"Estábamos al lado de Harrison, mi esposo y nuestros familiares. La enfermera apagó el respirador artificial y se fue, mientras nosotros nos quedamos. Nadie dijo ni una palabra durante 20 minutos. Le vimos respirar por su cuenta y lo seguía haciendo cada vez más y más", publica las palabras emotivas de la madre del bebé 'Daily Mail'.
Los Ellmer confesaron que aquel día, el día de la resurreción de su hijo, fue el más feliz de su vida. Según los médicos ahora el niño, que se ha recuperado totalmente, se siente bien y se desarrolla como cualquier niño. "Es un bebé sano y feliz. Es nuestro pequeño milagro", dijo el padre.