El duro camino hacia un cuerpo ideal

Si Dios no te ha dotado de belleza, no hay problema: el cirujano tiene la solución. Éste es el lema de muchas muchachas que están convencidas de que un aspecto provocativo es la clave para lograr el éxito.

Si Dios no te ha dotado de belleza, no hay problema: el cirujano tiene la solución. Éste es el lema de muchas muchachas que están convencidas de que un aspecto provocativo es la clave para lograr el éxito.

Irene Ferrari, la persona que supuestamente posee los mayores pechos de silicona de Rusia, comenta que se ha operado dos veces la nariz, la cintura, los labios, se ha hecho tres aumentos de mamas y ahora se va a hacer el cuarto. “Eso me hace especial. Además gano mucho dinero con esto. Cuando me dicen que estoy loca, contesto que me va a dar igual lo que penséis de mí cuando esté en mi mansión en Florencia”, subraya la mujer.

El cálculo parece simple: cuanto más operaciones, más éxito. El hecho de que muchas actrices famosas y modelos conocidas acudan al despacho del cirujano plástico es, posiblemente, la mejor promoción para este servicio médico.

El fácil acceso a las cirugías plásticas y la publicidad que promete un cuerpo ideal atraen cada vez a más mujeres a las clínicas. De hecho, algunas lo perciben como una simple visita al cosmetólogo, olvidando que en realidad se trata de la mesa de un cirujano. 

Cada intervención quirúrgica implica altos riegos para la salud de la paciente. Luisa Suleymanova, una moscovita de veintisiete años de edad, soñaba con lucir su cuerpo en la playa durante sus vacaciones. Luisa obtuvo todos los certificados médicos necesarios y llegó a una clínica capitalina para hacerse la liposucción. Una inesperada reacción alérgica provocó la muerte de la joven. Los médicos aseguran que nadie puede dar garantía absoluta de que esto no le ocurra al siguiente cliente.

Como explican los especialistas, en Estados Unidos o en Europa, uno estudia de 5 a 10 años para especializarse como cirujano plástico. En Rusia hasta los últimos tiempos, un cirujano de otra especialidad médica pasaba el curso que duraba un mes y ya podía trabajar en el campo de la cirugía estética. Pero las ramas de la cirugía se distinguen mucho y se necesita más tiempo para cambiar de especialización. Ahí están las raíces del problema.

La cirugía plástica fue proclamada como una especialidad médica independiente en Rusia solamente en el año 2009. Un cirujano que quiere cambiar de perfil y trabajar como profesional cambiando rostros y cuerpos, ahora tiene que prepararse durante medio año. Pero el hecho de que la clínica posea una autorización oficial no garantiza que el doctor tenga bastante experiencia en las operaciones estéticas. Además, en caso de un error médico, resulta casi imposible demostrarlo.

Según explica el abogado médico Dmitri Aivazian, la documentación médica a menudo es falsificada. Entre el 50 y el 60 % de la información que recibe el juez no es verídica. Y es muy difícil demostrar la estafa. Por eso, en muchos casos los médicos consiguen evadir la responsabilidad y el castigo. Estos factores dificultan efectuar un juicio honesto.

Sin embargo, a pesar de los artículos alarmantes que aparecen en la prensa y las fotografías de las víctimas de los pseudo-cirujanos, muchas mujeres siguen prefiriendo el bisturí a las agobiantes dietas y los entrenamientos en el gimnasio. Para evitar más tragedias, sólo queda esperar que sea más estricto el control en esta esfera médica en Rusia y que las 'cazadoras' del cuerpo ideal se den cuenta de todos riesgos que corren.