La única mujer deshollinadora rusa

A primera vista puede parecer que la principal ocupación de Galina Rozvadóvskaya es un trabajo normal y corriente en una oficina típica. Pero además de esto su labor tiene tres características originales: es peligrosa, se desarrolla a una gran altura y Galina es la única mujer rusa que la practic

A primera vista puede parecer que la principal ocupación de Galina Rozvadóvskaya es un trabajo normal y corriente en una oficina típica. Pero además de esto su labor tiene tres características originales: es peligrosa, se desarrolla a una gran altura y Galina es la única mujer rusa que la practica.

“Parte de los clientes que llaman a nuestra empresa, no quieren seguir la conversación cuando oyen mi voz. Creen que limpiar chimeneas es un trabajo sólo para hombres. Pero la mayoría se muestra muy interesada y de repente descubre que soy especialista en mi trabajo”, dice Galina, la directora general de la empresa Deshollinador Capitalino.

Desde hace seis años Galina empezó a trabajar en una empresa de limpieza de tubos y chimeneas. Pensaba que esto podía ser una buena experiencia para ella, pero en tan sólo tres meses llegó a encabezar el negocio. Ahora “la jefa” -como la llaman sus socios- realiza tanto el trabajo práctico de limpieza, como el relacionado con los asuntos administrativos.

“Aunque soy directora y me dedico más a los clientes y documentos, a menudo tengo que salir a trabajar junto con mi equipo. Especialmente cuando el caso es difícil y necesita una dura labor”, cuenta Galina y sus subordinados lo confirman: Galina prefiere enfrentarse por sí misma a los desafíos más difíciles del trabajo.

El área más habitual donde su empresa realiza las labores de limpieza se concentra en los techos de edificios de todo tipo, tanto en el centro de Moscú como en la Provincia. Y las chimeneas más importantes del país también necesitan atención y cuidado. Así Galina logró trabajar hasta en el mismo corazón de Rusia: en el Kremlin. Ahora su objetivo principal es conseguir que el oficio de deshollinador sea reconocido a nivel nacional.

“Este año hemos creado una organización social: el Gremio de Deshollinadores. Ahora intentamos atraer a todos los que lo integran y mediante esta plataforma vamos a demandar que este oficio sea registrado oficialmente en la lista de profesiones de Rusia”, señala la mujer.

“Cuando el trabajo es un placer la vida es bella”. Estas palabras del escritor ruso Maxím Gorki bien podrían servir como un epígrafe para el camino de Galina en el mundo de los deshollinadores. Al fin y al cabo parece que lo más importante es que el trabajo sea interesante.

Y aunque el deshollinador moderno no se parece mucho a sus predecesores y ha cambiado la imagen, la gente sigue creyendo en que son profesionales extraordinarios y que cada uno de ellos lleva algo de magia adentro.