Hamburguesas con cebolla... y con 'cebo': ¿Tiene sustancias adictivas la comida rápida?

El número de consumidores de comida rápida crece con cada día que pasa, una tendencia que parece no ser casual, ya que -denuncian especialistas- los productores utilizan un cóctel de sustancias especiales para que la gente se vuelva adicta a ella.
Expertos del sitio web onegreenplanet.org sostienen que, indudablemente, la comida rápida contiene elementos que activan el cerebro para que desee "alimentos que contienen sal, azúcar y grasas".

Estos tres ingredientes son conocidos como sustancias desencadenantes, se combinan en un alimento y obligan a una persona a volver a pedir más, ya que el organismo se vuelve adicto a la comida rápida. Esta adicción aumenta cuando se añaden otros potenciadores del sabor en la mezcla.

Ejemplo de esto lo representa el glutamato monosódico o MSG, una sustancia aromática. Se trata de una forma de sal concentrada añadida a los alimentos para mejorar el sabor que está presente en una variedad de alimentos y artículos de comida rápida.
 
¿Cómo 'enganchan' al consumidor los fabricantes de comida rápida?, a solo un 'clic'  
 
A pesar de que el MSG está reconocido como sustancia segura por la Administración de Alimentos y Drogas, se han registrado numerosos casos de erupciones en la piel, picazón, urticaria, vómitos, asma, irregularidades cardíacas, depresión, convulsiones, dolor de cabeza, migrañas, dolor de pecho, náuseas y debilidad. Según los expertos, todas estas reacciones negativas en el organismo son posibles, ya que el MSG en la comida rápida está altamente procesado.

Dado que el MSG es muy barato, la industria alimentaria puede utilizar alimentos de baja calidad y añadir el MSG como un potenciador del sabor para enmascarar el engaño. Este agente aromatizante también puede interferir en el apetito, haciendo que se sienta hambre, incluso después de haber ingerido una gran cantidad de alimento, indican los expertos.

Enfermedades causadas por la comida rápida

La caseína es otra sustancia que se utiliza como cebo para 'enganchar' al consumidor. De hecho, a esta sustancia a menudo se la denomina como "la nicotina de la comida rápida". Aunque este compuesto está contenido en la leche, en la comida rápida se transforma en una forma refinada y concentrada por medio de la la adición de hidrógeno de fosfato de calcio.

En sus comentarios para 'The Nation', el doctor Hector Perera destaca que la comida rápida es alta en sodio, grasas saturadas, grasas trans y colesterol. "No es algo que usted deba comer a menudo", aconseja.

"Los efectos nocivos de la comida rápida y los peligros potenciales que posee es impactante. Además de obesidad, el consumo regular provoca un aumento en los niveles de colesterol, deficiencias nutricionales, trastornos cardiacos, pérdida de masa muscular, depresión y hasta disfunción sexual", advierte.

Distintas investigaciones científicas parecen confirmar estos y otros efectos. Una de ellas llega a la conclusión de que la comida rápida puede causar infertilidad masculina, ya que daña el esperma debido a su alto contenido de grasa. Los especialistas en fertilidad de la Universidad de Harvard, Estados Unidos y la Universidad de Murcia, España, estudiaron el semen de cientos de hombres con edades entre 18 y 22.
  
La carne procesada que se utiliza en algunas comidas rápidas contiene nitratos, nitritos y edulcorantes artificiales que aumentan el flujo sanguíneo y pueden desencadenar un ataque de migraña, destaca Hector Perera.

Además, agregan nitrógeno y hasta monóxido de carbono a la carne para que mantenga su color rojo, lo que es ilegal. Los aditivos se utilizan para mantener la carne fresca y para prevenir los efectos de la Clostridium botulinum, la bacteria que causa la intoxicación alimentaria.

Cuando una persona ingiere este tipo de productos cárnicos, el aumento del flujo sanguíneo puede ejercer presión excesiva en la cabeza y dar lugar a cefaleas. Los alimentos procesados utilizados en la industria de comida rápida están cargados con grasas trans que no solo aumentan niveles del "colesterol malo" (lipoproteínas de baja densidad LDL) sino que también reducen los niveles del colesterol bueno (Lipoproteínas de Alta Densidad HDL).