La semana pasada la Fiscalía brasileña pidió prisión preventiva para el exmandatario al acusarlo de blanqueo de capitales, un hecho que negó. El nuevo cargo le podría eximir de esta investigación, pero no de la Corte Suprema. Este escándalo daña seriamente la imagen de Rousseff de cara a la moción de censura a la que deberá someterse próximamente en el Parlamento.
