¿Por qué las violaciones en la India son siempre un escándalo a nivel mundial?

El tema de las violaciones en la India es asunto de debate en todo el mundo y sirvió de motivo para una profunda revuelta social en el país, que desembocó en una reforma legislativa a nivel nacional. En realidad, todo es cuestión de dinero y parte de una guerra de propaganda, sostiene el analista Sankrant Sanu.

"La violación es un crimen terrible. Cada delito conlleva una historia personal de trauma", comenta Sanu en su columna en el portal Niti Central. Sin embargo, insiste en que la cobertura del tema respecto a la India es desproporcionada e invita a conocer las cifras.

Según NationMaster, un sitio web de estadísticas, en el año 2010 la India tuvo una de las tasas más bajas de las violaciones reportadas en el mundo: 1,8 crímenes de este tipo por cada 100.000 ciudadanos, lo que la sitúa en el lugar 94 de la lista. Bélgica, Australia y EE.UU., en cambio, están entre los primeros diez, con 28,6, 27,9 y 27,3 violaciones respectivamente por cada 100.000 personas.

Sí, la India tiene problemas con las violaciones no reportadas, admite Sanu. Pero acentúa que, aunque EE.UU. está entre los países donde se reporta más este tipo de crimen, el 68% de los asaltos pasan desapercibidos por el sistema.

Según datos de RAINN, una ONG estadounidense que se dedica a la lucha contra crímenes sexuales, únicamente un 2% de los violadores denunciados van presos. En la India, la tasa de condenas carcelarias, en cambio, ronda alrededor de un 26%, según 'The Wall Street Journal'.

"La demonización de la India por las violaciones es parte de una guerra de propaganda (…) Es una herramienta de marketing del Movimiento Evangélico Global para pedir dinero", opina Sanu. Los ingresos anuales del cristianismo institucionalizado, incluyendo donaciones voluntarias, constituyen unos 250.000 millones de dólares y una quinta parte se destina a la obra misionera, según la publicación 'World Christian Encyclopedia'.

Una fuerza corporativa de 250.000 millones de dólares puede crear mucha influencia, denuncia Sanu. La India, donde el Estado no limita el número de misioneros, es el blanco principal del Proyecto Josué, destinado a convertir a las personas bajo el pretexto de salvarlas de su "cultura nativa opresiva", insiste el analista.