Cuando la madrugada del jueves la ilustre visitante junto a los miembros de su personal intentó marcharse, la guardia del hotel Sangri-La de París llamó a la policía, que rápidamente registró las maletas de la princesa y contactó con la embajada saudí en Francia. La propia Al-Sudaïri salió indemne, dado que tenía inmunidad diplomática.
Al-Sudaïri, junto con el personal, desde el 23 de diciembre se hospedaba en la séptima planta del hotel, con sus 41 habitaciones por un precio más de 24.000 dólares (20.000 euros) la noche. La factura total era cerca de 20 millones de dólares (16 millones de euros) que solo había sido pagada parcialmente.

