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Las heridas abiertas de Guatemala después de una paz marcada por la desigualdad y la exclusión social

Publicado:
Marta Miera
25 años después de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala entre la Unidad Nacional Revolucionaria Guatemalteca y el Estado de Guatemala, si bien el conflicto guerrillero no existe, el día a día de gran parte de la población está cercada por la pobreza y la falta de oportunidades, sin que en muchos casos se respeten los derechos humanos consignados en ellos. Luis Castro y sus invitados expresan su visión del alcance que tuvo este hito en la construcción del país.

Desde 1960 y durante 36 años, Guatemala fue víctima de un conflicto armado interno, enmarcado en la Guerra Fría entre el capitalismo de EE.UU. y el socialismo soviético, que finalizó con la firma de doce acuerdos de paz en diciembre de 1996. 

Este año se conmemora el 25 aniversario de la firma de estos acuerdos sin que se hayan dado respuestas a ciertas demandas como, por ejemplo, una reforma socioeconómica, los derechos de los indígenas, la búsqueda de los desaparecidos y una reparación digna de la guerra civil. 

Organizaciones guatemaltecas advierten de que la participación de las víctimas es fundamental para alcanzar medidas que logren borrar para siempre el estigma dejado por estas largas décadas de conflicto, de las que salieron perdiendo todos los ciudadanos del país. 

La participación de las víctimas es fundamental para alcanzar medidas que logren borrar para siempre el estigma dejado por estas largas décadas de conflicto.

Esta semana, 'Cartas Sobre La Mesa' aborda el aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala. Pero, ¿qué pasó a partir de los años 60 y por qué este país entró en conflicto?

Gustavo Porras, negociante de los acuerdos por parte del Gobierno de Álvaro Arzú (1996-2000) en el Comisión de Paz (COPAZ), asegura que hay dos factores fundamentales a tener en cuenta. Por un lado, el amplio grado de explotación económica sobre todo en lo que se refiera a los trabajadores agrícolas y, por otro, la opresión de los pueblos indígenas.  

Por su parte, Carlos Fernández, director del Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos (CIIDH), agrega otro punto medular: "A partir de 1963, más o menos, se establece un Estado militarizado que cierra cualquier posibilidad o espacio a cualquier expresión democrática. Entonces, es un Estado contrainsurgente que trata de eliminar cualquier posibilidad de oposición".

Y todo ello en el contexto de la plena Guerra Fría entre EE.UU. y la Unión Soviética. Pero, ¿cómo llegaron los militares al poder?

En junio de 1954 se concretó el golpe de Estado contra el presidente guatemalteco Jacobo Árbenz. Documentos desclasificados por EE.UU. en la década de 90 y colgados en la página de la Oficina del Historiador del Departamento de Estado, revelaron que el golpe fue organizado por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El mandatario, al frente de Guatemala desde marzo de 1951, había puesto en marcha políticas que daban mayor control del Estado sobre las riquezas guatemaltecas, así como la reforma agraria, lo que afectaba los intereses de la United Fruit Company, que tenía miles de hectáreas en el país centroamericano.

Héctor Nuila, exmilitante revolucionario guatemalteco y exmiembro de la organización del Pueblo en Armas (ORPA), recuerda que la intervención militar norteamericana cortó en términos históricos el proceso democrático y el desarrollo capitalista libre e independiente y no alineado que pretendía la revolución de 1954.

La intervención militar norteamericana cortó en términos históricos el proceso democrático y el desarrollo capitalista libre e independiente y no alineado que pretendía la revolución de 1954.

"Fue cortada de un tajo con la intervención norteamericana ese año. Participaron la jerarquía eclesiástica, las cúpulas militares, pero ante todo el poder económico del exportador porque lo que había aquí incipiente a nivel industrial era insignificante", recuerda. 

A juicio, tras este hecho, el pueblo intentó recuperar el espacio de la revolución y conseguir la independencia económica política y social que buscaba la revolución del 54.

"Pero había una conjunción entre la oligarquía criolla y las cúpulas militares y ahí surge otro fenómeno, el del enriquecimiento ilícito de los militares sobre la base de la corrupción y la exagerada multiplicación de los capitales de la oligarquía criolla y los poderes económicos transnacionales, principalmente de la compañía frutera norteamericana", rememora. 

Para conocer en toda su amplitud los puntos de vista compartidos en esta tertulia, les invitamos a ver esta nueva edición del programa.

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