Todos los arquitectos en Corea de Norte reciben su formación en el Instituto de Investigación de Arquitectura y Construcción Paekdusan, y trabajan para el Gobierno, así que tienen menos posibilidades de concebir ideas tan atrevidas como los arquitectos que trabajan para empresas privadas.
En los proyectos se percibe una mezcla insólita entre la influyencia arquitectónica soviética con algunas ideas absolutamente futuristas. Mientras unos son más cercanos a la realidad de hoy en día, otros solo parecen posibles en un futuro no tan cercano.
Casas volantes, incluso por encima de ríos, pirámides residenciales cónicas o puentes que conectan montañas son algunos ejemplos. "Hay quien ven estos proyectos como 'retro' y 'kitsch', mientras que otros los ven originales, divertidos y con algunas ideas útiles", comenta Nick Bonner, organizador del proyecto.