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¿Cómo burló la cárcel uno de los mayores falsificadores de dólares de la historia?

Publicado: 5 nov 2014 00:25 GMT | Última actualización: 16 dic 2014 15:55 GMT

Frank Bourassa, uno de los falsificadores de monedas más activos, vendió cerca de 50 millones de dólares falsos e imprimió 200 millones, pese a lo que evitó la cárcel, no vio macillada su reputación y vive en libertad. ¿Cómo lo consiguió?

Reuters / RT / Wikipedia
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La carrera criminal del canadiense Frank Bourassa arrancó a los 14 años, cuando empezó a robar en tiendas, informa la revista 'GQ'. Un año después ya se había ido de casa, dejó el colegio y empezó a vivir por su propia cuenta. Empezó a trabajar de mecánico en un garaje, donde además comerciaba con autos robados, negocio que le duró varios años, durante los que vendió alrededor de 500 vehículos hurtados, confiesa.

Cuando cumplió los 30, resolvió desempeñar un trabajo absolutamente legal, algo que ahora considera el peor error de su vida. Montó una fábrica de zapatos, que tuvo un "éxito moderado", algo que no era suficiente para él. Fue entonces cuando decidió que nunca volvería a trabajar de forma legal y empezó a vender droga. En 2006 fue arrestado y condenado a 12 meses de prisión, de los que tan solo cumplió tres y en arresto domiciliario. Fue entonces cuando se le ocurrió empezar a falsificar dinero, pero a gran escala. Decidió falsificar 200 millones de dólares, una cantidad inimaginable para falsificadores. Paradójicamente, fue precisamente esa inmensa cantidad de dinero falsificado la que más tarde lo salvaría de ir a la cárcel.

El artificio de falsificación

Tras una investigación escrupulosa y tras encontrar a unos cómplices que lo asesoraron en el 'oficio', elaboró unas reglas necesarias para el éxito: no distribuir nunca el dinero falsificado por su propia cuenta; venderlo a alguien que no esté cerca, mejor en Asia o en Europa; no falsificar billetes en grandes cantidades, sino en billetes de dólares, ya que a nadie se le ocurre revisarlos; y tal vez lo más importante: no reparar en gastos en cuanto a la producción de sus dólares. Así las cosas, Bourassa adquirió equipos de imprenta por un valor total de más de 300.000 dólares para poder estar seguro que sus billetes serían casi iguales a los dólares reales.

Otro problema al que afrontó fue el de encontrar papel similar al de los dólares, compuesto de un 75% de algodón y de un 25% de lino, proporción conocida por todos los productores de papel, listos para denunciar a cualquiera que les pida dicha composición. No obstante, Bourassa logró encontrar una productora de papel en Suiza y, corrigiendo un sinnúmero de veces el pedido inicial, logró hacer un encargo con el papel que quiso con todas las filigranas y tiras de seguridad necesarias, y todo ello sin despertar las sospechas de la empresa. Finalmente, en diciembre de 2009 el papel llegó a Montreal, y fue entonces cuando supo que su empresa era exitosa. 

Bourassa logró imprimir alrededor de 250 millones de dólares que, según la policía canadiense eran "básicamente imposibles" de distinguir de los reales. Pero entonces surgió el problema de encontrar a compradores: incluso los narcotraficantes le decían que era más peligroso negociar dólares falsos que con drogas. Sin embargo, poco a poco halló a compradores de sus dólares falsos a razón de 30 centavos por dólar, antes de ser detenido en 2012 por la policía y los servicios de seguridad, tanto estadounidenses como canadienses.

Cárcel: ¿6 semanas о 60 años?

 En su casa encontraron un millón de dólares falsos, armas, equipos para falsificación y pequeñas trazas de drogas. Fue amenazado con hasta 60 años de cárcel en Estado Unidos en caso de ser extraditado. Sin embargo, tras un proceso largo de negociaciones, se acordó que estaría tan solo un mes y medio entre rejas y que pagaría una multa de 1.350 dólares a cambio de entregar a la policía 200 millones de dólares falsos, que los agentes nunca lograrían encontrar por su propia cuenta. Básicamente, Bourassa chantajeó a la policía, que estuvo dispuesta a hacer lo que fuera para prevenir la circulación de tal ingente cantidad de dólares. Fue puesto en libertad en marzo de este año.

Solo después de la entrega, la policía se percató que Bourassa pudo haber falsificado 50 millones de dólares más, cuyo destino se desconoce a día de hoy. "No lo sé. Tal vez los he vendido todos, tal vez no", contesta a 'GQ', sonriendo. A sus 44 años, Frank Bourassa, uno de los falsificadores más exitosos en la historia, asesora hoy a empresas para combatir las falsificaciones y se dedica a varios proyectos en libertad y con un próspero tren de vida.

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