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Encarcelados: El hombre de la chaqueta marrón

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Más de 40 años en la cárcel por un delito que no cometió. Otis, un profesor de artes marciales afroamericano, fue acusado y declarado culpable de disparar a un agente de policía en 1975. La descripción del sospechoso, apenas basada en que llevaba una chaqueta marrón, le llevó a pasar la mayor parte de su vida entre rejas. Para sumar el insulto al agravio, Otis cree que conoció en la cárcel al verdadero autor del crimen. ¿Cómo se reincorpora a la sociedad alguien apartado durante décadas de ella?

El 5 de mayo de 1975, un sospechoso de tráfico de drogas abrió fuego contra un oficial de policía que quiso identificarlo en el vestíbulo de un edificio sobre la Séptima Avenida de Nueva York (EE.UU.). Según la descripción de los testigos, el atacante era un hombre que llevaba una chaqueta marrón.

Siguiendo esa única pista, las fuerzas del orden arrestaron a Otis Johnson, un profesor de artes marciales afroamericano que en el momento del crimen salía de un parque de la zona. Fue imputado por tentativa de homicidio y condenado a cadena perpetua.

Desde ese momento y hasta el día de hoy, Otis se considera inocente. "Me arrestaron por tentativa de asesinato, algo que nunca hice. Siento como si me lo hubieran arrebatado todo", expresa ahora, al recuperar la libertad tras 41 años de encarcelamiento.

"Cuando salí de Mount Morris unos policías corrieron detrás de mí, me arrojaron contra la pared y me dijeron: 'Queda detenido porque coincide con la descripción de una persona que llevaba una chaqueta marrón. Esa es la única descripción que nos dieron cuando llamaron a la Policía'", recuerda.

Y continúa: "Sólo querían detener a alguien, porque habían disparado a un policía. Y si algo le pasa a un policía, primero buscan a un afroamericano. Un negro, afroamericano o latino, que coincida un poco con la descripción de la ropa".

"En mi caso incluso tenían testigos. Dos de ellos dijeron que vieron a un hombre en la calle intentando huir de los policías y que tenía una calva como la que tengo yo ahora. Pero en aquel entonces tenía todo mi pelo. En el tribunal mi abogado dijo: 'Según el testigo, el acusado tiene una calva, pero este muchacho no tiene ninguna, porque solo tiene 25 años'. Pero ignoraron su pregunta. Así es Nueva York, así es el sistema de Justicia Penal. Si quieren meterte en la cárcel, lo harán", se lamenta Otis.

Tras pasar 25 años encerrado y gracias a su impecable comportamiento, el convicto tenía derecho de solicitar indulto, debiendo para ello reconocer la autoría del crimen. Sin embargo, su firme postura para defender su inocencia le valió otros 15 años tras las rejas. "De ningún modo iba a confesar algo que no hice. Me negaron el indulto 9 veces. A la décima vez me dejaron libre", relata.

A los ojos de la Ley, Otis sigue siendo culpable de asesinato de un agente de policía, mientras no se presente ninguna prueba ante el sistema judicial estadounidense que demuestre su inocencia.

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RT