La revolución estadounidense, ¿a punto de estallar?

En este episodio de Keiser Report, Max Keiser y Stacy Herbert comentan la revolución que ha emprendido Bernie Sanders y que pretende implantar por todo EE.UU. y acerca de una posible revolución en el mercado de deuda, para lo que Rusia es el país idóneo. En la segunda parte, Max entrevista al escritor y bloguero, James Howard Kunstler, de Kunstler.com, con el que conversará sobre la catástrofe económica que nos trajo el 'espectáculo de payasos' que son las elecciones presidenciales en EE.UU.

"Primero tuvimos a un Bush, luego a un Clinton, después a otro Bush, y ahora parece que toca otro Clinton. Esas son las familias reales que gobiernan EE.UU., como si de un régimen monárquico de sucesión se tratara, por lo que sí, yo también soy de las que piensan que hace falta otra revolución en el país", afirma la copresentadora Stacy Herbet, quien destaca que "Thomas Jefferson ya hablaba de la necesidad de que estallara una revolución aproximadamente cada 10 años".

La copresentadora apunta que "la sola presencia de Bernie Sanders está obligando a Hillary a decir cada vez más mentiras, haciendo ver como que ella también se une a la revolución".

¿Quién catalizará el cambio?

"En mi opinión, [Donald] Trump atrae a la gente que quiere hacerle un corte de mangas al llamado 'Estado profundo' y a todas las operaciones de éste, que los está arruinando, por ejemplo a aquellos que entran en la sala de urgencias de un hospital y tienen que pagar una factura de 90.000 dólares solo por tener un brazo roto", opina el escritor y bloguero, James Howard Kunstler, de Kunstler.com.

En cuanto a la precandidata demócrata Hillary Clinton, Howard Kunstler sostiene que es "una mezcla entre Gertrude Stein y Rodan, el reptil volador". "Ella es quien mejor encarna el 'Estado profundo' y todas sus mafias, sobre todo la relación entre el sector bancario y financiero y el Gobierno, con todas las puertas giratorias que se establecen entre ambos", indica el bloguero, añadiendo que da la sensación de que ni siquiera los demócratas "están contentos" con ella.

"Tenemos a dos candidatos cuyos partidos no es que estén especialmente entusiasmados con ellos; por eso los están arrojando a las garras de la opinión pública. No estoy seguro de que EE.UU. pueda permitirse estar cuatro años presidido por cualquiera de ellos, porque creo que nos encontramos en un punto de inflexión a partir del cual van a empezar a pasar cosas muy graves en la política y en la economía de EE. UU.", sentencia.