch. Y ahí, ¡ojo! se empieza la huella iraní en... América Latina.

Es que aquel oficial ruso fue padre de la legendaria bolchevique, feminista y diplomática soviética Alejandra Kollontay. Ella fue la nuestra embajadora en México en 1926-1927, cuando era presidente P.Elías Calles. Doña Alejandra pasó mucho tiempo en Cuernavaca —la 'ciudad de eterna primavera'—, situada a unos 40 kilómetros de la capital mexicana, donde hace unos siglos vivió 'el cosaco español', el conquistador Hernán Cortés. Y a este lugar muy cómodo y bello en 1979 llegó como proscrito de su país, el último Sha de Irán Mojammed Reza Pejlevi, después del triunfo de la revolución islámica de los ayatolás. Su anfitrión fue el presidente José López Portillo, que como el Sha también gobernaba a la potencia petrolera, cabalgaba muy a gusto, fue un buen esgrimista y tirador. Y ambos fracasaron con sus reformas políticas y económicas..

Hija del comandante cosaco, la legendaria bolchevique Alejandra Kolontay con el Presidente de México P.Elías Calles
La hija del comandante cosaco, la legendaria bolchevique Alejandra Kolontay, con el presidente de México P.Elías Calles.

El padre del rey caído fue el Sha Reza Pehlevi, quien empezó su carrera como simple ordenanza de un oficial ruso de la Brigada de Cosacos de Irán. En 1921 el cosaco Reza ya era coronel y con el apoyo de sus compañeros de armas, organizó el golpe de Estado y se convirtió en fundador de una nueva dinastía. Él reinó hasta el 1941 cuando abdicó a favor de su hijo Mojammed, también educado y formado en la escuela militar de los cosacos. Hasta el fin de sus días al viejo Reza le gustaba posar ante de las cámaras de los fotógrafos, vestido en la trinchera cosaca.


El hijo del coronel cosaco, el Sha de Irán, Mohamed Reza Pejlevi.
 

Durante varias décadas los rusos emigrantes vivían en Irán y en países latinoamericanos, tales como Argentina, Paraguay etc., construyendo carreteras, presas, enseñando a la gente en las universidades, desarrollando la ciencia y tecnología en sus segundas patrias. Muchos de estos ingenieros, científicos, profesores fueron cosacos.

Bien, en los ochenta asistí a la comida ofrecida por el CEN del PRI en el Palacio de Cortés en Cuernavaca, en honor de invitados extranjeros, a uno de los congresos de este partido todavía gobernante entonces de México. Yo formaba parte de la delegación del PCUS. Nuestros vecinos de mesa fueron los compañeros del PT brasileño, encabezados por un dirigente sindical. Le decían Lula. La siguiente vez almorzamos juntos en el Gran Palacio del Kremlin de Moscú. El anfitrión fue el presidente de Rusia Dmitri Medvédev. Brindando por el líder brasileño dijo que se forjó la unión pletórica entre nuestras naciones y subrayó que ambas, piensan que es necesario construir el mundo más justo con más paz y democracia, crear el futuro que va a dar más posibilidades y esperanza a todos y a cada uno. Esto tuvo lugar el 14 del mes en curso.

Al día siguiente el presidente Luiz Inácio Lula da Silva acompañado por el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, estaban negociando con el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad sobre el problema atómico, y después de largas horas de discusión lograron un compromiso vital en lo que corresponde a la crisis en las relaciones entre Irán y Estados Unidos, y otras potencias mundiales que insisten el las sanciones de la ONU contra Teherán por su programa nuclear.

“Estos hechos — escribe una de las mejores plumas del periodismo latinoamericano el uruguayo Nico Schvarz, —, testimonian el peso creciente de Brasil en la arena internacional y su aporte a la solución de los grandes problemas mundiales”. Estoy totalmente de acuerdo.

No sé si le servían a Lula en Teherán el caviar preparado por la receta cosaca antigua, pero pienso que él mereció sin duda alguna el Premio 'Campeón del mundo en la batalla contra el hambre', de parte del Programa Alimenticio Mundial de la ONU, que se suma a las distinciones como 'Personalidad del 2009' y 'Líder más influyente del mundo' por parte de los periódicos MONDE de Paris, El PAÍS de Madrid y la revista TIME de Estados Unidos. Es una buena candidatura también para el 'Premio Nobel de la Paz'.

El cosaco Shólojov esperó su Premio Nobel un medio siglo. Pienso que Lula debe estar apreciado más rápido.

¿Y usted, qué opina?

Vladímir Travkin, e- mail: revistala@mtu-net.ru


La segunda esposa del Sha Soraya, fue más popular que él y siempre lucía en las portadas de las revistas ilustradas.


La 'Gran troika' Churchil, Stalin y Roosvelt en Teherán. 1943.


El anfitrión del Sha en México, el presidente José López Portillo.

Periodista, director de la revista rusa «América Latina» cuenta sobre las relaciones ruso-iberoamericanas.

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