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La ira de los 'chalecos amarillos'

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Los 'chalecos amarillos' se han hecho famosos en todo el mundo como símbolo de rebeldía y de insumisión contra el poder. Este movimiento no reconoce líderes, ni ideologías, ni cuenta con el apoyo de ningún partido o sindicato. No está atado a la política tradicional, pero está intentando cambiar la democracia francesa para siempre. Todo se inició en noviembre del 2018 con una sencilla petición, a la que han seguido decenas de manifestaciones que no tienen visos de terminar.

Quienes acuden a las manifestaciones convocadas por los chalecos amarillos en Francia dicen sentirse furiosos: porque el Gobierno les ha estado engañando durante años, porque sus hijos tendrán una vida peor que la suya, porque están hartos de los privilegios de quienes mandan o por la injusticia que hay en el país. Hoy por hoy, las motivaciones son muy variadas, pero todo comenzó por el aumento del precio de los combustibles.

Priscillia Ludosky lo inició todo con una sencilla petición lanzada el 29 de mayo de 2018 en las redes sociales que tuvo eco en los medios de comunicación. En esas fechas, Ghislain 'Vestman' Coutard, un mecánico, hizo un video de apoyo en el que tuvo la idea de identificar al movimiento con los chalecos amarillos. Cuando Ludosky llamó a la gente a movilizarse el 17 de noviembre su grupo de Facebook ya tenía 300.000 seguidores, casi los mismos que asistieron a esa primera manifestación. 

Las marchas fueron violentas desde el principio, tanto por parte de manifestantes como de fuerzas del orden. De hecho, los agentes han sido acusados de brutalidad policial en numerosas ocasiones. Sin embargo, el punto álgido llegó al tercer sábado, cuando los manifestantes marcharon por el Arco del Triunfo y se produjeron los mayores disturbios, con episodios de vandalismo, heridos y detenidos.

Las protestas continúan pese a las concesiones

El movimiento alcanzó tal dimensión e intensidad en la sociedad francesa, que, finalmente, el presidente Emmanuel Macron se avino en diciembre a realizar algunas concesiones a los manifestantes, como el aumento de 100 euros mensuales de salario mínimo. Pese a ello, las conversaciones entre Gobierno y los representantes de los manifestantes finalizaron sin acuerdo y las protestas continuaron.

Priscillia Ludosky, iniciadora del movimiento; Ghislain 'Vestman' Coutard, que le dio el nombre de los 'chalecos amarillos'; Jerome Rodrigues, un manifestante que perdió la visión de un ojo por el impacto de proyectiles lanzados por la Policía; y Maxime Nicolle, otro de los miembros del colectivo de protesta, hablan de este movimiento desde su experiencia personal. "¿Cuándo nos detendremos?", dice Nicolle. Y responde: "Cuando no haya más gente padeciendo pobreza".

RT