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Todos los rescates acaban en los bolsillos de la élite

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En este episodio de 'Keiser Report', Max y Stacy hablan de cómo la élite económica usa las crisis como un medio de confiscación de riqueza, ya sea en el caos del mercado de recompra, al que la Reserva Federal inyecta millones de dólares, o en el del terremoto de Haití de hace años, cuando se recaudó un dinero que acabó en los bolsillos del Ejército y la gran empresa. En la segunda parte, Max entrevista a Chris Martenson, de PeakProsperity.com, sobre desasosiego social y el mercado del oro.

Los presentadores del programa en esta ocasión se centran en el "corrupto sistema internacional", gracias al cual la élite más selecta se enriquece cada vez más a expensas del resto de la población. La Reserva Federal de EE.UU. no cesa de emitir moneda, pero todo ese dinero está acabando en una vía muerta, dando lugar a unas empresas y una economía zombis.

Desde la crisis financiera de 2008, la élite no ha hecho más que enriquecerse y cada vez que interviene con el pretexto de solucionar algún problema, "nos roban otro poquito más, como buenos parásitos que son", critica Stacy. Al respecto, cita como ejemplo la promesa de ayudar en la reconstrucción de Haití tras el terremoto que arrasó ese país en enero de 2010.

Se recaudaron cerca de 8.000 millones de dólares, pero gran parte de esos fondos destinados para ayuda humanitaria, infraestructura y programas sociales terminaron en las arcas del Ejército estadounidense, se utilizaron para condonar parcialmente la deuda de Haití con organismos multilaterales y el resto fue a parar a empresas internacionales, y solo una pequeña parte llegó a los haitianos, recuerda la presentadora del programa.

"El capitalismo clientelista"

Por su parte, el invitado de este episodio, Chris Martenson, opina que a los políticos y banqueros centrales "lo único que les importa" es que la economía "crezca más deprisa, que se acumule riqueza más rápido, y que la Bolsa suba más aún".

"El capitalismo clientelista y los cleptócratas de Wall Street, del Gobierno estadounidense y de la Reserva Federal conspiran los unos con los otros para que el dinero que se sacan de la manga les llegue únicamente a ellos y no al resto", afirma Martenson. Esto ha provocado el descontento de los ciudadanos, que han perdido la confianza en las instituciones, ya sean públicas o privadas, y desatado las protestas en diferentes partes del mundo, concluye.