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¿Cómo ha sido la lucha LGBTIQ+ en Cuba? ¿Por qué es necesario el matrimonio igualitario?: Habla Manuel Vázquez Seijido, subdirector del CENESEX

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Cuba se prepara para el referéndum sobre el nuevo Código de Familia que incluye la posibilidad del matrimonio igualitario. ¿Cómo ha sido la lucha del colectivo LGBTIQ+ en la isla? ¿Por qué es necesario el matrimonio igualitario? ¿Cómo explicar que entre las personas que más se oponen a este concepto haya tantas que también han sufrido alguna forma de discriminación? El subdirector del CENESEX, Manuel Vázquez Seijido, nos lo cuenta en 'Entrevista', de RT.

Cuba se prepara para realizar un referéndum sobre un nuevo Código de Familia que incluye la posibilidad del matrimonio igualitario. Es un paso muy importante de una larga lucha por los derechos sexuales y por la tolerancia en la que ha tenido un gran papel el Centro Nacional para la Educación Sexual (CENESEX).

Su subdirector, Manuel Vázquez Seijido, abogado y activista, opina que este proceso de transformación social, que es uno de los pilares de su organización, "ha impactado de manera medular la vida de las personas LGTBIQ+ en términos de su desarrollo como sujeto político, como ciudadanos, de su actuar como sujetos de derechos".

"Vemos personas más empoderadas, con mejores capacidades de interactuar a nivel comunitario, en los espacios laborales, educativos y otros", afirma.

También apunta a que el trabajo que ha hecho CENESEX durante más de 30 años ha sido relevante para la visibilidad del colectivo, "para poner en el centro del debate público la realidad de las personas LGTBIQ+". Vázquez sostiene que "los prejuicios o estereotipos muy arraigados desde una cultura machista, patriarcal, todavía perviven a nivel social" y que "están en la base de todas las formas de discriminación".

"Hay que regular el matrimonio como una institución a la que tienen acceso todas las personas, sin importar su identidad de género o su orientación sexual"

Así, apuesta por que el nuevo "Código de las familias", como lo nombra, "tendría necesariamente que regular el matrimonio como una institución a la que tienen acceso todas las personas, sin importar su identidad de género o su orientación sexual", porque al igual que otras instituciones jurídicas, como la adopción, están "asociadas a los derechos humanos y a la dignidad de las personas".

Por ello, Vázquez explica que hay "una urgencia en términos jurídicos políticos" para que el Código de las Familias tenga sinergias con el texto constitucional, que establece la no discriminación.

Justicia social

Además, tanto la regulación del matrimonio igualitario como de la adopción se enmarcan para este abogado en una cuestión de justicia social: "Cuando las personas no tienen acceso al matrimonio, están en un ámbito de desprotección", dice el entrevistado, y detalla que afecta a aspectos tan importantes como la protección del patrimonio o la filiación de los hijos.

"No se relega la consanguineidad, sino que se trata de comprender que la reproducción no es el único fin de una familia"

Vázquez se muestra contundente al enfrentar algunos argumentos en contra del matrimonio igualitario, como el que alega que se educará a los niños en su seno en una determinada orientación sexual: "No existe evidencia científica de que se pueda enseñar a una persona una orientación sexual. No es posible científicamente enseñar a una persona a tener una orientación sexual o una identidad de género en particular", defiende.

Familias basadas en el afecto

El subdirector del CENESEX sostiene que "la familia no se basa en una cuestión reproductiva", puesto que ahora se ha elevado a rango constitucional el afecto, el amor. "No se relega la consanguineidad, sino que se trata de comprender que la reproducción no es el único fin de una familia, no es el único fin de una pareja".

El activista también se hace eco de una paradoja: la de que "algunas voces que se han levantado en los últimos años contrarias a los reconocimientos de los derechos para todas las personas han sido en otros contextos, o lo siguen siendo, grupos de personas históricamente segregados o vulnerados".

Al respecto, señala: "Que las personas LGTBIQ+ tengan derechos que no les han sido reconocidos no es a costa de expropiar a nadie sus derechos, sino de que todas las personas podamos convivir en paz en un espacio donde todas las personas tengan los mismos derechos".

Una agenda repleta de urgencias

Vázquez cree que "el matrimonio o la adopción no ocupan o no deben ocupar el lugar cimero en una agenda en relación a los derechos de las personas LGTBIQ+", porque hay muchísimos temas que es imposible jerarquizar, puesto que todos son importantes para el logro de la dignidad plena de la persona.

Así, entiende que para cada persona puede haber otras necesidades más urgentes como la discriminación en el ámbito laboral o escolar, o el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans.

"El continuo de discriminaciones que sufrimos las personas LGTBIQ+ no se resuelve solamente por el hecho de poder formalizar una relación o no. Se resuelve desde una mirada más integral. No podemos concebir el socialismo como sistema que se estructura alrededor de la justicia social sin incluir a grupos que han estado históricamente desprotegidos y, particularmente, a las personas LGTBIQ+", resume.

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