En la isla no tienen asistencia oficial de ningún tipo, ni comida, ni servicios médicos. Los refugiados viven en tiendas de campaña y no tienen dinero para comprar billetes y viajar hasta el continente. Mientras tanto, los traficantes aprovechan el tiempo y reparten papeles para promocionar su servicio: trasladar a los indocumentados hasta Macedonia por un 'módico'.
