Sin embargo, lo más triste es que al reencontrarse, no tuvieron mucho tiempo para disfrutar juntos: McKelvie, de 66 años, se estaba muriendo de cáncer y falleció sosteniendo la mano de su hija 48 horas después de su llegada.
Pese a que el exsoldado McKelvie permaneció durante 43 años sin tener contacto con su exesposa, siempre tuvo cerca de él una foto suya y de su hija. Maria, la exesposa, volvió a tener contacto con él a través de las redes sociales hace seis meses. Solo unos meses más tarde conocería la devastadora noticia de que McKelvie padecía una enfermedad terminal. Entonces la hija, Mary, se dispuso a visitarlo: fue el mejor regalo para ya su padre.