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Ser trans en Argentina: de la despatologización a la aceptación

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Argentina cuenta con una de las legislaciones más avanzadas de América Latina en materia de derechos de la comunidad transexual. Quizás la mayor deuda pendiente a día de hoy sea la exclusión de este colectivo del mercado laboral, pero la legislación no lo arregla todo, pues la mentalidad no se cambia a golpe de decreto. Los trans siguen sufriendo exclusión y rechazo y hasta que eso cambie, su lucha será la de siempre: organizarse, informar y hacerse visibles.

Argentina es un país a la vanguardia de las leyes de género que protegen y reconocen los derechos de las personas trans, disfrutando de una de las legislaciones más avanzadas al respecto: la ley 26.743. Pero la comunidad trans del país tiene todavía un pasado doloroso y un futuro incierto.

Después de una larga historia de activismo y resistencia, este colectivo sigue teniendo un sinuoso camino que recorrer hasta la plena aceptación de su identidad sexual.

Varios miembros de la comunidad trans abordan su problemática para conocer de primera mano su lucha para demoler los conceptos tradicionales sobre el género. El desafío es defender las conquistas, sin detenerse, hasta llegar a la verdadera igualdad.

La psicóloga y terapeuta familiar, Andy Panziera, expone sencillamente el conflicto: "Cuando las personas nacemos, nos miran nuestros genitales, y en función de nuestros genitales, nos dicen si somos varones o mujeres, y solamente eso. Entendiendo que ser varón o mujer son dos categorías que son mutuamente excluyentes".

"Llegar a ser lo que realmente sentís y ser feliz con eso, eso es ser trans"

Pero el problema no es tanto la genitalidad sino todo lo que ella arrastra social y culturalmente. Panziera puntualiza que "hay más opciones en el proceso de devenir personal que el solamente ser hombre o mujer, y eso tiene que ver con que el género se piensa de forma binaria usualmente, y en realidad el género se parece más al espectro de los colores". "En realidad hay tantos géneros como personas hay en este mundo", ilustra.

Un miembro de esta comunidad apunta que para definir a una persona trans "una de las palabras" que se le viene a la mente "es libertad", dice. Otro señala que "llegar a ser lo que realmente sentís y ser feliz con eso, eso es ser trans".

Visibilización en los medios

A nivel internacional, figuras como Elliot Page, el actor de Hollywood al que se vio crecer en la pantalla como actriz, o uno de los hijos de Brad Pitt y Angelina Jolie, han ayudado a que esta realidad entre en los medios de comunicación. De hecho, el cine y el entretenimiento es uno de los sectores más progresistas.

En Argentina, Diana Surco se ha convertido en la primera y única mujer trans presentadora de un noticiero. En horario central y en la televisión pública, simplemente su presencia ante la cámara marca un gran cambio cultural que llega a todos los hogares del país.

"¿Por qué solamente la persona trans que accede a televisión tiene que ocupar el rol de cómica, de entretenimiento? ¿Por qué no puede ocupar otros roles?"

Surco sostiene que "es bueno que se pueda reflejar nada más y nada menos que a través de un noticiero", y recuerda que hasta ahora había lugares vetados para las personas trans: "¿Por qué solamente la persona trans que accede a televisión tiene que ocupar el rol de cómica, de entretenimiento? ¿Por qué no puede ocupar otros roles?", se pregunta.

Exclusión del mercado laboral

La exclusión del colectivo trans del mercado laboral en Argentina es quizá la mayor deuda pendiente. El presidente Alberto Fernández decretó en septiembre de 2020, en plena pandemia, un cupo mínimo del 1 % de cargos y contratos en el estado nacional para las personas trans.

Sin embargo, las organizaciones todavía pelean en el Congreso para lograr una ley que exija y regule el trabajo formal del colectivo también en el ámbito privado. En toda la región, solamente el Parlamento de Uruguay aprobó una ley de estas características.

Mientras tanto, han nacido colectivos como Juntas y Unidas, una cooperativa de trabajo formada por y para personas trans que hayan padecido un abuso problemático del consumo de drogas. Quienes la conforman provienen de la realidad que enfrenta la mayoría del colectivo, incluso en un país con leyes avanzadas en la materia.

Las pocas estadísticas disponibles arrojan que más del 85 % de estas personas está fuera del empleo formal y en situación de prostitución. Y el 45 % no terminó el nivel medio de educación.

"Se trata de romper con lo que se había aprendido y aprender nuevos conceptos. Nuestra existencia es muy pedagógica para la sociedad hoy en día"

Mara Ojeda, integrante de esta cooperativa, lo confirma: "Yo terminé secundaria, pero me costó horrores. Me cagaron a palos, me cargaban... Ni pude pensar en la universidad. Este espacio de trabajo para mí es un sueño", afirma.

El corsé del binarismo

Hay identidades que rechazan el binarismo y denuncian que eso hoy les está dejando fuera de la ley, incluso sin documentos, porque para hacer un DNI en la república Argentina todavía se sigue exigiendo el reconocimiento de al menos uno de los géneros: hombre o mujer. 

Esta es una de las batallas que sigue librando una militancia donde las mujeres trans y travestis han sido siempre la cara más visible. Históricamente el resto de las identidades, así como los varones trans, son para gran parte de la sociedad un fenómeno relativamente nuevo

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el promedio de vida de una persona trans en Argentina es de 40 años, cinco años más que la media de la región, que se ubica en 35 años. El 64 % del colectivo está excluido absolutamente del derecho a la salud.

Diego Watkins, activista trans y promotor de salud, lo ilustra con su caso: "Hay una barrera, que es por ejemplo, pedir un turno por teléfono a ginecología. Se cree que solo las mujeres cis van al ginecólogo. Realmente es para abordar una situación del aparato reproductor, no es una cuestión de género". Cree que la sociedad no ha interiorizado ese concepto: "Se trata de romper con lo que se había aprendido y aprender nuevos conceptos. Y todo eso lleva un tiempo, es diario, nuestra existencia es muy pedagógica para la sociedad hoy en día".

Despatologización

Parte del aspecto avanzado de la ley de identidad de género de Argentina tiene que ver con la despatologización, es decir, el respeto a la autopercepción de las personas trans, sin exigirles estudios médicos y mucho menos tratamientos o intervenciones quirúrgicas, como sucede en otros muchos países. Uruguay, Bolivia, México, Colombia y Ecuador reconocen estas identidades sin exigir operaciones, pero aún así, la presión para cumplir los roles de género se mantienen, incluso si se trata de un género elegido.

"Hay como una bienvenida al club. Pero al club hegemónico. Si quieres ser un varón, tienes que ser un varón heterosexual, que te guste el fútbol, que ejerza el poder. Porque el poder está encriptado en nuestro modelo de ser hombre", cuenta Watkins.

Para conocer otros testimonios que revelan la realidad del colectivo trans en Argentina, les invitamos a ver el programa completo.

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