Chile se ha consolidado como el segundo mayor exportador mundial de salmón, un producto apreciado por su color y textura. Sin embargo, este auge tiene un trasfondo complejo, que expone los problemas ambientales asociados a la industria salmonera, especialmente en el sur del país.
Un sector en expansión
En la Isla Grande de Chiloé se ha asentado una de las industrias más relevantes del país: la salmonicultura. Desde su llegada en la década de 1970, esta actividad ha transformado el entorno de comunidades como la huilliche mapuche, que hoy enfrentan graves consecuencias ambientales.
Ana Caileo Millao Piñén, educadora huilliche, lamenta la desaparición de los recursos marinos que antaño abundaban en la zona. La presencia dominante de la industria ha modificado no solo el ecosistema, sino también la vida cotidiana de estas comunidades.
Crisis y protestas
La historia reciente de la salmonicultura está marcada por crisis, como la marea roja de 2016, que desencadenó protestas masivas. Ana recuerda aquellos días con tristeza, señalando el impacto de la contaminación en la fauna marina y la indignación que generó entre los habitantes.
Tras esa crisis, las condiciones laborales en las salmoneras también se convirtieron en otro foco de preocupación: equipos en mal estado, falta de capacitación y riesgos que derivan en accidentes y enfermedades.
Desigualdades y promesas incumplidas
El crecimiento de la salmonicultura llegó acompañado de promesas de desarrollo que, para muchas comunidades, no se han materializado. Muchos trabajadores han recibido salarios precarios pese a la prosperidad que aparenta la industria. La falta de regulación y supervisión ha agravado la situación, dejando a las comunidades a merced de las decisiones corporativas.
Afectaciones ecológicas y sociales
Las consecuencias de la industria van más allá de lo económico. La contaminación ha reducido la biodiversidad y la disponibilidad de especies nativas en aguas chilenas. En lugares como Puerto Natales, los cambios son visibles y preocupantes, con advertencias sobre el deterioro de los ecosistemas marinos.
Natalie Bascour, de la Fundación Glaciares Chilenos, enfatiza en la necesidad de una regulación más estricta y de atender con urgencia los daños que afectan tanto al medio ambiente como a las comunidades aledañas.
El futuro de la salmonicultura
A medida que la industria salmonera continúa expandiéndose, surgen preguntas sobre su sostenibilidad. La posibilidad de una eventual retirada, dejando áreas devastadas por la producción, plantea un futuro incierto.
Las comunidades indígenas, como los kawésqar y los huilliche, defienden su patrimonio y derechos, aspirando a recuperar sus prácticas ancestrales de relación con el mar. En esa perspectiva se deposita la esperanza de alcanzar un equilibrio entre desarrollo económico y conservación del medio ambiente.

