El reciente salto, que realizó en Foz de Iguaçu, fue el tercero para ella. Lo realizó, ante la presencia de las cámaras, en tándem con un instructor desde una altura de 3.000 metros.
"Hay que ser valiente en la vida", cree Mendes, que después de aterrizar declaró que no tiene intención de abandonar su afición mientras se lo permita la salud, que mantiene en buen estado practicando natación y 'footing'.
"Es un ejemplo para nosotros", dice a los periodistas el instructor Paulo Roberto, que en sus 35 años de carrera como paracaidista ha realizado unos 10.000 saltos.