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Antonio Pampliega, periodista secuestrado por Al Qaeda: "Cuando les pedí a los secuestradores que me mataran me pusieron una televisión en mi celda"

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"204 días del secuestro los pasé en solitario, ese fue el peor castigo, además de no saber cómo estaban mis padres", recuerda Antonio Pampliega, periodista español secuestrado 299 días por Al Qaeda en Siria junto con otros dos compañeros. ¿Por qué los terroristas pensaron que era miembro del Gobierno o espía? ¿Qué decisión tomó tras intentar quitarse la vida? ¿Cómo se maneja psicológicamente el después de un secuestro? ¿Por qué sigue yendo a zonas de guerra? Véalo en 'Entrevista', de RT.

El periodista español Antonio Pampliega fue secuestrado en 2015 por Al Qaeda en Siria. Su privación de libertad duró 299 días y ahora, cuatro años después, reflexiona sobre lo vivido.

A pesar de la terrible experiencia volvió a trabajar sobre el terreno en una zona en conflicto, Afganistán, en noviembre de 2017. El miedo a volver a ser secuestrado hizo que necesitara ayuda psicológica, "porque si no, no era capaz de ir y tenía miedo, muchísimo miedo", cuenta.

Pampliega cree que lo que lleva a los periodistas a los países con conflicto armado, donde se juegan la vida, es que "sin la presencia de un periodista, aunque pueda sonar soberbio, el mundo es mucho más opaco y no sabemos lo que está ocurriendo". Así, afirma que hoy no se sabe lo que ocurre en Yemen porque no hay periodistas sobre el terreno. "Siria o Afganistán, es lo mismo, tenemos que ir para contar, para que el mundo sepa lo que está pasando y para que nadie tenga la caradura de decir yo no sabía lo que ocurría en estas zonas de conflicto", dice el entrevistado, y sostiene que "esa es la importancia y el valor que tiene" su trabajo.

Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
Antes quería ser Pérez Reverte, que iba a las guerras por ego, por premios, por reconocimiento, ahora voy por la gente, porque me regalan sus historias y porque tienen la esperanza de que nuestra profesión detenga guerras

El periodista cuenta cómo el secuestro le cambió la vida. Antes de que sucediera, quería "ser Pérez Reverte, que iba a las guerras por ego, por premios, por reconocimiento", mientras que ahora su motivación ha cambiado: "Voy por la gente, porque me regalan sus historias y porque tienen la esperanza de que nuestra profesión detenga guerras".

De conocer a víctimas a convertirse en una

"Sabes que ese momento va a llegar. Tarde o temprano tú vas a convertirte en la víctima, porque vas a zonas de conflicto donde has tenido amigos que han sido secuestrados o que han sido asesinados", cuenta Pampliega sobre su propia experiencia.

En 2015, durante el inicio de su secuestro tuvo la oportunidad de convivir muy estrechamente con cinco de sus secuestradores: "No entran en el estereotipo de yihadista o de fanático religioso. Eran gente normal y corriente que antes de la guerra eran agricultores y las circunstancias de la vida les da a elegir hacia dónde quieren caminar", dice sobre ellos.

Esas personas eran chicos que tenían entre 15 y 20 años cuando empezó la guerra, que les cambió la vida, acabó con sus esperanzas e ilusiones y les convirtió "en miembros de Al Qaeda y gentuza". Pero, "¿qué habría pasado si hubieran tenido una vida normal? Seguramente no estarían ahí", reflexiona el periodista.

Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
No entran en el estereotipo de yihadista o de fanático religioso. Eran gente normal y corriente que antes de la guerra eran agricultores y las circunstancias de la vida les da a elegir hacia dónde quieren caminar

A través del ajedrez tuvo la oportunidad de conocer más profundamente a uno de sus carceleros. Era el más joven, tenía 19 años, y le contó que cuando comenzó la guerra tenía 14, sus padres eran agricultores, tenían ganadería y lo perdieron todo. Había perdido a tres hermanos y no tenía nada en la vida. En la mezquita un imán le captó y le señaló la yihad como el camino para liberarse de todos los males. Mientras le contaba eso a su rehén, con 19 años y una niña de 6 meses, confesaba que su máximo objetivo en la vida era ser mártir: "Sabes que ese chaval si hubiese vivido en otro país, no sería quien es. Y es una pena", reflexiona Pampliega.

El aislamiento

El tiempo que duró su secuestro está atravesado por varios hitos importantes. Los primeros 95 días permaneció encerrado junto con dos compañeros, pero a partir de entonces le mantuvieron solo, aislado, situación en la que permaneció 204 jornadas. 

Entonces comienza la parte más dura. "Hay maltrato físico y psicológico, hay simulaciones de decapitación. Me colocan delante de una cámara. Entran en mi habitación con espadas, me rompen el sueño, si estoy dormido ellos golpean, pasas frío, hambre, humillaciones...", relata el periodista.

Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
Antonio Pampliega, periodista español secuestrado por Al Qaeda
Es importante demostrar al Estado Islámico que no les tenemos miedo, es uno de los motivos por los que sigo yendo a zonas de guerra. Dejaré de ir cuando yo quiera no cuando ellos me lo impongan

A medida que pasa el tiempo en aislamiento comienzan los temores: "Nuestro mayor miedo era que nos vendieran a Estado Islámico, porque ahí sí que sabíamos lo que iba a ocurrir", sostiene el reportero, que recuerda que un amigo suyo fue ejecutado por Estado Islámico y "el mayor miedo era acabar como él". Aunque se resiste a mostrar ese temor ante los terroristas: "Es importante demostrar al Estado Islámico que no les tenemos miedo, es uno de los motivos por los que sigo yendo a zonas de guerra. Dejaré de ir cuando yo quiera, no cuando ellos me lo impongan".

Intento de suicidio, televisión y liberación

"No me siento orgulloso de haber intentado quitarme la vida, el problema de un secuestrado es la cabeza", cuenta Pampliega, y añade: "Al no tener el valor de quitarme la vida, decidí dejarme morir, ni me levantaba de la cama, era apatía absoluta". Concluye que estar solo, encerrado y no hablar con nadie, te consume: "Es el peor castigo, eso y no saber cómo estaban mis padres".

Pero fue, precisamente, cuando parecía que había tocado fondo, cuando las cosas comenzaron a mejorar. "Cuando les pedí a los secuestradores que me mataran, me pusieron una televisión en mi celda", cuenta el periodista, que cree que cuando pidió a sus captores que acabaran con su vida, comprendieron que estaba perdiendo la cabeza y vieron la necesidad de tomar alguna medida. "Esas tres horas de luz que yo podía ver pelis y el telediario, se produce un cambio en mí, podía escapar de esa celda durante tres horas".

Y menos de un mes después se produjo el feliz desenlace: "Nos liberaron en la frontera con Turquía, cuando estuvimos en la valla los secuestradores se marcharon", explica sobre el final de una travesía que duró cerca de un año.

Para saber todos los detalles sobre los 299 días de secuestro en Siria del periodista español Antonio Pampliega, les invitamos a ver la entrevista completa.

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