La Gomera, una de las islas más emblemáticas del archipiélago canario, alberga un tesoro cultural poco conocido: el silbo gomero, un sistema de comunicación que imita el canto de los pájaros. Este arte de silbar no solo ha sido un medio de intercambio de mensajes en un entorno montañoso y difícil, sino que también ha simbolizado la lucha por la preservación de las tradiciones locales. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009, el silbo gomero resuena en comunidades que intentan resistir a la homogeneización cultural.
Una tradición resiliente
La historia del silbo gomero se enraíza en el pasado aborigen de la isla, donde los habitantes necesitaban comunicarse a través de barrancos y montañas. Con el tiempo, esta forma de comunicación se convirtió en una parte integral de la vida gomera. Sin embargo, se enfrentó a un peligro inminente de desaparición, especialmente durante las décadas de emigración masiva de los años 70 y 80. En este contexto, hombres y mujeres valientes han tomado la iniciativa para revitalizar y enseñar este arte ancestral.
Viaje a Japón
Rogelio Botanz, un reconocido silbador y cantautor, es uno de los máximos exponentes de esta práctica. En su hogar en San Cristóbal de La Laguna, se siente honrado de ser un embajador del silbo gomero. A días de presentar su arte en la Exposición Universal en Japón, prepara a su grupo musical para mostrar al mundo la riqueza del silbo. Sus composiciones, impregnadas de silbidos, buscan transmitir la herencia cultural del pueblo canario.
La importancia del silbo
El sonido del silbo no solo es práctico, también ha sido una herramienta de cohesión social. Historias de antiguos funerales donde un simple silbido podía atravesar montañas para informar a los vecinos evidencian su valor comunicativo. Como afirma Rogelio, el silbo gomero ha sido la alta tecnología de su tiempo, capaz de llevar mensajes claros y concisos en un territorio con dificultades de confinamiento.
Sabiduría ancestral y educación
Isidro Ortiz, un maestro de 98 años, ha dedicado su vida a enseñar el silbo a nuevas generaciones. Él sabe que si esta tradición no se enseña en las escuelas, se perderá con el tiempo. Gracias a su esfuerzo, cientos de niños ahora aprenden esta forma de comunicación en las aulas, asegurando así la continuidad del silbo gomero.
Símbolo de identidad
A medida que las nuevas generaciones, como Magec Mesa, comienzan a silbar, se siente una conexión renovada con su cultura. El aprendizaje se convierte en un proceso de rescate tanto para ellos como para sus familias. Las tradiciones canarias son vistas como magia, un legado que no puede ni debe perderse.
El silbo gomero es más que una técnica de comunicación; es un símbolo de identidad cultural y de lucha contra la homogenización global. La Gomera, con su accidentada geografía y su rica historia, continúa siendo un santuario para esta práctica viva. La música y el silbo se entrelazan, llevando mensajes de esperanza y orgullo cultural, tanto en la isla como en el escenario global. Es un recordatorio de que, en un mundo cada vez más parecido, el único camino hacia adelante puede ser el que rescata y celebra nuestras raíces.
