Cauca: el río herido

Por décadas, el río Cauca ha sido testigo de violencia y dolor. Pero, lejos de rendirse, sus comunidades se alzan con voz firme contra el conflicto armado y el daño ecológico que amenazan su ecosistema. Para quienes habitan sus riberas, el Cauca no es solo un cuerpo de agua; es vida y sustento, y su deber es protegerlo. Las historias de resistencia de estos guardianes entrelazan la defensa del territorio con la sanación espiritual, mientras luchan por un futuro digno para el río y su gente.

Colombia es un país caracterizado por su riqueza hídrica, destacando el río Cauca, un afluente que recorre 1.300 kilómetros a través de 9 departamentos. A lo largo de su trayecto, el río se convierte en un testigo de memorias y realidades de las comunidades locales, a menudo marcadas por la contaminación y el olvido. Sin embargo, también es un símbolo de resiliencia, gracias a los guardianes que han hecho un compromiso profundo por su protección.

Sanación y lucha comunitaria

En el corregimiento de La Balsa, ubicado en el municipio de Buenos Aires, el río ha sido escenario de violencia histórica, especialmente durante la época del paramilitarismo. Las mujeres de la comunidad, tras años de sufrimiento, han iniciado un proceso de sanación, tanto personal como del río, recordando su conexión ancestral y espiritual con él.

La cuenca alta del Cauca ha sido hogar para diversas especies y comunidades que han coexistido en una relación simbiótica. Sin embargo, la llegada de proyectos extractivos ha generado un impacto ambiental notable. La brutalidad del conflicto armado dejó heridas profundas en la comunidad, con el río actuando como un testigo mudo de los crímenes cometidos, a menudo utilizado como fosa común.

Guardianes del Cauca

El río es considerado un ser vivo que "habla" y "siente". Las guardianas del Cauca, como Elba Gladys Zamora y Deyanira Peña, utilizan rituales y prácticas ancestrales para sanar las heridas del río, mientras claman por su protección y por un ecosistema saludable. Esta conexión se ha visto amenazada por el desarrollo industrial que no solo contamina, sino también desplaza a las comunidades.

La historia de los guardianes del río es también la de un legado de lucha. Personas como Héctor Carabalí y Milena Flórez son ejemplos de activismo que desafían el 'statu quo' y buscan reivindicar los derechos del río, quien ha sido declarado víctima del conflicto armado. La subsistencia de las comunidades ribereñas está ligada a la salud del Cauca, su "patrón", que ha sido fundamental en sus tradiciones y forma de vida.

¿Qué futuro le espera al Cauca?

El río Cauca, que una vez proporcionó sustento y hermandad, se enfrenta hoy a un futuro incierto. A través de la lucha de sus guardianes, se busca que el río no solo sobreviva, sino que también recupere su importancia como fuente de vida y cultura para las generaciones venideras. Este viaje al corazón del Cauca es, en última instancia, un recorrido hacia la esperanza, un camino que apenas ha comenzado en la búsqueda de justicia y recuperación.