Programas

El truco de las inversiones está en "hacerse rico poco a poco", pero "todos quieren enriquecerse en 20 minutos"

Publicado:
En este episodio de 'Keiser Report' Max y Stacy hablan de los pequeños inversores que creen que un descenso del 90 % de las acciones de una empresa en bancarrota es una especie de descuento, algo análogo a los inversores sofisticados que llevan tiempo invirtiendo en bonos con rendimiento negativo. En la segunda parte Max habla con el presentador Nathaniel Whittemore sobre la monetización del cinismo y el nihilismo inherente al hecho de que se inviertan cheques de estímulo en empresas en quiebra.

En esta edición del programa, Max y Stacy abordan el tema de los pequeños inversores que creen que un descenso del 90 % de las acciones de una empresa en bancarrota es una especie de descuento.

Max explica que estas personas, como los usuarios de la aplicación Robinhood (plataforma que permite a la gente participar en los mercados comprando y vendiendo acciones), creen que cuando algo baja un 90 %, su valor no puede caer mucho más. Sin embargo, las probabilidades de que caiga otro 90 % son altísimas, añade el presentador. "Aquello que alcanza mínimos históricos tiende a alcanzar nuevos mínimos históricos, al igual que ocurre con los máximos históricos", comenta.

Por su parte, Stacy destaca que esto es como una especie de filtrado económico. "Estamos hablando de personas que se están dedicando a hacerse con acciones de empresas en quiebra, y no solo de empresas en quiebra, sino de modelos de negocio que ya no funcionan", subraya la presentadora.

Por su parte, Max opina que esta situación tiene que ver con el fenómeno de cortoplacismo. "El atractivo de hacerse con bonos con rendimiento negativo reside en la disparatada teoría de que va a salir un nuevo comprador una vez alguien compre las acciones, de manera que el primer comprador obtendrá un beneficio a corto plazo", explica el presentador. Según él, "el truco está en hacerse rico poco a poco, pero nadie quiere invertir 20 años en el proceso", ya que —afirma— "la gente quiere amasar dinero en un plazo de veinte minutos o enfrentarse a los acreedores".

El presentador subraya que aquí se incluyen las instituciones, los fondos de pensiones y hasta "el Gobierno estadounidense", que "intenta obtener beneficios a cortísimo plazo" si no quiere verse "obligado a declararse en bancarrota".

Max destaca que estas instituciones se parecen a las personas adictas a las apuestas: "solo les queda una apuesta antes de que los manden a la cárcel y lo apuestan todo al rojo en la ruleta". En su opinión, eso es ahora Estados Unidos, "un país en bancarrota, sin ninguna capacidad de defensa y con el Pentágono hecho trizas". "Y como no tenemos nada, se lo apuestan todo al rojo, mandan girar la rueda y a ver si hay suerte y ganamos", añade.