Entre 2011 y 2013, Estados Unidos aprobó contratos de armamento pesado para Irak por miles de millones de dólares. Así, en 2014 Washington ya había entregado a Bagdad más de 500 millones de dólares en armas ligeras y municiones. El suministro de material bélico norteamericano continúa, a pesar de la falta de control del Ejército iraquí. Esta circunstancia provoca que una parte de ese arsenal termine en manos del grupo terrorista Estado Islámico.
