Hasta que el visado nos separe...

Poner precio a la felicidad. Con todo lo mal que suena, es lo que les han hecho las autoridades británicas a sus ciudadanos con cónyuges de países extracomunitarios. La exigencia de tener unos ingresos superiores a 18.600 libras al año para poder traer a la pareja al Reino Unido es un requisito que muchos están lejos de poder satisfacer. Después viene la separación, la añoranza, el sufrimiento de los hijos y el calvario burocrático: demasiado dolor solo para tener satisfecho al contribuyente.