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"Estamos en un frente sin ametralladoras, aunque da más miedo": la lucha de los médicos contra el covid-19 en Moscú

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La pandemia de covid-19 ha puesto en un estado de alarma jamás visto a los hospitales de Moscú; su personal sanitario lucha contra una enfermedad cuyas características parecen ponerlo casi todo en contra de los médicos: contagiosidad, latencia, sintomatología... Trabajan manejando un puñado de certezas, y los conocimientos a menudo deben unirse a la improvisación para lograr resultados. ¿Cómo se trabaja allí donde los enfermos más graves se debaten entre la vida y la muerte?

Mientras que Moscú sigue siendo la parte de Rusia más afectada por el coronavirus —con 2.581 nuevos casos de covid-19 confirmados en las últimas 24 horas y un total de casi 32.000— el equipo de documentales de RT ha visitado varios hospitales para evidenciar la lucha de los médicos contra la pandemia y comprender por qué actualmente la están comparando con estar en el frente de una guerra.

Con un total de 57.999 casos confirmados de coronavirus y 513 muertes —261 de ellas en Moscú— Rusia aún no ha alcanzado el pico de esta epidemia. Se pronostica que llegue a principios de mayo y los médicos rusos, que están en la posición avanzada contra esta enfermedad, se están preparando para seguir luchando.

No obstante, la situación ya es lo bastante grave como para compararla con una guerra, es así como la definen los propios médicos hablando entre ellos, así como con el equipo de RT y Antón Krasovski, activista social y periodista.

"Ahora estamos prácticamente en un frente, un frente invisible; o bien visible, pero sin ametralladoras, por supuesto. Aunque diría que probablemente da más miedo", señala Valeri Vechorko, el médico jefe del hospital clínico de Moscú n.º 15 O. M. Filátov.

Este centro médico recibe diariamente de 150 a 300 nuevos pacientes infectados con covid-19, y en el día de la visita de RT, más de 1.500 camas estaban ocupadas exclusivamente por este tipo de enfermos.

Cabe mencionar que el hospital clínico de Moscú n.º 15, uno de los mayores de la ciudad, antes del inicio del brote de coronavirus atendía a pacientes con otras enfermedades que tuvieron que ser reasignados en 6 días a otros centros médicos de la ciudad.

"Mi tarea, como jefe, era organizar las cosas. Por ejemplo, podía llamar al médico jefe del hospital N.º 36 y preguntarle: 'Alexánder, ¿puedo mandarle este paciente?'. 'Sí, adelante'. 'Olga, ¿puedo mandarle este paciente?'. 'Sí, adelante'. Nunca oí que me dijeran: 'Lo veo difícil'. Todos aceptan", ha revelado Vechorko.

'Deja huellas'

Este continuo flujo de contagiados pone a los médicos bajo una enorme presión, que cumplen con su deber durante turnos de 12 horas llevando encima un equipo de especial de protección que sí les salva del contagio pero literalmente deja una huella en ellos.

Las mascarillas y gafas protectoras dejan marcas inconfundibles en los rostros de médicos que parecen unas arrugas profundas o cicatrices y permanecerán allí hasta que la epidemia finalmente se acabe.

"Espero que cuando todo esto termine, nos dejen pasar sin fila en las tiendas", bromea el médico jefe adjunto de servicios sanitarios del hospital clínico de Moscú n.º 15 O. M. Filátov, Oleg Avérkov. "Nos verán la marca y nos dejarán pasar, pero no por mucho tiempo", sonríe, señalando su entrecejo con marcas.

La lucha contra el covid-19 deja a los médicos solos con la epidemia: la mayoría de ellos se aíslan de sus familias para no ponerlas en riesgo de contagio "¿Tiene miedo?", pregunta Krasovski a una de las médicas. "Tengo miedo por otras personas. Por mí misma, no", contesta Avérkov.

En el hospital clínico Lápino los médicos tampoco se juntan en los pasillos. "Llevamos meses manteniendo la distancia", confiesa la médica jefa interina de este centro médico, Nadezhda Rumiántseva.

"Ya van casi dos meses en que apenas nos vemos. Antes acostumbrábamos a juntarnos para tomar té o café y así amenizar nuestra jornada", añade la médica jefa adjunta de pediatría, Olga Poliakova. Precisa que las reuniones médicas matutinas ahora las realizan por Skype.

Dilema de los respiradores artificiales

"Existe la opinión —hace poco incluso publicaron un artículo— de que el 80% de los pacientes a los que conectan a respiradores artificiales ya no pueden vivir sin ellos", pregunta Krasovski al médico jefe adjunto de cuidados intensivos del hospital clínico de Moscú n.º 40 en Kommunarka, Borislav Siláyev.

"Hemos desconectado de los respiradores artificiales a pacientes con coronavirus, con contagio comunitario de neumonía. Sobre la regla del 80-20, desde el punto de vista científico es más interesante, porque lo del 80 o el 20 % es una lotería. Eso solo significa que hay una oportunidad y que es posible y necesario aprovecharla. Para nosotros la clave de un paciente con insuficiencia respiratoria es el nivel de saturación de oxígeno", comenta el intensivista.

Respecto a este tema, Oleg Avérkov, indica que "entre el público ahora circula la opinión de que la ventilación mecánica mata". Se basa en la estadística de que en China murió un 67 % de los pacientes que la recibieron y un 80 % en Italia".

"Pero hay que darle la vuelta", subraya. "Si no se hubiera utilizado la ventilación mecánica" habría muerto el 100 %, y con ella "se salvan dos vidas de cada diez", concluye.

¿Quién está en mayor riesgo?

Nadezhda Rumiántseva, la médica jefa interina del hospital clínico Lápino, ha indicado que la relación entre las complicaciones y las enfermedades concurrentes "ya queda confirmada por nuestra experiencia y por los informes de nuestros colegas extranjeros: los pacientes con obesidad, los que padecen de diabetes o tienen enfermedades cardiovasculares siempre desarrollan casos más graves".

"Al principio nos dijeron que el peor desarrollo de la enfermedad lo sufría la gente mayor de 65 años, pero a juzgar por lo que vemos aquí, no podría confirmarlo al 100 %", dijo.

"Tenemos un número bastante alto de pacientes jóvenes —y con 'jóvenes' me refiero a entre 30 y 50 años— que presentan cuadros graves de la enfermedad con síntomas acusados, fiebre alta y síndromes respiratorios severos", ha revelado.