Cuba, un país que sabe atraer

Cuba atrae a muchos viajeros: cada uno encuentra algo diferente. La gente de la ex Unión Soviética, por ejemplo, con frecuencia va a la isla para resucitar memorias de su juventud.
Según los rusos, su estancia en Cuba les hace sentirse como en su patria de la época del imperio socialista. “Me invade cierta nostalgia cuando me encuentro aquí”, comenta Serguéi, uno de los turistas de este tipo. “En Cuba todo es estatal, como lo era en mi país, los productos se adquieren por libreta. Son muchos los momentos curiosos que vivimos”.

Pero mientras que unos llegan en busca de recuerdos, para otros un recorrido por Cuba, al contrario, es una oportunidad de descubrir un planeta desconocido. Por lo menos esta fue la sensación de Bob Michaels, que va a la mayor de las Antillas una y otra vez para compartir luego su experiencia con sus amigos de Florida.

“La mayoría de los estadounidenses no tiene ni idea de lo que es Cuba”, dice. “No siempre disponen de una información correcta. Yo viajo para verlo todo tal como es en realidad. Personalmente yo no soy de ideas socialistas, lo que me gusta aquí son los mismos cubanos, su manera de vivir”.

Sin embargo, hay gente que llega a la isla solo por una cuestión de solidaridad con Cuba. Centenas de personas de diferentes países, entre ellos algunos muy alejados del Caribe como Australia o Corea del Sur, pagan miles de dólares para pasar sus semanas libres trabajando en plantaciones tropicales.

Sea cual sea la razón por la que uno visita Cuba, el interés de los viajeros es evidente. En los primeros meses de 2012 se batió el récord de cantidad de personas que fueron a conocer la isla. Su número ya supera el millón.

Carmen Casal Sánchez, directora de comunicación y promoción del Ministerio de Turismo de Cuba, cree que lo mejor del enfoque de las autoridades de la isla es que “no hacemos el turismo de probeta, o sea, las personas, los visitantes, que vienen a nuestro país, conocen y viven nuestra realidad”. Los turistas, continúa, tienen la posibilidad de ver, cómo los locales reparan La Habana Vieja, cómo intentan de llevar adelante la economía y el modelo económico del país".

Apartándose del enfoque concreto, lo evidente es que los cubanos sí saben ganar terreno en el mercado turístico. Hoy en día es difícil sorprender a los numerosos viajeros. Hay muchos países con playas famosas y un sol que brilla durante todo el año. El nivel de servicio también se va perfeccionando en distintos aspectos. De lo que nunca podrán presumir los que compiten con Cuba es de las realidades que se viven en un Estado cuyo camino, de hecho, no tiene análogos.