Impactantes testimonios: Así es la vida de menores detenidas en cárceles juveniles en EE.UU. (Fotos)

El número de jóvenes que ingresan al sistema judicial de menores ha disminuido gradualmente en los últimos años en EE.UU.; sin embargo, las chicas siguen representando una proporción cada vez mayor de aquellas personas arrestadas, detenidas y declaradas bajo custodia.

En su reciente colección fotográfica llamada 'Girls in Justice' ('Chicas ante la Justicia') Richard Ross, quien ha dedicado los últimos 8 años a documentar la vida de menores encarcelados en EE.UU., ha realizado una recopilación de testimonios de chicas que se encuentran bajo custodia en centros de detención juvenil, de las cuales muchas han experimentado difíciles circunstancias como pueden ser el abuso físico o la violencia sexual. Las imágenes han sido tomadas en más de 250 centros de detención juvenil del país, informa el portal Mother Jones.

"A menudo nos limitamos a demonizar a un grupo de niños que han sido abusados ​​y violados por las mismas personas que deberían protegerlos y amarlos (…) las niñas en centros de detención están siendo más abusadas por un sistema organizado que no puede responder a sus necesidades e historia, ¿es esta la única solución que podemos ofrecer?", plantea el autor.

BN, iniciales imaginarias de una chica de 15 años, cuenta cómo fue obligada a ejercer la prostitución por su madre: "mi madre tiene 32 años, es una adicta al crack y metanfetaminas. Creo que estaba en cuarto curso. Una vez que estás en el juego, es difícil escapar. Y ahora me gusta el dinero. Tengo gonorrea desde los 12. Nadie quiso ayudarme. No sé qué van a hacer conmigo. Me gustaría ser como una madre para mi hermano y hermana y hacer cosas como pagar todas las cuentas de la casa".

"Yo realmente no huyo, pero mi mamá me echó de casa", afirma. La mayoría de las niñas entrevistadas por Ross sostiene que su primera detención fue por huir o por robo y las estadísticas establecen que alrededor del 60% de las chicas son arrestadas por huir de su casa.

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SG, iniciales imaginarias de una chica de 17 años, cuenta que terminó en un centro de detención tras un arresto domiciliario y salir de casa para ir a la iglesia. "Yo era un bebé de metanfetamina", explica, y a pesar de no haber consumido nunca esta droga estuvo desintoxicándose un año. SG afirmó que su padre le pegaba cuando era pequeña y abandonó su hogar cuando ella tenía 6 años. Más tarde se enteró de que fue a la cárcel por abuso de menores y posesión de drogas. La menor fue violada por un hombre cuando tenía 7 años y tardó seis en decírselo a la policía. 

BW, iniciales imaginarias de una chica de 18 años, relata que su madre la quemaba con cigarrillos cuando ella y sus hermanos eran pequeños y que eran golpeados con cables si se metían en problemas en la escuela. También cuenta que su padrastro abusó sexualmente de ella y que cuando su tía se dio cuenta él le puso una pistola en la cabeza amenazándola para que no se lo contase a la policía. "Pensé que mi tía perdería la vida delante de mis ojos", dice BW.

Este tipo de trágicas experiencias son comunes entre las chicas de los centros de detención de menores. Un estudio del Departamento de Justicia de Carolina del Sur (EE.UU.) establece que de 100 niñas detenidas en el año 2009 el 81% reportó haber experimentado violencia sexual y el 35% informó haber sufrido abusos sexuales por un adulto que conocían.

Asimismo, Ross alerta de que la participación de las chicas en el sistema puede provocarles síntomas de estrés postraumático debido al excesivo clima militarizado de los centros de detención.