Programas

Artiom Ogánov, cristalógrafo ruso: "Pese a las confrontaciones entre países, hay que querer a la gente sin importar la nacionalidad"

Publicado:
"El método de prueba y error para mejorar materiales es muy poco productivo: la computadora es mucho más rápida", explica el cristalógrafo ruso Artiom Ogánov, creador de un método para predecir la estructura cristalina que permite determinar cómo será una sustancia, aunque esté aún por descubrir. ¿Para qué sirven esos nuevos materiales? ¿Por qué tras trabajar en tales países como Suiza o EE. UU. decidió regresar a Rusia? Véalo en 'Entrevista', de RT.

Artiom Ogánov es un destacado científico ruso cuyo campo de actividad es la cristalografía, incluido el invento de nuevos materiales. "No trato de conquistar el mundo", afirma el entrevistado, quien detalla que ha comprendido "que en la vida es muy importante fijar objetivos correctamente".

De esta manera, opina que el objetivo correcto para una persona es "seguir mejorando cada día, es desarrollarse, aprovechar al máximo y ampliar sus capacidades innatas, es estar en un lugar correcto". "Si una persona está en un lugar correcto en la vida, es un genio", enfatiza.

Esta máxima, explica, es la que se aplica a sí mismo: "La tarea de mi vida no es someter a otros a mi voluntad, o estar por encima de otros humillándolos, mi objetivo es ser yo mismo, estar en un lugar correcto en la vida y desarrollarme", sostiene.

En cuanto al reconocimiento de la comunidad científica mundial, Ogánov no le otorga una gran importancia, aunque sí cree que "es un indicador" de que va "por el buen camino".

¿Por qué la cristalografía? 

El científico relata cómo llegó a ser una de las voces más autorizadas de la cristalografía. Todo comenzó cuando era pequeño y ya le apasionaba la química: "Soñaba con ser químico", recuerda.

Ya entonces, su sueño era trabajar en el laboratorio del instituto central de investigaciones nucleares y descubrir nuevos elementos químicos. Le gustaba leer libros variados. "Cuando no la veíamos, nuestra madre nos dejaba libros diferentes para ver qué nos interesaba", relata Ogánov sobre una práctica que llevaba a cabo su madre y que ahora trata de replicar con sus cuatro hijos.

Así, recuerda que su hermano y él rebuscaban libros en el estante más bajo, "por eso cada vez dejaba libros diferentes", según les contó cuando ya eran adultos. "Una vez dejó un libro sobre química y me interesé, a mi hermano le gustó un libro sobre las matemáticas y se hizo informático", narra el entrevistado.

"Si sabes predecir la estructura cristalina, puedes decir cómo será una sustancia aunque aún esté por descubrir"

Más adelante fue concretando su camino. Su pasión por la mineralogía le llevó a ingresar en la facultad de Geología, con la mente puesta en el sueño de descubrir nuevos minerales. "Entendí que para profundizar en los minerales y su estructura y características, había que conocer su estructura cristalina y la interacción entre los átomos en ella", explica.

Y así es como llegó finalmente a su disciplina: "Es muy importante conocer los lazos químicos y la topografía de las moléculas que facilitan los procesos vitales tanto en nuestro cuerpo como en los demás seres vivos".

Un nuevo método computacional

Por eso su actual labor es tan importante: "Si sabes predecir la estructura cristalina, puedes decir cómo será una sustancia aunque aún esté por descubrir", ilustra. Además, asegura que, junto a sus alumnos, ha inventado un método computacional que "permite predecir la estructura cristalina".

Para esa labor, detalla, "el método de prueba y error para mejorar materiales es muy poco productivo, mientras el ordenador es mucho más rápido y fiable", porque "no solo predice la estructura de un material a partir del análisis de una fórmula dada, sino la propia fórmula".

"Admito en mi laboratorio a quienes son mejores que yo en al menos un ámbito"

Se trata de un método que ya utilizan más de 7.000 científicos, así como alrededor de media docena de compañías, entre las que se encuentran Toyota, Sony y Fujitsu.

Ahora, Ogánov maneja un equipo que califica de "ensueño": "Admito en mi laboratorio a quienes son mejores que yo en al menos un ámbito", cuenta sobre un conjunto de profesionales provenientes de más de una decena de países diferentes.

Esa acumulación de talento ha llevado a que hayan estado a punto de lograr un hito que los científicos llevan más de un siglo buscando: la superconductividad a temperatura ambiente y baja presión.

Reino Unido, Suiza, EE.UU. y de vuelta a Rusia

Pero su camino hasta establecerse de nuevo en Rusia fue largo. Realizó el doctorado en Londres y nada más terminarlo le ofrecieron crear y dirigir su propio grupo científico en Suiza. Después se trasladó a EE.UU., donde se hizo catedrático y tuvo su propio laboratorio.

Con su sede principal en EE.UU., decidió crear un laboratorio en Rusia y otro en China prácticamente al mismo tiempo: "Fue muy duro vivir en tres países a la vez teniendo familia", afirma, por lo que finalmente eligió Rusia, porque es su cultura, decisión de la que no se arrepiente.

Ogánov regresó a Rusia en 2014, al igual que han hecho miles de científicos rusos que han vuelto a su país de origen en la última década. "Pero hacen falta más", enfatiza el cristalógrafo.

El científico también se ha referido a la especie de nueva guerra fría que parece haberse instalado en las relaciones entre varias naciones: "Pese a las confrontaciones entre los países, hay que ser persona, querer a la gente sin importar la nacionalidad y querer a tu país".

Para conocer la historia completa de Artiom Ogánov, así como el significado de sus logros científicos, les animamos a ver la entrevista completa.

rtnoticiasrtnoticias