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Antiguo preso político mexicano: "El Gobierno de Peña Nieto quiso silenciar su falta de legitimidad"

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"El tema de los presos políticos está presente en México por décadas" y el Gobierno de López Obrador es "el primero de la historia en reconocerlo", comenta Enrique Guerrero Aviña, un hombre que pasó más de cinco años y medio en prisión preventiva sin sentencia. Este activista cuenta en Entrevista, de RT, cómo se criminaliza la protesta social y se fabrican acusaciones de delincuencia organizada y secuestro en su país.

Enrique Guerrero Aviña fue detenido en la Ciudad de México el 17 de mayo de 2013 y pasó cinco años y siete meses en prisión preventiva en un penal de máxima seguridad antes de ser declarado inocente de los delitos que le imputaban. Este antiguo preso político cuenta su historia en Entrevista, de RT.

"Era un luchador social, un activista" que estudiaba en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): "Mi persecución y mi presidio debemos entenderlos de una manera colectiva, porque no fui solo yo", cuenta.

El colectivo al que pertenecía, Liquidámbar, luchaba contra diferentes explotaciones mineras y otros rubros. El "momento álgido" en que "se agudiza la persecución" en contra de todo el colectivo estudiantil" fue cuando se incorporaron a la lucha por la reforma educativa y la reforma energética.

Detenido por la Policía Federal

Casi todos los activistas eran miembros de la UNAM y la detención de Enrique Guerrero se vivió como uno de los momentos más agudos. "Eran las 23:00 y yo iba conduciendo cuando camionetas civiles, sin rótulos ni nada, me cierran el paso y comienzan a disparar en mi contra", comienza el relato del momento en que cayó en manos de la Policía Federal, que en ningún momento se identificó.

El protagonista de los hechos estima que tuvo suerte de que se vieran involucrados efectivos de la Policía local, que no estaba enterada de ese operativo: "Gracias a este suceso" pudieron "registrar los hechos reales de mi detención".

Las siguientes 30 horas estuvo a merced de la Policía Federal. Durante esa "desaparición forzada" sufrió "de todo": golpes, amenazas, simulación de una ejecución... "Los momentos más oscuros, la tortura, yo la recuerdo en la oscuridad", relata. Se refugió en sus convicciones para superar el trance.

La fabricación de un proceso

Todas las preguntas que le realizaron estaban relacionadas con la organización estudiantil a la que pertenecía y con los movimientos de protesta. Así, le hicieron entender que su persecución estaba enmarcada "dentro de un contexto de represión nacional", debido a que el mandato de Enrique Peña Nieto "se inaugura con casi 100 detenciones el primer día: Fue un régimen profundamente represor y profundamente autoritario".

Este hombre afirma que fabricaron "un proceso" generalizado en México —posteriormente documentado por el relator Especial de la ONU sobre la Situación de los Defensores de los Derechos Humanos, Michel Forst—, la criminalización de los defensores de derechos humanos y de los luchadores sociales". "Como no te pueden acusar de ser un disidente político textualmente, entonces lo que hacen es fabricar una acusación en tu contra".

En este caso, "nos acusan de delincuencia organizada y secuestro". Obligaron a los torturados a firmar declaraciones incriminatorias previamente redactadas por la Procuraduría General de México. "Por suerte y por convicción, yo jamás firmé: jamás cedí ante sus amenazas", ilustra el entrevistado.

En su caso, también le acusaban de haber secuestrado a familiares de Gerardo Gutiérrez, miembro de la élite de México y del entorno político de Peña Nieto. Por este motivo, Guerrero Aviña tiene claro que la acción se propició "desde las más altas esferas" y que ese fue el motivo por el que "ningún magistrado se atrevió a cuestionar nada".

Prisión preventiva

"Te criminalizan, te desmovilizan y tratan de que no tengas ninguna posibilidad de alzar la voz: vulnerarte y desprestigiarte", resume este activista. Sin embargo, su caso ha sido se ha solventado de manera satisfactoria: "Demostramos mi inocencia judicialmente", desde "violaciones a derechos humanos" hasta "la fabricación" y el hecho de que "había una intención de criminalizarnos".

El camino fue duro. Durante todo el tiempo que pasó en prisión preventiva fue trasladado a Jalisco para evitar la presión social. "La idea, obviamente, es aislarte y condenarte al olvido", pero "nuestros compañeros que estaban fuera nos salvaron". En cualquier caso, "pasé cinco años y siete meses sin sentencia, en prisión preventiva, en un penal de máxima seguridad".

Tiene claro que el fin de su lucha "fue demostrar que el régimen de Peña Nieto fue un régimen de corrupción, de mentiras y sanguinario". Su encierro solo sirvió para que su lucha cambiara de contexto, porque aún así continuó: "Me convertí en defensor de oficio de muchos reos".

"Por primera vez hubo una transición democrática"

Enrique Guerrero Aviña sostiene que en su país hubo presos políticos durante décadas y opina que "por primera vez hubo una transición democrática" en México con el actual Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, "el primero en la historia de este país que reconoce un problema que lleva presente decenas de años".

Considera que en México están en "un momento paradigmático" porque nunca había habido tantas "opiniones conjuntas de la ONU sobre la criminalización de defensores de derechos humanos", aunque afirma que todavía hay que liberar a todos los presos políticos que aún están en prisión y conseguir "que haya medidas de no repetición que sean efectivas para que nunca más se criminalice la protesta social y la disidencia".

En su opinión, Enrique Peña Nieto "quiso silenciar su falta de legitimidad" con sus políticas para "imponer reformas que presumía en favor de la población pero, en realidad, respondía a intereses de grupos muy pequeños" y "tenía las manos manchadas de sangre".

RT