Canal de Panamá: ¿beneficio para todos?

¿Cómo hablar de progreso económico cuando hay gente que se queda atrás? En Panamá, el Canal y la Zona Libre generan fortunas, pero tras el brillo de los negocios se esconde una realidad de abandono y desigualdad. Mientras las grandes empresas gozan de exenciones de impuestos e ingentes beneficios, ciudades como Colón luchan contra la pobreza y la falta de oportunidades. El modelo de desarrollo panameño no se traduce en bienestar para todos e ignora las necesidades de las comunidades campesinas.

Panamá es un país donde el desarrollo y la desigualdad conviven muy cerca. El canal de Panamá conecta dos océanos, mueve economías y genera millones de dólares, pero a pocos metros de esta vía y de la zona libre de Colón hay comunidades que se sienten relegadas al 'patio trasero' de la nación, lejos de los beneficios de ese gran negocio.

Colón es el contraste más evidente. En sus calles abundan edificaciones abandonadas, viviendas que se caen a pedazos y edificios patrimoniales en ruinas, mientras los servicios públicos son deplorables y la basura se acumula. Habitantes como el técnico canalero Marcial Acosta y el ebanista José Arce recuerdan la antigua 'Tacita de Oro': una ciudad limpia, segura, con economía estable y vida vibrante en fiestas patrias y carnavales. Hoy, esa memoria choca con el deterioro y la pobreza.

Las cifras que presenta el alcalde Diógenes Galván ayudan a explicar ese vacío. Miles de empresas de la Zona Libre y cuatro puertos internacionales ubicados en Colón no pagan impuestos municipales, pese a mover millones de contenedores. El funcionario calcula que, si aportaran al municipio, se generarían millones de dólares mensuales. En cambio, denuncia exoneraciones, incluso para contratistas del Canal, lo que limita cualquier plan sólido de desarrollo local.

Zona Libre, empleos y comunidades en el olvido

La Zona Libre de Colón, la zona franca más grande del continente, fue creada para impulsar empleo y crecimiento. Según el funcionario Ahmed Elneser, aquí se generan unos 20.000 empleos directos, en su mayoría para colonenses, y ha permitido levantar centros comerciales y residenciales. Sin embargo, muchas mujeres desempleadas reunidas en el centro de la ciudad sienten que ese modelo no las incluye: pese al Canal, los puertos y la zona libre, el desempleo sigue en aumento. Denuncian discriminación por vivir en Colón y se preguntan dónde se quedan los recursos, porque en su vida diaria no se reflejan.

La sensación de olvido alcanza también a las comunidades campesinas a orillas del río Indio. Más de 700 familias temen ser desplazadas por un nuevo embalse proyectado por la Autoridad del Canal para garantizar agua a la vía. Líderes como Digna Benítez y Juancis Joel Martínez rechazan el reasentamiento forzoso, cuestionan la falta de consulta y denuncian que la ley que respalda el proyecto se reactivó sin la participación de las comunidades, que siguen sin servicios básicos adecuados.

Estas desigualdades tienen raíces históricas. El profesor Romel Escarreola recuerda la segregación del 'Gold Roll' y el 'Silver Roll', que otorgaba mejores salarios, escuelas y hospitales a los norteamericanos, mientras migrantes y trabajadores negros tenían derechos muy inferiores. Esa huella, afirma, aún se percibe en algunos ámbitos.

Mientras tanto, el Canal ha multiplicado sus ingresos y ha entregado miles de millones de dólares al Estado. Pero, como repiten muchos colonenses, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está la plata? Ciudad de Panamá muestra rascacielos, avenidas amplias y un ritmo moderno, mientras Colón mira desde la orilla una riqueza que casi nunca se queda en casa.

El paso interoceánico y sus proyectos derivados son grandiosos, sí, pero su grandeza sigue incompleta mientras existan panameños que pagan el precio del progreso sin recibir una parte justa de sus beneficios. En este territorio, para muchos, el dinero no se queda aquí.